Vamos y el 2029 que ya empezó

5 de Mayo de 2026

Por: Rubén Blades


Exclusivo para Contrapeso

Imagino que las recientes declaraciones de Juan Diego Vásquez han creado todo tipo de comentarios y especulaciones y, porque me incluyen, considero prudente y oportuno explicar algunos puntos por él expresados.

Públicamente he anunciado que estoy organizando un regreso a Panamá que me permita residir por más tiempo en mi país.

Necesito ordenar mis actividades para dedicar el tiempo necesario a la atención de otros intereses y necesidades de tipo personal, y eso demanda la suspensión de mis giras musicales a partir de 2028.

Debo priorizar mi agenda para cumplir, en lo posible, mis deseos y planes, siempre atendiendo a la realidad impuesta por el paso de los años.

Una de las metas que me he propuesto desde hace décadas, y en las que sigo trabajando y aportando, es tratar de contribuir a mejorar las condiciones políticas de nuestra República. Como lo hice antes, continuaré apoyando a Vamos y a sus líderes, entre ellos Juan Diego Vásquez y Gabriel Silva, porque considero que representan la mejor oportunidad para adecentar nuestro corrupto paradigma administrativo.

Quiero dejar esto claro para que en el futuro no exista duda sobre a quién pienso apoyar electoralmente, aunque, al momento, Vamos no haya decidido convertirse de manera oficial en partido político. Opino que, dadas las circunstancias existentes, no les quedará más remedio que hacerlo, y por eso me pronuncio a favor de esa posibilidad.

La tarea de enfrentar una elección presidencial no les resultará fácil. No solo por la existencia de una corrupción presente en todos los niveles del acontecer nacional, política y económicamente organizada, que resistirá cualquier cambio que afecte su control y haga peligrar sus intereses y los de sus patrocinadores. A esta certeza hay que agregar la participación de grupos autodenominados “independientes” que ya existen, están en formación o aparecerán súbitamente, algunos de ellos subvencionados por la partidocracia clientelista y sus beneficiarios, con el propósito evidente de confundir, dividir aún más el voto nacional y evitar que Vamos logre apoyo electoral.

Es sumamente difícil realizar el tipo de reformas que requiere nuestro corrupto sistema administrativo si se llega a la presidencia con menos del 60 % del electorado a favor. La cuestión no es solo ganar la elección; es poder cumplir con los objetivos propuestos. Por eso opino que la oferta electoral de Vamos debe empezar a ser discutida, interna y públicamente, lo más pronto posible, y las posibles candidaturas, identificadas a lo largo y ancho de nuestro territorio. Se requiere el tiempo necesario para convencer a una audiencia que ha sido convertida en cínica e incrédula a través de la penosa experiencia de la política nacional, más aún cuando los argumentos provienen de un grupo que no posee experiencia previa en asuntos de administración pública general.

Mi participación en el proceso electoral de 2029 estará determinada por la realidad del momento. Mi disposición es ubicarme donde resulte más productiva mi presencia para ayudar a proponer y promover el triunfo de Vamos. Definitivamente participaré en aspectos de vocería y explicación al electorado de por qué es conveniente considerar una opción distinta a la tradicional, algo no fundamentado en ideologías desfasadas ni en corrupciones maquilladas como ideales democráticos. Y, para producir ese efecto, es necesario alentar una total transparencia en el proceso, desde su inicio.

Quizás lo más difícil para Vamos será identificar rápidamente a los “caballos de Troya” que la partidocracia corrupta pretenderá insertar en el partido para provocar, desde adentro, confusiones y parálisis, y crear escándalos que serán luego utilizados por los medios de información que ellos controlan para crear noticias e interpretaciones falsas. Estas tácticas ya fueron utilizadas exitosamente en contra del Movimiento Papa Egoró hace más de tres décadas y seguramente serán repetidas en contra de Vamos y de su dirigencia.

La verdadera definición del fracaso es no tratar. A mis casi 78 años, sigo creyendo en mi país y en que merecemos intentar crear el Panamá que es posible. Quizá la bahía no estará saneada para bañarme antes de “mudarme al otro barrio”, pero considero posible seguir utilizando mi voluntad y persona para limpiar nuestra cloaca política.

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