El tren, viene el tren
25 de Abril de 2026
Exclusivo para Contrapeso
He leído que se planea pagar $561 mil dólares por un estudio para diseñar “un modelo económico del tren Panamá-David”. El propósito del estudio sería “evaluar variables clave como ingresos, inversiones de capital, costos operativos y beneficios sociales y económicos del proyecto ferroviario”.
Pregunto: ¿el gobierno “Paso Firme” no ha oído hablar de la “inteligencia artificial”? ¿Para qué gastar semejante cantidad de dinero cuando resultaría más costo-efectivo utilizar los muchísimos más baratos y eficientes servicios de la I. A.?
La práctica de ordenar innecesarias “consultorías”, al igual que los préstamos internacionales innecesarios, representa dos de los “rackets” más utilizados para favorecer “rebuscas”, negociar comisiones y pagar favores politiqueros a empresas de amigos, familiares y/o partidarios. En Panamá se han ordenado estudios de todo tipo, cuyos resultados, en la mayoría de los casos, no son puestos en práctica o terminan archivados al convertirse en obsoletas sus inutilizadas recomendaciones.
Hoy, con la “inteligencia artificial” disponible para este tipo de consulta, la necesidad de tal despilfarro no puede ser invocada ni defendida. Lo mismo puede afirmarse del pago a “consejerías”, “asistencias legales” y de la excesiva cantidad de nombramientos en oficinas públicas, desembolsos que forman parte del presupuesto estatal, eso que la corrupta partidocracia tradicional define como “gasto público” y que sostiene su clientelismo político, modelo que incluye a una prescindible burocracia estatal: la masa que, a cambio de un puesto innecesario, vota para que un partido pueda llegar al poder.
Empresas como “Anthropic”, en el futuro próximo, podrían representar alternativas a los “asesoramientos” y “consultorías” privadas que hoy cuestan millones de dólares al gobierno, dineros que no son invertidos en beneficio directo de la población nacional.
Otra cosa: cuando el Papa Egoró participó en el proceso electoral de 1994, una de las propuestas generales que presentamos fue la de un tren de Colón a Chiriquí, y nos dijeron que estábamos locos, entre ellos miembros del presente gobierno y de sus círculos sociales y económicos. Ahora, treinta y dos años más tarde, creen que es una buena idea, aunque aún no explican cómo hacer rentable un proyecto que costará billones de dólares. Si todavía subsidian el Metro y el clientelismo político, no sé cómo se piensa integrar una excelente idea a la realidad económica nacional. ¿Ya tienen “un estudio” hecho, o un proyecto en ciernes, sobre cómo recobrar la inversión?
Por: Rubén Blades