¿Cuánto debe costar una democracia?
12 de Septiembre de 2026
Por: Rubén Blades
Exclusivo para Contrapeso
En nuestra pasada visita a Uruguay, el presidente y su esposa fueron a vernos al camerino antes de nuestra presentación. Conversamos amenamente y se quedaron a ver el show completo, de casi tres horas.
Todos quedamos favorablemente impresionados por la sencillez y calidez demostradas por la pareja y por sus acompañantes. También nos sorprendió la sencillez del edificio presidencial. Si no nos hubiesen dicho qué era, no lo hubiésemos adivinado.
Otra cosa muy distinta es el mamotreto arquitectónico en donde se anida el Tribunal Electoral de Panamá. Es como si una elefantiasis de cemento hubiese sido provocada, no por gusanos parásitos (filariasis linfática), sino por el tipo de político que parasita el dinero de la Nación.
El presupuesto del Tribunal Electoral de Panamá para 2027 es de $162.2 millones de dólares.
De esa cantidad, $151,219,215 son dedicados a “funcionamiento”, el 93% del total, y un minúsculo $11,023,308.00 a “gastos de inversión”. El personal burocrático ha sido aumentado con 955 nuevos empleados, llevando el total a 4,119 puestos registrados.
Suecia, que tiene 10 millones 701 mil habitantes, no ha construido un palacio o megaestructura dedicada a lo relacionado con elecciones u otras actividades, como cedulación, pasaportes, etc. Esa nación tiene 7.7 millones de votantes registrados; el 84% participa cada cuatro años en los comicios (aproximadamente 6.5 millones de personas), y organizar cada período electoral les cuesta entre 400 y 500 millones de coronas suecas (SEK), el equivalente a unos 38 a 40 millones de dólares.
Terminados los comicios, la Autoridad Electoral Central permanece operando para actualizar y blindar los sistemas de registro e informática de votación, la ciberseguridad, la plataforma de datos, la depuración de listas —verificando nuevos votantes y anotando defunciones—, diseñar planes para enfrentar situaciones extraordinarias —por ejemplo, la necesidad de organizar votaciones extemporáneas—, etc.
¿Cuál es el costo anual para mantener esta estructura, funciones y servicios?
Entre 40 y 60 millones de coronas suecas (SEK), unos cuatro o seis millones de dólares anuales. Ese gasto incluye salarios, infraestructura tecnológica, alquiler de los depósitos para almacenar urnas y pantallas de votación, y administración de los registros de los partidos políticos. Solamente cuando llega el período electoral, cada cuatro años, asciende el monto a los 400/500 millones de SEK, unos 38 a 40 millones de dólares.
Para los que me presenten como refutación o excusa el hecho de que Suecia no sea Panamá, presento los ejemplos de nuestros vecinos fronterizos. Costa Rica, que atiende electoralmente a un millón de personas más que Panamá, tiene la mitad de la planilla de funcionarios. Colombia, con 52 millones de personas y un territorio 15 veces mayor que el de Panamá, tiene 4,500 empleos fijos y un presupuesto de 250 millones de dólares anuales para atender sus necesidades, que incluyen la posibilidad de organizar y pagar una segunda vuelta electoral, de ser necesario.
No hay explicación racional que justifique el despilfarro del dinero público en Panamá, y lo sabemos. ¿Por qué no protesta la gente por este continuo desperdicio? ¿Quizás porque ayuda a disminuir un desempleo crónico?
En Panamá, las quejas contra el gobierno no se producen porque el pueblo demande reemplazar el fallido paradigma de administración existente. Las protestas procuran exigir el pago por el apoyo político con puestos innecesarios en ministerios y entidades públicas hechas obsoletas por la tecnología y la inteligencia artificial.
Esto lo describe un “salsero” que estudió y se graduó en la Facultad de Leyes, cuando dictaban clases en la Universidad de Panamá profesores como Narciso Garay, Dulio Arroyo, Pedro Barsallo, Eloy Benedetti y Julio Linares. Si mi comentario sobre el Tribunal Electoral lo hace una persona que aún no vive tiempo completo en Panamá, ¿usted cree que los genios politólogos, politiqueros y sabelotodos que residen aquí 365 días al año, las cincuenta y dos semanas, los doce meses y las veinticuatro horas diarias del año aún no se enteran de esto?
Y si lo saben, así como dicen saber todo lo demás, ¿por qué carajo no hacen nada para corregirlo?