Todo está bien: el mantra que cubre la pobreza, la impunidad y el desorden
29 de Noviembre de 2025
Exclusivo para Contrapeso
Aves de mal agüero y críticos de la administración
Ahora resulta que los que opinan o reportan la realidad nacional son "aves de mal agüero", pesimistas empeñados en desconocer el brillante futuro nacional que existe frente a sus ojos y que su odio o ignorancia les impide apreciar y/o reportar objetivamente.
Mi opinión es otra; la partidocracia corrupta y los intereses económicos y civiles antipatria que la patrocinan sostienen un sistema clientelista administrativo que mantiene a Panamá como un mendigo que se acuesta sobre una cama de oro.
Nuestro problema es un poder nacional que no utiliza su fuerza e influencia para resolver lo que puede y debe ser resuelto a favor de la población. Es la corrupción cívica la que habilita a la corrupta partidocracia tradicional y le permite eructar el futuro de nuestro país con total impunidad, y no los reporteros. Solamente el poder político posee la capacidad para arreglar al país de manera directa, con la necesaria participación del sector privado y el apoyo de la voluntad ciudadana.
"En Panamá vamos súper bien": mantra antídoto para el "mal agüero"
El índice de desigualdad social en Panamá es el segundo más elevado de la región (Latinoamérica) y las zonas más perjudicadas corresponden a las provincias interioranas y a las áreas indígenas. Por décadas, el poder centralizado en la provincia y ciudad de Panamá no ha tenido el verdadero propósito de promover el bienestar de las áreas del interior de nuestra República, pues eso las liberaría del control y dependencia al clientelismo político ejercido por la partidocracia tradicional.
Por su parte, las autoridades indígenas parecen haber copiado la indiferencia de las autoridades nacionales y tampoco actúan administrativamente de manera creativa e independiente para mejorar la calidad de vida de sus poblaciones. Y si alguna vez efectivamente demostraron preocupación y liderazgo, es dudoso que hayan encontrado apoyo de parte de un sistema que busca desarrollar la dependencia económica de los electores y sus provincias, para mantenerlos bajo su control.
Panamá, a pesar de sus constantes tasas de crecimiento entre el 4% y el 5% anual, no refleja las consecuencias de tal escenario en sus tasas de empleo. A través de ficciones como el "ingreso per cápita", que sugiere una realidad inexistente, los ingresos del Canal de Panamá y los del movimiento producido por nuestros servicios financieros son utilizados para cubrir y soslayar las deficiencias de nuestra realidad económica. Sin esos pilares y otros indicadores manipulados, el maquillaje de solidez "chenchenística" no convencería ni a "Juan Bobo".
La realidad es que (¡alerta de mal agüero!) en los renglones de "pobreza" y "extrema pobreza", Panamá marca altísimo a pesar de una aparente bonanza que no se derrama sobre su población.
Ninguna de las estrategias propuestas por la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) podrá funcionar en Panamá mientras continúen nuestros gobiernos utilizando el paradigma del clientelismo político para administrar al país. Este sistema evita el desarrollo real de nuestras provincias, impidiendo su actuar independiente y la utilización racional de sus recursos humanos y naturales.
Ejemplo: ¿por qué no puede la provincia de Chiriquí utilizar sus propios ingresos independientemente para atender las necesidades de sus habitantes? Un 54% de nuestro interior rural vive bajo condiciones de pobreza y, no muy atrás, un también inaceptable 38% de nuestras áreas urbanas. Situación potencialmente explosiva, especialmente cuando la gente tiene la costumbre de querer comer todos los días y experimentan una pobreza que les impide satisfacer necesidades básicas.
Desalojan vendedores de la estación del Metro en la 24 de Diciembre
Las protestas a raíz del desalojo de vendedores ambulantes que se ubican en áreas no permitidas son comprensibles, porque se trata de gente que trata de ganarse el sustento honradamente. Pero eso no elimina el hecho de que hay áreas urbanas en donde se tiene que regular, y en ciertos casos prohibir cierto tipo de actividades, por razones de seguridad, aseo y libre tránsito.
El argumento de que se impide "trabajo decente" a los vendedores esconde el hecho de que el derecho a trabajar no significa que podemos instalar puestos para ofrecer mercancía adonde nos dé la gana. Si las pocas aceras y espacios públicos que existen en la ciudad capital se congestionan con ranchitos bajo la explicación de que "tengo derecho a tener donde vivir, o vender", se eliminarían servicios necesarios y el libre acceso y tránsito ciudadano.
Por otro lado, el gobierno ofreció construir quioscos destinados a la venta de mercancía, que serían ubicados en las cercanías de las estaciones del Metro, luego de haber advertido hace un año a los vendedores ambulantes que serían desalojados.
¿Dónde están los quioscos? ¿Por qué no los construye la Alcaldía y se los alquila a quienes cumplan con las reglas exigidas por Sanidad?
Eso debe ser una prioridad, más aún con las cifras del empleo informal por encima del 50%.
Vienen las nuevas concesiones portuarias
He leído que se negociarán dos concesiones portuarias y una conexión de gas transístmico, y el hecho ha despertado el interés de unas veintidós (22) compañías en participar en las licitaciones. Las nuevas terminales serán ubicadas en Corozal, en el Pacífico, y en la Isla Telfers, "una estratégica lengua de tierra" ubicada en la entrada del Canal en la ciudad de Colón, en el lado Atlántico. Ambos proyectos, que se calculan en 2.6 billones de dólares, buscan aumentar la presente capacidad de contenedores de unos veinte pies, de 9.5 millones de unidades, a unos casi 15 millones de contenedores. Se espera que el próximo mes de diciembre de 2025 se comiencen a recibir propuestas.
Aunque no se han anunciado exclusiones sobre los posibles participantes, no creo que sea aconsejable permitir participar a empresas de China. Por un lado, Trump, cuya inestabilidad va en aumento, reanudaría las acusaciones contra Panamá alegando que la República de China "controla al Canal". Por el otro, no se puede soslayar la realidad de que el gobierno chino controla o puede ejercer presión sobre los inversionistas de empresas chinas, aunque estas sean definidas como "privadas". En la China continental el partido comunista es el que decide qué va y qué no, y, sin importar cuán contradictorio por capitalista sea su comunismo, la empresa privada no posee poder decisorio alguno. Aunque China es un usuario canalero importantísimo, nuestro interés nacional aconseja no permitir que compañías de ese país sean permitidas a licitar para operar empresas en nuestro Canal.
Sobre el Ministerio Público
Por décadas al Ministerio Público en Panamá se le ha mantenido limitado en cuanto a su capacidad de acción por los pocos fondos asignados a su presupuesto anual, hecho que impide su necesaria competencia operativa. Solo el 12.5% de las solicitudes para realizar auditorías dirigidas a descubrir y/o probar corrupción son atendidas. Casos de corrupción flagrante "son archivados" y las investigaciones "suspendidas" mientras "se espera el informe" que no llega porque no hay quien lo presente.
Entre tanto, la vieja alcahueta del corrupto, "la prescripción legal", lo abraza y le dice "no te preocupes papito, tranquilo que no te pasará nada". Solamente 60 casos vinculados a la corrupción administrativa alcanzaron la fase investigativa y en total solo 124 personas resultaron imputadas (quién sabe cuántas más quedaron emputadas, al no haber prosperado sus denuncias).
¿Qué podría hacer el gobierno nacional?
Brindar más presupuesto al Ministerio Público y a la Contraloría General de la República para que aumente su personal y puedan ejercer su labor adecuada y eficientemente, investigando y llevando ante la justicia a quienes realizan actos para obtener beneficios a expensas del patrimonio público.
El contralor nacional Anel Flores, actuando un poco como "ave de mal agüero", informó a nuestro país y al mundo que la institución a su mando no cuenta con el personal suficiente para atender la avalancha de auditorías exigidas por el Ministerio Público. ¿Y qué tal si en vez de seguir aceptándose nombramientos clientelistas e innecesarios, se dirigen estos fondos para temporalmente emplear a los auditores que se necesitan?
Anunciar que no se investigan probables crímenes contra el interés de la ciudadanía "porque no existe el personal suficiente" ayuda a los atrasos que permiten la prescripción de las denuncias y garantizan que la impunidad protectora de las trampas de los "bien conectados" favorezca intereses corruptos.
Reformas electorales
El justificar y permitir la evidente ilegalidad de la candidatura del señor Raúl “Les prendo el rancho” Mulino, no implica esperar tal comprensión y consideración en el caso de candidaturas independientes por parte del Tribunal Electoral. Si sus magistrados parecieron flaquear frente a la amenaza proferida por el hoy presidente, ¿qué esperar de ellos frente al poder de toda la corrupta partidocracia nacional, cuya intención es evitar que se repita la amarga sorpresa de los 20 independientes electos en 2024?
Su completamente transparente plan es, primero, hacer de las candidaturas independientes un verdadero vía crucis. Después, cuando las reformas electorales lleguen a la Asamblea para su discusión, aprobación o rechazo, estas serán examinadas en la Comisión de Gobierno, presidida nada más y nada menos que por el diputado Luis Eduardo Camacho. La partidocracia, sus adláteres, servidores, beneficiarios y alcahuetes no desean otro susto como el que les propinó VAMOS en 2024. Por eso, mi sugerencia a VAMOS es que desde ahora se comiencen a diseñar los métodos para escoger nuevos candidatos en todo el territorio nacional; que empiecen a desarrollar los temas de oferta electoral hacia 2029 y estrategias sobre cómo promover esas figuras independientes a nivel nacional.
Por mi parte, estoy abocado a preparar cuestionarios que podrán servir para comprender a cada provincia, sus fortalezas y debilidades, necesidades infraestructurales, de salud, educación y laborales, utilizando como base mi propuesta de “inventarios provinciales”, cuyos resultados se traducirán en un plan económico y de acción social atendiendo la realidad de cada provincia de nuestro país.
Mi viejo barrio, el Casco Viejo de Panamá
Si pudiera hacerlo, mudaría a la presidencia y a las dependencias estatales ubicadas en el Casco Antiguo y las reubicaría todas en una sola área. Pondría a la presidencia en el antiguo edificio del Administration Building, en la antigua Zona del Canal. Haría de toda la Avenida Central una rambla como al estilo de la de Barcelona, con amplias aceras y toda peatonal, con teatros, bares, cafés, tiendas, restaurantes y centros de entretenimiento y de cultura, que se conectarían desde la Avenida Central con la oferta arqueológica y cultural de un Casco Antiguo también peatonal, otorgando solo a residentes permanentes permisos especiales para sus vehículos, que serían estacionados en un área específica.
Utilizaría carritos de golf para el movimiento de residentes, para llegar a sus domicilios desde el estacionamiento general, para turistas y visitantes que lo deseen; el servicio sería continuo hasta una hora determinada en la noche. Se permitirían Ubers y taxis solo recogiendo y descargando pasajeros, al igual que transportes turísticos desde y hacia los hoteles. Los abastecimientos de comercios, restaurantes y hoteles tendrían días y horas específicas para entrar al Casco y cumplir sus tareas. Todos los residentes permanentes tendrían carnets de identificación, al igual que los trabajadores del sector.
Establecería una piscina pública en el área donde antes se encontraba la planta eléctrica/noria, adjunta a un teatro también público. Recuerdo que había hecho la solicitud de una cita al arquitecto Santiago Calatrava para este doble proyecto, y su oficina me había aceptado una reunión preliminar (el asunto del terreno fue un enredo y no pasó nada).
Reviviría el tranvía y lo tendría recorriendo la Avenida Central y el Chorrillo, desde la antigua estación del ferrocarril en la 5 de Mayo hasta el Museo de la Biodiversidad en Amador, pasando por la Avenida de los Poetas. Mudaría las escuelas que hay en ese sector, construiría hoteles boutique, crearía negocios y entrenaría a los habitantes del Chorrillo para hacerlos empresarios turísticos, dueños y encargados de ofertas de gastronomía, música y deportes. Toda el área ofrecería viviendas dignas y accesibles económicamente, para que las personas que allí trabajan también residan en ese lugar.
Crearía un nuevo y moderno muelle a Taboga, con salidas cada hora desde la isla hasta Casco/Chorrillo, utilizando hovercrafts o aliscafos como los que me cruzaban desde Inglaterra a los Países Bajos en la década de los 70. Estas fueron algunas de las ideas y propuestas que me resultaron imposibles de realizar durante mi tiempo en el IPAT y luego la Autoridad de Turismo.
¿Y qué propone la autoridad municipal para San Felipe? Un despelote titulado "Casco Peatonal" (por lo menos lo denominaron en español) que me resulta irónico cuando tomamos en cuenta que en el Casco Viejo casi no hay aceras sobre las cuales transitar y que las cada vez más frecuentes instancias de congestión de automóviles impiden entrar y salir cómoda y rápidamente del barrio.
Los que allí tenemos residencia estamos conscientes de los problemas. Me mudé al sector en 1993, cuando las pandillas mandaban, y para encontrar un taxi tenías que ir hasta el Café Coca-Cola porque no entraban al área. Ahora no hay manera de disfrutar la belleza de San Felipe por el diario escándalo y la cantidad de autos.
Declarar el último domingo de cada mes como el "Casco Peatonal" no me parece una idea mejor que la de hacer permanentemente peatonal a todo el Casco Viejo. Pretender "reglamentar" el consumo de alcohol por 24 horas en áreas públicas, bajo condiciones imposibles de aplicar, es tan absurdo como crear una sección de orinar en una piscina.
¿Cómo evitar zozobras a los vecinos y a su calidad de vida, con miles de personas entrando de repente a un lugar donde no existen infraestructuras públicas en donde orinar o defecar, ni personal preparado para atenderlos cuando se les acabe el papel higiénico, o capaz de brindar atención médica? Esperar orden público voluntario con guaro de por medio no lo consigue usted ni en Costa Rica.
Solo nos quedará irnos del área el último domingo de cada mes y, a nuestro regreso, tratar de no pisar vómitos ni pupuses de perros o personas. Y acordarnos de que no debemos ser "aves de mal agüero", solo repetirnos una y otra vez: "todo está bien, todo está bien", para no emberracar a Nerón.
Por: Rubén Blades