¿Cómo recuperar la sensación de seguridad?
17 de Octubre de 2026
Por: Por: Lucía García Abood
Psicóloga clínica y de la salud, y terapeuta EMDR
Exclusivo para Contrapeso
Después del terremoto que vivimos recientemente en Panamá, muchas personas pueden estar experimentando cambios en su manera de sentirse y reaccionar. Algunas tienen dificultades para dormir, se sobresaltan con facilidad o sienten miedo al regresar a lugares donde antes estaban tranquilas.
Incluso situaciones cotidianas, como escuchar un trueno, una puerta que se cierra con fuerza o sentir una vibración inesperada, pueden despertar una intensa sensación de alarma.
En los niños, el miedo puede manifestarse de otras maneras: algunos comienzan a temer dormir solos, ir al baño sin compañía o separarse de sus padres, aunque antes lo hicieran sin dificultad.
¿Por qué sucede esto?
Cuando percibimos una amenaza, nuestro cerebro activa un sistema de alarma que prepara al cuerpo para reaccionar rápidamente y protegernos. Después de una experiencia intensa, como un terremoto, este sistema puede permanecer más sensible durante un tiempo. Por eso, sonidos, movimientos o lugares que nos recuerdan lo ocurrido pueden despertar nuevamente el miedo, incluso cuando no existe un peligro inmediato.
Estas reacciones no significan necesariamente que hayamos desarrollado un trastorno psicológico. Son respuestas esperables después de una experiencia potencialmente traumática y, en muchas personas, disminuyen con el tiempo.
¿Cómo podemos ayudarnos a recuperar la confianza?
Lo primero es reconocer el miedo, sin minimizarlo ni juzgarlo. En los niños, conductas como pedir compañía pueden reflejar una necesidad temporal de mayor seguridad y no un capricho.
Es importante escucharlos, validar sus emociones y acompañarlos mientras recuperan gradualmente su autonomía. Por ejemplo, si un niño tiene miedo de estar solo, podemos acompañarlo inicialmente y reducir poco a poco nuestra presencia a medida que se sienta más seguro.
En los adultos puede suceder algo parecido. Una persona que sintió mucho miedo en un piso alto puede experimentar angustia al regresar a su oficina o al utilizar un ascensor. Reconocer ese temor, hablarlo con alguien de confianza y retomar gradualmente estas actividades, cuando sea seguro hacerlo, puede ayudarla a recuperar la confianza.
También es importante recuperar nuestras rutinas. Después de una experiencia amenazante, es natural querer evitar los lugares que nos recuerdan lo sucedido. Aunque alejarnos puede producir alivio inmediato, cuando la evitación se mantiene puede contribuir a que el miedo persista.
Por eso, siempre que existan condiciones adecuadas de seguridad, regresar al trabajo, volver a la escuela y retomar nuestras actividades habituales puede favorecer la recuperación emocional.
No se trata de ignorar el miedo ni de obligarnos a enfrentarlo de golpe, sino de encontrar un equilibrio entre respetar nuestras emociones y evitar que el temor limite nuestra vida cotidiana.
¿Qué hacer cuando aparece el miedo y cómo acompañarnos?
Cuando sentimos angustia, podemos detenernos un momento, observar nuestro entorno y reconocer qué está ocurriendo. Sentir los pies apoyados en el suelo, respirar de manera lenta y cómoda o dirigir nuestra atención a lo que vemos y escuchamos puede ayudarnos a recuperar la calma.
Mantener hábitos de sueño y alimentación, realizar actividad física y reducir la exposición constante a imágenes alarmantes también favorece nuestro bienestar emocional.
El acompañamiento de familiares, docentes y empleadores es igualmente importante.
Escuchar sin minimizar, ofrecer información clara sobre las condiciones de seguridad y mantener rutinas predecibles puede ayudarnos a recuperar la confianza.
No todos nos vamos a recuperar al mismo ritmo. Algunas personas retomarán sus actividades con tranquilidad, mientras que otras necesitarán más tiempo. Respetar esas diferencias también es una forma de acompañar.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Aunque muchas de estas reacciones disminuyen con el tiempo, conviene buscar orientación profesional idónea cuando el miedo es muy intenso, persisten las dificultades para dormir, aparecen recuerdos intrusivos frecuentes o el malestar interfiere significativamente con la vida cotidiana. No es necesario esperar un tiempo determinado para pedir ayuda si el sufrimiento es importante.
Recuperarnos no significa olvidar lo sucedido ni demostrar que ya no sentimos miedo, sino recuperar poco a poco la confianza y la capacidad de continuar con nuestra vida.
Más de Contrapunto