El gran negocio de los títulos falsos.
11 de Mayo de 2026
Por: Rodrigo Noriega
Abogado
Exclusivo para Contrapeso
Si usted coloca en la barra de búsqueda de Google la expresión “Compro título universitario”, aparecerán más de 30 mil 300 resultados. Entre estos habrá noticias de América Latina y España sobre diversos escándalos de políticos y altos funcionarios con títulos falsos, o aparecerán reportajes investigativos de medios de la región iberoamericana exponiendo el turbio mundo de los diplomas falsos.
Más allá de lo anterior, la búsqueda le presentará al lector resultados de sitios de internet que ofrecen toda clase de diplomas validados y con sellos que los harán aparecer como legales. En un mercado laboral sumamente competitivo, un pedazo de cartón, aunque sea falso, puede hacer mucha diferencia.
Desde el 1 de julio de 2024, el actual Ministerio de Educación (Meduca) ha interpuesto unas 141 denuncias y 7 querellas por diplomas falsos usados por el personal docente y cuerpo administrativo de la institución. Tan solo el 22 de abril de este año, el Meduca interpuso 50 denuncias penales ante el Ministerio Público por este tema. En principio, como consecuencia de estas denuncias y de las continuas investigaciones sobre el tema, más de 200 educadores han renunciado o han dejado vacantes sus cargos. En un país en el cual el verbo “renunciar” no se conjuga con frecuencia, la decisión de estos centenares de funcionarios llama poderosamente la atención.
La guerra de los diplomas
En la moderna economía del conocimiento, los diplomas y certificaciones aumentan las probabilidades de contratación, mejoran la condición laboral e incrementan la proximidad a un mejor salario. Esto se aplica tanto en el sector público como en el privado, pero en el caso del sector público, el sistema regimentado de puntos por diploma o certificado aumenta la tentación de jugar vivo.
El esquema es sencillo. Un educador, o un aspirante a docente, adquiere un diploma falso de alguna institución universitaria nacional y lo presenta para su debida evaluación, usualmente por personal administrativo del Meduca que forma parte de la red. En otras palabras, no todos los diplomas falsos funcionan con todo el personal del Ministerio de Educación. Afortunadamente, este parece ser un problema de una caja de manzanas podridas y no de todo el huerto.
La titulación exprés
En la República de Panamá, los títulos universitarios válidos son aquellos emitidos por una institución académica debidamente reconocida por la Universidad de Panamá, o por una institución que cuente con una ley orgánica que la haya creado. Además, son válidos aquellos títulos provenientes de instituciones extranjeras certificadas por sus propios países. Ese es el espectro de titulación académica reconocida.
En internet, es posible encontrar instituciones universitarias no reconocidas, que ofrecen grados académicos en un término relativamente breve para la titulación de que se trata. Dos de estas instituciones son la American Andragogy University y la Atlantic International University, ambas con sede en el estado de Hawái.
Para el cliente de buena fe, el nombre en inglés de ambas universidades puede dar la impresión de instituciones de renombre. Si están en Estados Unidos deben ser serias.
La American Andragogy University ofrece un título de licenciatura en 20 meses por 5 mil dólares al contado o 20 pagos mensuales de 300 dólares cada uno. La misma institución ofrece una maestría por 6 mil dólares al contado o 20 pagos mensuales de 350 dólares cada uno. Finalmente, se ofrece un doctorado por 7 mil dólares al contado o 20 pagos mensuales de 400 dólares cada uno. Por su parte, la Atlantic International University es mucho más reservada que la competencia, por lo que hay que llenar formularios explicando la carrera que se busca y otros detalles para obtener una cotización de sus títulos universitarios.
El caso de la Unachi
Según el diario La Prensa, el procurador general de la Nación, Luis Carlos Gómez Rudy, envió una nota a la Secretaría General de la Universidad Nacional Autónoma de Chiriquí (UNACHI), en la cual solicitó toda la información relacionada con el personal de dicha institución que hubiese tenido en su hoja de vida un título universitario de la American Andragogy University o de la Atlantic International University. Según información divulgada por el mismo medio, unos 110 profesores de la Unachi tenían títulos de algunas de las dos universidades mencionadas, y 27 de estos los habían usado para mejorar su estatus profesional y la consiguiente remuneración pagada por la institución.
En el año 2025, el rector de la Universidad de Panamá, Eduardo Flores Castro, fue categórico en su explicación sobre la condición de las universidades mencionadas:
“La UP no reconoce, por normativa del Consejo Académico, los títulos del Instituto de Estudio e Investigación Jurídica de Nicaragua, de la American Andragogy University de Honolulu, Hawái; los títulos de la Atlantic International University, ni los de ninguna otra universidad extranjera que no esté debidamente reconocida en su respectivo país”, según fue citado por el diario La Prensa.
Esto significa que los títulos expedidos por estas dos universidades con sede en Hawái no tienen validez en este país, dado que es la propia Universidad de Panamá la que actúa como ente certificador.
La punta del témpano
Las controversias del Meduca con diplomas falsos y la Unachi con títulos exprés son obviamente síntomas de una crisis más grave. ¿Cómo están instituciones como el Ministerio de Salud o la Caja de Seguro Social? ¿Qué pasa con las universidades privadas y las escuelas particulares? ¿Cuántos supuestos profesionales y técnicos con diplomas chimbos y títulos de universidades no reconocidas hay en el gobierno y en la empresa privada?
En el pasado reciente hemos tenido escándalos de un magistrado de un Tribunal Superior del Órgano Judicial que no tenía título de abogado. En otro caso, un supuesto pediatra titulado en Costa Rica fue descubierto como un impostor. Lo que puede parecer una viveza o una trampa inofensiva para obtener un beneficio personal, en la práctica significa que personas no idóneas le han quitado el puesto a personas más capaces, y que aquellos que deben hacer algunas de las tareas más importantes de esta sociedad no están preparados para esos roles. Si no se le pone coto a esta práctica y se le desarraiga de la esfera pública y privada, fácilmente la vía del diploma falso puede terminar por herir la confianza en nuestras instituciones y debilitar la fortaleza de nuestra economía.
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