Cosas que no entiendo de Panamá: ¿qué pasó con el desfile de las mil polleras?
28 de Noviembre de 2025
Exclusivo para Contrapeso
Ya empezaron los preparativos para el Desfile de las Mil Polleras, una celebración anual que se lleva a cabo en Las Tablas el segundo sábado de enero. Se desarrolla bajo la Ley 116 del 10 de diciembre de 2013, para exaltar la pollera, nuestro traje típico nacional. La autoridad responsable de organizar este evento es la Autoridad de Turismo de Panamá. Falta un montón para enero, ¿qué ocurrió?
El 11 de noviembre, las redes de la Autoridad de Turismo publicaron un manual instructivo con 73 tipos de polleras y las recomendaciones para acompañarlas con sus respectivas cadenas, zapatos y accesorios. De inmediato, los comentarios en redes se quejaban de que la Autoridad no podía prohibir polleras que no hayan incluido en este manual y que el manual daba a entender que se excluyen las polleras que no salen en él. En un país con más de 100 tipos de polleras, quedaron por fuera algunas muy populares como la pollera de organza, una variante de la pollera blanca panameña que se caracteriza por ser ligera, fresca y delicada (y ser una opción económica accesible). Estas normas se entendieron por algunos como una imposición, al tener que adquirir piezas muy específicas y poco accesibles, limitando la participación del público en general.
En la locución de este reel se reconoce que pudieron dejar polleras por fuera y que eso no prohibía su uso, pero la presión en redes parece haber hecho efecto. El reel sigue siendo visible en las redes del desfile, e incluso dedicaron una publicación solo a la pollera de organza. Pero se publicó un manual corregido y más general, resumido a 12 páginas, esta vez con el aporte de 6 folcloristas y la pollera de organza.
A los ojos de alguien como yo, que nunca ha asistido, este manual parece el inicio de una organización necesaria. No entiendo el problema. Y es que siempre nos quejamos de que no existe una documentación de nuestra cultura y se suelen romper las reglas. Pero quería saber qué opinión tienen quienes sí entienden. Le pedí su opinión a Ericka Franco, una joven artesana que hace “temblecuffs”, una pieza que, aunque se parezca a los tembleques, siempre deja muy claro que no lo son.
Es una experta en saber cómo no romper reglas folclóricas, defiende el hecho de que este tipo de medidas han preservado el folclore hasta cierto punto, y también considera “que la cultura debe avanzar junto a la sociedad, adaptándose a las nuevas necesidades que se puedan presentar”. Y pone como ejemplo los tembleques de escamas y perlas, que surgen debido a los altos costos de los tembleques de oro y lo efímero del uso de las flores naturales como tembleques. Como la historia popular del origen de la pollera, que surgió como una alternativa a las vestimentas de altas clases sociales. Alteraciones que probablemente en su momento no hubieran sido incluidas en un manual oficial.
En general, todas las polleras deben ser tratadas con respeto y cuidado para preservar su belleza y significado cultural. Así termina el nuevo manual, que parece entender que el folclore sigue en crecimiento.
Y ustedes, ¿creen que deberíamos tener un manual?
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Por: Esperanza Villalobos