Cosa que no entiendo de Panamá: ¿qué fue el robo del centenario?
12 de Junio de 2026
Por: Esperanza Villalobos
Exclusivo para Contrapeso
Existe un subgénero de series y películas que mezcla acción, crimen y suspenso: el cine de atracos. Usualmente cuentan la historia de una planificación meticulosa y cómo un grupo de personas logra un gran asalto a la bóveda de un banco, una institución de máxima seguridad o una sala de museo con una valiosa y única pieza. Pero no estamos hablando de La casa de papel o Berlín de Netflix, estamos hablando de una historia real que ocurrió en Panamá: el robo del centenario.
El Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, antes conocido como el Museo del Hombre Panameño, ha sido desde 1976 el principal museo antropológico del país. Fue la antropóloga panameña Reina Torres de Araúz quien impulsó la creación de un museo madre para piezas de orfebrería, cerámica, lítica y objetos etnográficos que narraban la historia cultural del istmo. Esto lo convirtió en el blanco perfecto para atracos.
En febrero de 2002, se reportó la entrada a la Sala de Oro del museo. Trescientas piezas de oro y cerámica fueron robadas de sus vitrinas. Pero lo extraño fue que no se aplicó fuerza para entrar al museo ni se rompieron las vitrinas para robar. La sospecha más fuerte era que el asalto habría ocurrido desde adentro, que los mismos empleados del museo robaron las piezas.
Otra razón para creer esto es que quienes las habían robado sabían cuáles eran réplicas y no se las llevaron. Las réplicas son piezas hechas con tanto detalle que pueden venderse al precio de la pieza original. Los museos las exhiben por otras razones. Permiten proteger las piezas originales al sustituirlas para evitar su deterioro por exposición o posible robo. Se necesitaría ser un experto para poder diferenciarlas o, en este caso, uno de los seis funcionarios del museo.
Es estrictamente ilegal vender piezas precolombinas originales en casi todos los países de América Latina, y no solamente las confeccionadas con oro. En Panamá, el artículo 231 del Código Penal sanciona los delitos contra el patrimonio histórico. Específicamente, a quien ilícitamente excave, extraiga, se financie, comercialice o saque del país bienes arqueológicos e históricos, con penas de cinco a diez años de prisión. Luego del juicio, se recuperó el 85 % de las piezas y no supimos más del resto.
Pero no fue la primera vez que sufrió un ataque. Al morir su fundadora en 1983, Panamá atravesaba una crisis económica durante el periodo de la dictadura de Manuel Antonio Noriega y eran pocos los fondos destinados al museo y su seguridad. Fue vandalizado y saqueado durante la invasión estadounidense. Para ese entonces, le tomó lo que parecían unos indignantes dos años volver a abrir al público.
Hoy, el museo está cerrado por restauraciones que se han estado realizando desde 2013, tres periodos presidenciales hasta ahora. Las valiosas piezas que protagonizaron esta historia de película están quizás en la bóveda de un museo que lleva 12 años cerrado al público, siendo la ausencia del museo más importante de antropología panameña el verdadero robo del siglo.
Y nos preguntamos: ¿estarán las piezas dentro de la bóveda?
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