Cosas que no entiendo de Panamá: ¿alguien adivinó que destruirían Panamá Viejo?
14 de Agosto de 2026
Por: Esperanza Villalobos
Exclusivo para Contrapeso
El 15 de agosto conmemoramos la fundación de la ciudad de Panamá en 1519, lo que ahora conocemos como Panamá Viejo. El mito más grande detrás de su historia no es quién inició el incendio que acabó con ella: los corsarios saqueando sus tesoros o los gobernantes intentando evitar que los saquearan. El mito mejor guardado está en los censos de la época: el Hermano Gonzalo.
En 1938, se publicó un ensayo llamado “Los portugueses en las Indias Españolas”. El historiador Robert Ricard hablaba de su amigo, el profesor Ángel Rubio, educador panameño y padre de la geografía en Panamá. Mencionaba que Rubio le había revelado que uno de los creadores de la nueva ciudad de Panamá fue un curioso personaje portugués llamado Hermano Gonzalo, un ermitaño que sabía de la destrucción de la ciudad antes de que ocurriera.
En 1669, llega a suelo istmeño el Hermano Gonzalo de la Madre de Dios. Un hombre portugués que en Lisboa, donde nació, se hacía llamar Don Gonzalo de Meneses Alancarte y Andrade, un caballero real que dejó atrás todo por una vida de penitencia religiosa y pobreza. Se dedicaba a pedir limosna en las calles de la popular ciudad de Panamá.
En el libro Historia de Panamá, de Ernesto J. Castillero, cuenta que a la población en Panamá no le agradaba este personaje. Luego de un año de mendigar en las calles, el Hermano Gonzalo decía conocer los vicios, malos hábitos y poca devoción religiosa de sus habitantes. Empezó a predicar profecías de la destrucción de la ciudad como castigo por alejarse de Dios.
Al ver que nadie le hacía caso, hizo que se pintara un cuadro donde estaba la ciudad de Panamá en medio de un incendio y los ingleses vestidos de demonio bailaban en las llamas. Pero solo logró que se burlaran de él, así que en 1670, se marchó de la ciudad al no soportar los malos tratos de los citadinos.
Un año después, los piratas dirigidos por Sir Henry Morgan atacaron Panamá. Mientras los piratas saqueaban y asesinaban soldados, estalló un incendio que destruyó la ciudad.
Algunas versiones colocan a los piratas como los que iniciaron el incendio y otras a los españoles, en un intento por quemar todo lo de valor y evitar que lo hurtaran.
La ciudad que se había burlado de él ahora le pedía regresar a ayudar a convencer a los panameños de dejar las ruinas y mudarse a la que sería la nueva ciudad en Ancón. Y luego de años pidiendo limosna, le trajo al istmo una generosa donación de: 180 botijas de vino y aguardiente, 15 quintales de cobre, herramientas de construcción, 29 esclavos negros, 4 carpinteros españoles, entre otras cosas. Incluso ayudó a delinear la nueva ciudad y se hizo íntimo amigo de Fernández de Córdoba, el gobernador a cargo de reconstruir la ciudad.
Cuando murió Fernández de Córdoba, lo apresaron y enviaron a España por pasearse por las Indias sin real licencia, pero en realidad fue por portugués. Víctima de la rivalidad entre las Coronas de España y Portugal y sus habitantes por el control de la nueva tierra. Y, a pesar de toda la ayuda y protesta por la injusticia, la historia se olvidó del Hermano Gonzalo; su historia solo vive en el Archivo General de Indias.
¿Conocían a este personaje misterioso de la historia panameña?
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