La zafra de la enfermedad renal crónica

10 de Octubre de 2026

Por: Rodrigo Noriega
Abogado

Exclusivo para Contrapeso


En un reciente viaje de regreso de las provincias centrales a la ciudad capital, me llamó la atención un peculiar anuncio al pie de la carretera Panamericana, en Penonomé: “Centro de Asistencia Renal”. Este centro es una iniciativa empresarial que se anuncia en internet como “una opción esencial para quienes requieren servicios de diálisis en la provincia de Coclé”. Si existe un centro privado para atender enfermedades renales en Penonomé, quiere decir que hay un mercado de pacientes con estas afecciones cuyas necesidades no están siendo cubiertas por el Estado panameño.

La búsqueda de una explicación a esta situación condujo inevitablemente a un hallazgo poco conocido: en las provincias centrales abundan los casos de enfermedad renal crónica (ERC). Esto, a su vez, amerita una mayor exploración del tema.

La primera sorpresa es que la situación de la ERC en las provincias centrales ha sido objeto de importantes investigaciones nacionales e internacionales, entre ellas: Chronic Kidney Disease in Panama: Results From the PREFREC Study (PMC / Johns Hopkins), Chronic Kidney Disease of Nontraditional Causes in Central Panama (revista BMC Nephrology), Risk Assessment of Nephrotoxic Metals in Soil and Water in Areas with High Prevalence of Chronic Kidney Disease in Panama (MDPI, 2024), Causas de Admisión en Adultos con Enfermedad Renal Crónica (Revista Médico Científica, Universidad de Panamá) y La enfermedad renal crónica: un desafío silencioso que puede frenarse (Portal de Revistas de la Universidad de Panamá).

El padecimiento

La segunda sorpresa es que la provincia de Coclé tiene la mayor tasa ajustada de mortalidad por ERC de todo el país. Para entender el impacto de esta enfermedad, los datos de un informe de 2015 revelan que ese año murieron unos 440 panameños por ERC. El costo estimado de los tratamientos de hemodiálisis fue de 70 millones de dólares, incluyendo los centros privados. Un análisis detallado del valor económico de los años de vida saludable perdidos por los pacientes que fallecieron estimó ese costo en 25 millones de dólares.

De acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la ERC era la decimosegunda causa de muerte en América Latina y el Caribe en 1990 y llegó a convertirse en la cuarta en 2019.

Para dimensionar apropiadamente la ERC, se debe entender que existe una variante tradicional, causada por diabetes, hipertensión y obesidad, pero también una ERC no tradicional. Las investigaciones más recientes indican que esta última está asociada principalmente con la deshidratación y el estrés térmico, condiciones que pueden prevenirse mediante el acceso a agua potable, sombra y pausas periódicas durante las labores al aire libre. Es esta variante de la ERC la que más llama la atención de los investigadores en las provincias centrales.

Según un estudio científico desarrollado en un hospital de la provincia de Herrera, el 60 % de los pacientes con ERC no tradicional eran hombres relativamente jóvenes que realizaban trabajos agrícolas al aire libre, mientras que un 20 % correspondía a conductores de transporte público y el otro 20 %, a diversas categorías no tipificadas.

Por lo tanto, la ERC no tradicional tiene como una de sus principales características el riesgo ocupacional que representa para hombres y mujeres relativamente jóvenes, expuestos a un exceso de calor sin la hidratación adecuada.

Es fácil reconocer entre los pacientes típicos de este padecimiento a los trabajadores cañeros, a los jornaleros dedicados al arroz, el maíz y la ganadería, así como a los conductores de transporte público y, probablemente, también a los de transporte de carga.

Los efectos

Para un trabajador que depende de su jornal diario o de un pago semanal, las condiciones del trabajo agropecuario no las establece él: las acepta como están o las deja.

Una persona que a sus 40 o 50 años deba depender de la diálisis para mantener su calidad de vida verá disminuidas su productividad y sus ingresos. Es muy probable que los escasos recursos familiares tengan que destinarse a atender esta condición.

Dado que se conocen las causas de la ERC tradicional y de la no tradicional, la Caja de Seguro Social, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral deberían invertir en campañas preventivas, capacitaciones dirigidas a las explotaciones agrícolas, así como en monitoreos e inspecciones constantes para disminuir la incidencia de la ERC no tradicional.

Igualmente, la ERC tradicional puede prevenirse mediante una mejor nutrición, más ejercicio y la reducción del consumo de comida chatarra, cigarrillos, alcohol y alimentos fritos en exceso.

La ERC, en cualquiera de sus variantes, es una enfermedad costosa de tratar que, además, deteriora significativamente la calidad de vida de los pacientes y sus familiares.

Un epílogo

El foco de este artículo ha sido la ERC entre los hombres de las provincias centrales. Sin embargo, esta enfermedad también afecta a las mujeres en todo el país.

Así como los hombres expuestos a labores al aire libre sufren deshidratación y estrés térmico, condiciones que pueden ocasionar ERC, las mujeres también están expuestas a estos riesgos. Existe una infinidad de actividades económicas y domésticas que las mujeres realizan al aire libre, bajo el sol candente, y que también pueden pasarles factura a sus riñones.

Existe un subgrupo de hombres y mujeres con ERC no tradicional cuya enfermedad se ha asociado con la presencia de metales pesados en el organismo, principalmente plomo, aunque también otros metales.

En este caso, la investigación científica panameña no ha encontrado vínculos entre esta variante de la ERC y la actividad minera en las provincias centrales. Científicos consultados para esta nota explicaron que no se han realizado estudios a los trabajadores de las empresas mineras ni a los habitantes de las poblaciones cercanas.

Además, el grueso de los casos de ERC no tradicional en Coclé se concentra en el sur de la provincia, lo que sugiere un fuerte vínculo con la actividad arrocera de la zona.

A pesar de esto, el Estado panameño debe investigar las condiciones de salud de la población del norte de Coclé y de la parte occidental de Colón, así como tomar muestras de sangre y orina a sus habitantes.

Panamá no puede descuidarse frente a la ERC, ya que los tratamientos de hemodiálisis y los trasplantes de riñón son soluciones muy costosas, fuera del alcance de la gran mayoría de los panameños.

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