La matemática del matraqueo

24 de Junio de 2026

Por: Redacción Contrapeso


Exclusivo para Contrapeso

A siete días del 1 de julio, fecha en la que se instala la primera legislatura del tercer período de sesiones ordinarias, diputados de distintas bancadas continúan sosteniendo conversaciones en busca de consensos para la elección de la nueva junta directiva de la Asamblea.

La contienda interna, al menos hasta el momento de esta publicación, se centra entre el panameñista Jorge Herrera y la oficialista Shirley Castañedas. Pero la disputa no se limita a dos nombres. Detrás de cada voto se mueven cuotas, espacios en la junta directiva, control de la agenda legislativa y cálculos de supervivencia política.

Quien se siente, de manera extraoficial, como ganadora es la diputada de Realizando Metas, Shirley Castañedas, que contaría con el respaldo del presidente José Raúl Mulino y de la Embajada de Estados Unidos. Aunque su colega Luis Eduardo Camacho afirma que ya tiene 36 votos asegurados, desde otras bancadas manejan cifras distintas, que la ubican con 32 votos distribuidos de la siguiente manera: 15 de Realizando Metas, 12 del PRD, 2 de la bancada mixta, 2 de Cambio Democrático y 1 diputado que actualmente se encuentra sin bancada tras ser expulsado.

En la otra esquina está Jorge Herrera, actual presidente de la Asamblea, quien aspira a la reelección en un escenario marcado por la desaparición del llamado bloque opositor, debilitado por inclinaciones a favor del gobierno. Herrera ha ganado todas sus batallas políticas como representante, alcalde y diputado; sin embargo, ahora enfrenta una misión más compleja: convencer a la mayoría, incluida la bancada Vamos.

De acuerdo con el tablero político actual, Herrera cuenta con 23 votos asegurados: 8 del Partido Panameñista, 6 de Cambio Democrático, 3 de la bancada mixta, 4 de Seguimos y 2 independientes que recientemente renunciaron a Vamos.

Para alcanzar la mayoría, Herrera necesita convencer al menos a 10 de los 15 diputados de Vamos y así sumar 33 votos. No obstante, hay cinco diputados con posiciones más firmes —Alexandra Brenes, Janine Prado, Yamireliz Chong, Walkiria Chandler y Luis Duke— que, hasta ahora, no forman parte de su ecuación, debido al descontento con su gestión, especialmente por incumplimientos en sus promesas de transparencia.

Ahí está una de las claves de esta elección: Vamos aparece como árbitro, pero también como bancada bajo presión interna. Si vota dividida, define la elección. Si presenta candidato propio, podría terminar favoreciendo a Castañedas. Y si negocia con Herrera, deberá asumir el costo político de respaldar a una figura cuya gestión ha sido cuestionada por parte de sus propios diputados. No hay escenario ideal ahí.

La estrategia para atraer el respaldo de Vamos comenzó con la posibilidad de una fórmula entre Jorge Herrera y Jorge Bloise. Sin embargo, dentro de la bancada independiente existe resistencia hacia Bloise, luego de que votara a favor del candidato del gobierno, Jaime Barroso, para magistrado del Tribunal Electoral.

En ese contexto, han surgido otras alternativas. Dentro de Vamos hay sectores que proponen incluir en la fórmula a figuras de consenso como Paulette Thomas o Yarelis Rodríguez, aunque aún no hay una decisión definitiva.

La bancada independiente busca alcanzar un acuerdo que evite la llegada de Castañedas a la presidencia del Legislativo; sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la figura de Herrera. Tampoco se descarta que Vamos opte por un candidato propio, aunque esa decisión favorecería automáticamente a Castañedas.

Por su parte, la bancada panameñista insiste en mantener la candidatura de Herrera. No obstante, si no logra los votos necesarios a última hora, surge un plan alternativo que pondría en juego a Francisco Brea, quien mantiene buenas relaciones con diversos diputados.

En medio de las negociaciones, cada bancada busca asegurar espacios dentro de la junta directiva. Por ejemplo, Seguimos ha propuesto a Grace Hernández como parte de una fórmula con Herrera, aunque también ha mostrado apertura a otras opciones que garanticen la victoria.

El tema no solo es quién preside la Asamblea, sino qué se negocia para llegar ahí. La directiva no solo ordena sesiones: también influye en el ritmo de los proyectos, en la conformación de fuerzas internas y en el margen real que tendrá el Legislativo frente al Ejecutivo.

En este escenario, se configura un empate técnico entre Jorge Herrera y Shirley Castañedas, quienes podrían enfrentarse nuevamente en el pleno legislativo. Las últimas 24 horas antes del 1 de julio serán determinantes para consolidar los votos, en un entorno donde, como ya lo vimos hace un año, cualquier giro es posible.

De concretarse ese escenario, Herrera alcanzaría 33 votos frente a 32 de Castañedas, quedando fuera de la ecuación seis votos: cinco de Vamos y el de Patsy Lee.

Si los acuerdos no prosperan, Vamos podría presentar un candidato propio —aun sabiendo que perdería—, mientras que el panameñismo podría terminar inclinándose por apoyar a Shirley Castañedas.

Al final, esta elección no solo define quién ocupa la silla principal del Legislativo. También mostrará cuánto pesa realmente la oposición, cuánto margen tiene el oficialismo y hasta dónde llegan los acuerdos cuando el discurso público se encuentra con la matemática del poder.

Camacho ya había adelantado que entre los votos de Shirley Castañedas estaban los del bloque del PRD, pero ahora este colectivo ha salido a informar que no ha tomado una decisión.

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