La independencia que termina en partido
11 de Septiembre de 2026
Por: Diputado 72
Exclusivo para Contrapeso
Durante años, la libre postulación fue vista como una alternativa a los partidos políticos tradicionales en Panamá. Su promesa era sencilla: permitir que ciudadanos sin afiliación partidaria compitieran por cargos públicos y representaran directamente a los electores.
Sin embargo, las últimas dos décadas muestran una realidad distinta. Varios líderes que llegaron al poder bajo la bandera de la independencia terminaron incorporándose a partidos tradicionales o construyendo estructuras similares a las que inicialmente criticaban.
Juan Jované, considerado el padre de la libre postulación en Panamá, lo vaticinó luego de intentar competir por la Presidencia en 2009 —cuando fue excluido por el Tribunal Electoral— y de hacerlo en 2014, ya con un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia que marcó un antes y un después. Desde Tito Afú y Yanibel Ábrego hasta algunos diputados que llegaron a la Asamblea bajo movimientos independientes, la historia revela una constante: mantenerse al margen de los partidos suele ser más difícil de lo que parece.
Juan Jované, el hombre que abrió la puerta
Si existe una figura clave en la historia de la libre postulación en Panamá, esa es Juan Jované.
El economista y profesor universitario desafió el monopolio que los partidos mantenían sobre las candidaturas presidenciales. Cuando intentó postularse en 2009, el Tribunal Electoral rechazó su inscripción porque la legislación vigente no permitía candidaturas independientes para la Presidencia.
Jované acudió a la Corte Suprema de Justicia y consiguió un fallo histórico. El máximo tribunal declaró inconstitucional esa prohibición, reconociendo el derecho de cualquier ciudadano a elegir y ser elegido sin pertenecer a un partido político.
El fallo contó, además, con la opinión favorable de la entonces procuradora general de la Nación, Ana Matilde Gómez, quien respaldó la pretensión de Jované y la posibilidad de permitir candidaturas independientes.
Aunque la decisión llegó demasiado tarde para que pudiera competir plenamente en 2009, abrió el camino para las reformas electorales posteriores.
Cinco años después, en las elecciones de 2014, Jované se convirtió en uno de los primeros aspirantes presidenciales por libre postulación de la historia reciente del país. Por eso, muchos analistas lo consideran el verdadero precursor del movimiento independiente en Panamá.
Tito Afú, del discurso independiente al partido gobernante
Antes incluso de que la libre postulación adquiriera fuerza nacional, Carlos “Tito” Afú ya se presentaba como una figura distanciada de los partidos tradicionales.
En 2002 rompió con el PRD en medio del escándalo del caso CEMIS, una de las controversias políticas más recordadas del país. Tomó notoriedad cuando mostró públicamente fajos de dinero que, según denunció, estaban relacionados con supuestos sobornos legislativos.
Con el tiempo adoptó un discurso basado en el desencanto ciudadano hacia los partidos y logró ser electo diputado independiente en 2009 por el circuito 7-1 de Los Santos.
Sin embargo, pocos meses después se inscribió en Cambio Democrático, el partido que entonces gobernaba bajo la administración de Ricardo Martinelli, en medio del escándalo de las partidas circuitales, los tránsfugas o diputados alquilados.
Su caso se convirtió en uno de los primeros ejemplos de una tendencia que se repetiría: políticos que llegan al poder como independientes y terminan dentro de una organización partidaria.
Yanibel Ábrego, de independiente pescadora a figura de poder partidario
La historia de Yanibel Ábrego también simboliza esa transformación. En 2009 hizo historia al convertirse en la primera mujer electa diputada mediante la libre postulación. Durante su campaña construyó una imagen alejada de la política tradicional, destacando sus orígenes humildes, vinculados a la pesca, y su relación con las comunidades de Capira.
Sin embargo, apenas un año después se incorporó a Cambio Democrático. Desde esa plataforma consolidó un importante liderazgo político en Panamá Oeste, logró varias reelecciones y llegó a presidir la Asamblea Nacional.
Lo que comenzó como una carrera independiente terminó dentro de una de las principales estructuras partidarias del país. Su independencia duró poco en la Asamblea Nacional porque fue seducida por el poder, las planillas, los fueros, los privilegios y las tierras a centavos.
Ana Matilde Gómez, la excepción a la regla
A diferencia de otros dirigentes, Ana Matilde Gómez mantuvo su independencia durante todo su paso por la Asamblea Nacional.
La exprocuradora general de la Nación fue la única candidata por libre postulación electa diputada para el periodo 2014-2019. Llegó como independiente, ejerció los cinco años como independiente y salió del Legislativo bajo la misma condición.
Su figura se convirtió en una de las voces más visibles del movimiento ciudadano que demandaba una renovación de la política y sirvió de inspiración para una nueva generación de candidatos independientes, entre ellos Juan Diego Vásquez y Gabriel Silva.
Ana Matilde también abrió otra puerta: fue la primera mujer en utilizar la libre postulación para aspirar a la Presidencia de la República. La figura independiente ofrecía así una nueva vía de participación política, aunque con el tiempo también fue utilizada por personas provenientes de partidos o vinculadas a ellos que buscaron nuevas posibilidades electorales fuera de esas estructuras.
Aunque ha reconocido que analiza la posibilidad de sumarse al partido en formación Vamos, hasta ahora ha mantenido la identidad política independiente con la que desarrolló esa etapa de su carrera.
Ricardo Lombana, de candidato independiente a fundador de un partido
Otro caso que ayuda a entender los límites de la libre postulación es el de Ricardo Lombana.
Lombana aspiró a la Presidencia como candidato independiente en 2019 y, después de la derrota, reconoció que las reglas del sistema electoral favorecían a las organizaciones partidarias frente a las candidaturas por libre postulación.
Su respuesta fue crear una estructura propia. Pasó de competir como independiente a impulsar el Movimiento Otro Camino (MOCA), convertido posteriormente en partido político.
No se incorporó a uno de los partidos tradicionales, pero concluyó que, para competir con mayores posibilidades dentro del sistema, necesitaba construir uno.
La primera bancada independiente
Las elecciones de 2019 marcaron un antes y un después.
Por primera vez, los independientes no llegaron solos a la Asamblea Nacional. Juan Diego Vásquez, Gabriel Silva, Edison Broce, Raúl Fernández y Adán Bejarano conformaron la primera bancada independiente de la historia reciente del país.
Esa presencia les permitió obtener representación en las principales comisiones legislativas y proyectarse como contrapeso frente a los partidos tradicionales. Adán Bejarano, luego de conformar la bancada, fue seducido por el poder, renunció a la fracción parlamentaria y contrató a una decena de familiares en su planilla.
La experiencia también evidenció las dificultades de sostener un proyecto político sin una estructura partidaria formal. Con los años surgieron diferencias internas, controversias y divisiones que terminaron debilitando la cohesión del grupo.
Vamos: de movimiento independiente a partido político
La llegada de la Coalición Vamos en 2024 representó el mayor éxito electoral del movimiento independiente en la historia del país.
Con 19 diputados electos, el grupo se convirtió en una de las principales fuerzas de la Asamblea Nacional y desafió el predominio que durante décadas habían ejercido los partidos tradicionales.
No obstante, las tensiones internas provocaron varias renuncias y expulsiones durante los dos primeros años, reduciendo la unidad con la que llegó al Parlamento.
Uno de los primeros distanciamientos fue el de Betserai Richards. Su relación con Vamos fue coyuntural: no corrió ni aspiró bajo el paraguas electoral de la coalición, sino que se vinculó posteriormente a la bancada tras llegar a la Asamblea por otra plataforma. Su salida se produjo luego de un altercado con Walkiria Chandler, a quien acusó de ser comunista. Chandler, en respuesta, le mostró una prenda íntima de vestir.
El segundo en abandonar la bancada fue Manuel Cheng, quien presentó su renuncia. Le siguió Carlos Saldaña, expulsado por no acatar la línea política al votar a favor del nombramiento de Omar Castillo como subcontralor. Esto ocurrió en medio de una pugna en la que el contralor, Anel Flores, retuvo los cheques de pago de funcionarios asignados a los despachos de diputados de la bancada independiente.
Neftalí Zamora y Manuel Samaniego fueron sometidos a un proceso disciplinario interno en Vamos por avalar, de forma silenciosa y opaca, traslados de partidas en la Comisión de Presupuesto por alrededor de 4.2 millones de dólares para incrementar la planilla de la Asamblea Nacional. En medio de las críticas, ambos renunciaron al movimiento que los llevó al Órgano Legislativo.
La última renuncia fue la de Paulette Thomas, luego de habilitar a su suplente para votar a favor de la diputada oficialista Lilia Batista. En esa misma sesión, su colega de Vamos, Jorge Bloise, aspiraba a la reelección al frente de la Comisión de Educación, pero no recibió su respaldo. Dentro de la bancada, el hecho fue interpretado como una traición.
De Vamos a partido político
Ahora, la Coalición Vamos ha dado el paso para convertirse en partido político de cara a las elecciones de 2029, en un contexto en el que los partidos tradicionales han cerrado filas para restar espacios clave a los independientes.
De acuerdo con el Código Electoral, un partido en formación debe inscribir adherentes equivalentes al 2 % de los votos válidos emitidos en la última elección presidencial. Se requieren 45,503 adherentes para conformarlo. Sin embargo, el paquete de reformas presentado en la Asamblea Nacional elevó el requisito al 3 %, lo que aumentaría la cuota a 68,255 adherentes.
Existe, no obstante, un artículo transitorio que establece que los partidos en formación que alcancen el requisito actual —2 %— antes de que la nueva ley entre plenamente en vigor conservarán ese derecho y serán reconocidos bajo la norma anterior.
Razones para que Vamos sea partido político
El bloqueo electoral: los partidos tradicionales impulsaron reformas en la Comisión Nacional de Reformas Electorales (CNRE) para endurecer los requisitos y obstaculizar las candidaturas independientes. Entre los cambios más cuestionados están la reducción de los mecanismos de recolección de firmas, la renuncia tácita y automática de adherentes de otros partidos que firmen por una candidatura de libre postulación y la exclusión de los independientes de las postulaciones por listas en circuitos plurinominales.
Cabe aclarar que, en el proyecto presentado por el Tribunal Electoral, los independientes sí podrán participar en listas. Sin embargo, diputados de la Comisión de Gobierno advirtieron que realizarán modificaciones para respetar los acuerdos alcanzados en la CNRE.
La supervivencia del movimiento: Juan Diego Vásquez y Gabriel Silva han explicado que el cambio es necesario para competir en igualdad de condiciones legales y evitar quedar fuera del sistema político.
Una estructura nacional permanente: dejar de ser una coalición temporal les permitirá construir un partido nacional duradero y postular candidatos a todos los cargos de elección popular en 2029, incluida la Presidencia.
La historia reciente de la política panameña plantea una paradoja. La libre postulación abrió una puerta para competir fuera de los partidos, pero la experiencia ha mostrado que ganar una elección como independiente y construir una fuerza política duradera son dos cosas distintas.
Algunos terminaron entrando a partidos existentes. Otros, como Lombana y ahora Vamos, concluyeron que necesitaban construir uno propio para competir dentro de las reglas del sistema.
La pregunta de fondo no es solo por qué tantos independientes terminan en un partido, sino otra: ¿el problema es que los independientes dejan de serlo o que el sistema político panameño hace casi imposible mantenerse independiente?
La pregunta de fondo es por qué tantos independientes terminan en un partido. ¿El problema es que los independientes dejan de serlo o que el sistema político panameño hace casi imposible mantenerse independiente?
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