Partidos: menos militantes, mismo poder

20 de Octubre de 2026
Por: Diputado 72

Exclusivo para Contrapeso


En medio de la crisis nacional generada por el terremoto del 9 de octubre, el Partido Revolucionario Democrático anunció una jornada de inscripción de adherentes para este domingo 25 de octubre.

El patrón de este último año es un padrón que se achica, partidos tradicionales que pierden militantes y otros que crecen, pero sin alterar sustancialmente el mapa político. Es la crónica de una crisis anunciada que viene arrastrándose desde antes de las elecciones de 2024.

Vámonos a la data dura y pura del Tribunal Electoral.

Entre el 1 de enero y el 15 de octubre de 2026, los partidos políticos perdieron en conjunto 9,077 inscritos, al pasar de 1,556,552 a 1,547,475, según las cifras del período. La reducción neta parece pequeña, apenas un 0.6%, pero forma parte de una tendencia más prolongada.

A principios de octubre de 2023 había 1,708,493 panameños inscritos en organizaciones políticas constituidas y en formación. Tres años después, la cifra reportada es de 1,547,475: una diferencia de 161,018 adherentes, equivalente al 9.4%.

Pero hay un contraste importante: en las elecciones de mayo de 2024, Panamá registró una participación electoral récord del 77.7%, y 20 de los 71 diputados fueron electos por libre postulación.

La ciencia política reconoce a los partidos como instrumentos fundamentales de representación y fortalecimiento democrático. En Panamá, los resultados electorales y la evolución de sus padrones muestran una distancia entre el tamaño de esas estructuras y su capacidad de conseguir respaldo en las urnas.

PRD

El PRD pierde, pero no se mueve la jerarquía. Sigue siendo el partido con más inscritos. Perdió 26,612 adherentes en lo que va de 2026, la mayor caída en cifras absolutas. Aun así, conserva 543,100, casi el doble que el segundo partido.

Pero la comparación histórica es reveladora. En octubre de 2023 tenía 708,575 inscritos. En tres años ha perdido 165,475, equivalente al 23.4% de su membresía.

La caída comenzó antes de las elecciones. Durante las protestas contra el contrato minero de 2023, el PRD, entonces partido de gobierno, perdió más de 15 mil adherentes entre el 20 de octubre y el 1 de diciembre de ese año, según registros del Tribunal Electoral.

Después vino la derrota de 2024. Su candidato presidencial, José Gabriel Carrizo, obtuvo apenas el 5.88% de los votos, pese a representar al partido con la mayor estructura de afiliados del país y contar con el respaldo del Molirena.

Hoy, el PRD enfrenta una crisis interna en la que Balbina Herrera, Crispiano Adames y Benicio Robinson se disputan espacios de poder, con una creciente influencia de este último. La división entre sus dirigentes y la defensa de funcionarios investigados del gobierno de Laurentino Cortizo tampoco contribuyen a la renovación de su imagen.

El partido conserva una estructura territorial considerable y 13 diputados en la Asamblea Nacional, pero su principal desafío es recuperar una capacidad de representación que las cifras de afiliación, por sí solas, ya no garantizan.

Panameñismo y Otro Camino

El Panameñismo y Otro Camino son los dos partidos con mayor crecimiento de adherentes durante el período analizado.

El Partido Panameñista pasó de 219,836 a 238,024 inscritos, un aumento de 18,188 (+8.3%).

Otro Camino pasó de 35,757 a 50,896, un incremento de 15,139 (+42.3%), superando al Frente Amplio por la Democracia.

Juntos suman 33,327 inscritos nuevos, una cifra que supera ampliamente la reducción neta de 9,077 adherentes reportada para el conjunto del sistema.

El Panameñista gana 3,049 inscritos más que Otro Camino, aunque este último crece a un ritmo porcentual cinco veces mayor.

El Panameñismo, que gobernó entre 2014 y 2019, llegó a las elecciones de 2024 aliado con Cambio Democrático. Su candidato presidencial, Rómulo Roux, obtuvo el 11.37% de los votos. Aunque conserva ocho diputados, el partido enfrenta el desafío de reconstruir su identidad y recuperar el protagonismo nacional que tuvo durante décadas.

Otro Camino, por su parte, obtuvo tres diputados en 2024, mientras que su candidato presidencial, Ricardo Alberto Lombana, consiguió aproximadamente 559 mil votos, equivalentes al 24.6%.

La diferencia entre ese respaldo electoral y los poco más de 50 mil inscritos actuales muestra que la candidatura de Lombana tuvo un alcance considerablemente mayor que la estructura formal de su partido.

El crecimiento de Otro Camino también ocurre después de que Lombana visitara en Colombia al expresidente Ricardo Martinelli, condenado y asilado en ese país, sin informar previamente a sus bases. Un acercamiento políticamente significativo por las diferencias que ambos habían mantenido públicamente.

Los datos muestran que ese episodio no ha impedido el crecimiento de su padrón, aunque tampoco permiten establecer las motivaciones de las nuevas inscripciones.

Realizando Metas y Cambio Democrático

Realizando Metas perdió 11,140 adherentes y Cambio Democrático ganó 5,271, por lo que la distancia entre ambos bajó de unos 26 mil a menos de 10 mil.

La evolución de estos dos partidos está estrechamente vinculada con las disputas políticas entre Ricardo Martinelli, José Raúl Mulino y la dirigencia de Cambio Democrático.

Al parecer, Yanibel Ábrego y sus seguidores, manteniendo un bajo perfil, están impulsando nuevas inscripciones en Cambio Democrático, mientras que Mulino se ha convertido en la principal figura política de Realizando Metas.

En 2024, Mulino ganó la Presidencia con el 34.23% de los votos, mientras que la alianza encabezada por Cambio Democrático terminó cuarta. Sin embargo, Realizando Metas pierde adherentes pese a ser el partido del presidente de la República.

Cambio Democrático, por su parte, intenta recuperar terreno después de las divisiones internas que marcaron su participación electoral de 2024. Aunque gana inscritos, todavía no ha traducido esa recuperación en nuevos resultados electorales.

Molirena y Partido Popular

El Molirena, que pasó de tener entre sus figuras a Billy Ford y otros destacados políticos a ser presidido por el cuestionado Pancho Alemán, pasó de 80,833 a 78,951 inscritos, una reducción de 1,882 (−2.3%).

Es la caída más leve entre los partidos que perdieron membresía y sigue ocupando el quinto lugar por tamaño, por debajo de Cambio Democrático y por encima de Otro Camino.

El Partido Popular pasó de 21,435 a 20,612 adherentes, una reducción de 823 (−3.8%). Es el partido constituido más pequeño del cuadro, incluso por debajo de Alianza, que tiene 26,645 inscritos.

El Popular postuló a Martín Torrijos, Mayer Mizrachi, Stefany Peñalba y Patsy Lee, entre otras figuras, como parte de una estrategia para conseguir votos y garantizar su supervivencia política. La estrategia funcionó.

En las elecciones de 2024, Martín Torrijos obtuvo el 16.02% de los votos presidenciales, terminó tercero y superó ampliamente a candidatos respaldados por partidos con estructuras mucho mayores.

El Partido Popular también consiguió dos diputados.

El Molirena y el Partido Popular, dos organizaciones con bases históricas, registran pérdidas moderadas de militantes. Su permanencia en el escenario político depende cada vez más de las alianzas electorales y de su capacidad para negociar espacios de representación.

Frente Amplio por la Democracia

El Frente Amplio por la Democracia, identificado con posiciones de izquierda y que ha expresado respaldo a gobiernos como los de Nicaragua, Cuba y Venezuela, pasó de 48,202 a 45,847 inscritos, una pérdida de 2,355 (−4.9%).

Su reducción ocurre en medio de una situación política y judicial compleja. Dos de sus principales dirigentes, Saúl Méndez y Genaro López, enfrentan procesos judiciales, mientras que las cuentas bancarias del Suntracs, organización sindical estrechamente vinculada al partido, fueron cerradas.

El FAD también fue superado en tamaño por Otro Camino, un cambio significativo en el orden de los partidos de menor membresía.

Partido Alianza

El Partido Alianza pasó de 25,681 a 26,645 inscritos, un aumento de 964 (+3.8%).

Es un crecimiento modesto, pero lo coloca entre los pocos partidos constituidos que aumentaron su membresía.

El partido, dirigido por el exdiputado José Muñoz Mulino, padre de la ministra de Trabajo, Jackeline Muñoz, ha funcionado alrededor de una estructura de poder familiar y alianzas políticas.

Alianza respaldó la candidatura presidencial de José Raúl Mulino en 2024 y forma parte de las organizaciones vinculadas al actual gobierno.

También ha adquirido influencia en espacios de la administración pública, incluida la Lotería Nacional, cuya planilla ha sido históricamente objeto de disputas entre partidos aliados.

El costo de los partidos y las reformas electorales

La evolución de los padrones ocurre mientras se discuten nuevas reglas de competencia política y el financiamiento público de los partidos.

En las elecciones de 2024 se asignaron aproximadamente 109 millones de dólares en financiamiento público electoral. Para 2029, las proyecciones presentadas durante las discusiones de las reformas electorales estiman que el monto podría alcanzar los 158.6 millones.

Serían 49.6 millones adicionales, un aumento aproximado del 45.5%, si se mantiene la fórmula de financiamiento equivalente al 1% de los ingresos corrientes del Estado.

Aunque se planteó reducir ese porcentaje al 0.75%, el Tribunal Electoral mantuvo el 1% en su propuesta.

El financiamiento público es un mecanismo para sostener la competencia democrática y reducir la dependencia de grandes aportantes privados. Sin embargo, su crecimiento proyectado contrasta con la disminución de afiliados y plantea la necesidad de evaluar los resultados, la transparencia y el funcionamiento interno de las organizaciones que reciben esos recursos.

A esto se suma el proyecto de ley 699, que reforma el Código Electoral y fue aprobado en primer debate el 23 de septiembre de 2026.

La propuesta presentada por el Tribunal Electoral contempla exigir, para la constitución de nuevos partidos, una cantidad de adherentes equivalente al 3% de los votos válidos emitidos en la última elección presidencial.

Con los resultados de 2024, eso representa 68,256 adherentes.

El dato es significativo: cuatro partidos constituidos que aparecen en las cifras actuales —Otro Camino, FAD, Alianza y Popular— tienen menos inscritos que los que se exigirían a una nueva organización para constituirse, si se aprueba esa disposición.

Los requisitos para constituir un partido y aquellos necesarios para conservar su reconocimiento legal son distintos. No obstante, el contraste evidencia las barreras de entrada que enfrentarían nuevas organizaciones frente a partidos que ya cuentan con reconocimiento jurídico, estructuras establecidas y acceso al financiamiento público.

El proyecto también ha generado cuestionamientos por modificaciones relacionadas con el financiamiento político, sus mecanismos de fiscalización y las condiciones de competencia electoral.

La discusión resulta especialmente relevante porque algunas de las organizaciones que pierden adherentes participan, mediante sus representantes legislativos, en la definición de las reglas que regirán las próximas elecciones.

Una crisis de representación

El PRD sigue siendo el mayor partido del país, pero ha perdido más de 165 mil inscritos desde octubre de 2023. Realizando Metas retrocede pese a ocupar la Presidencia de la República. El Panameñismo y Otro Camino crecen, aunque parten de trayectorias y realidades electorales distintas.

Los resultados de 2024 demostraron que el número de afiliados no determina el respaldo en las urnas. El PRD, con la estructura más grande, obtuvo el 5.88% en la elección presidencial, mientras que candidaturas respaldadas por organizaciones mucho menores consiguieron porcentajes considerablemente superiores.

Al mismo tiempo, la participación electoral récord del 77.7% y la elección de 20 diputados por libre postulación muestran que la disminución de la militancia partidaria no equivale necesariamente a desinterés ciudadano por la política.

El balance es el de un sistema partidario que conserva importantes estructuras, recursos públicos y capacidad de negociación política, pero enfrenta dificultades para mantener su membresía y convertirla en respaldo electoral. La crisis no puede medirse únicamente por la cantidad de inscritos: también debe evaluarse por la democracia interna de los partidos, su transparencia y su capacidad de representar a la ciudadanía.

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