Geociencias: ciencia a punta de migajas

28 de Octubre de 2026
Por: Diputado 72

Exclusivo para Contrapeso


El terremoto del pasado 9 de octubre, de magnitud 7.5 según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, volvió a poner sobre la mesa una necesidad que la entidad ha planteado durante años: contar con más recursos para modernizar sus equipos, ampliar la red de monitoreo y fortalecer su capacidad de respuesta.

En medio de la discusión del presupuesto general del Estado para 2027, la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional aprobó recomendar un reajuste de $1.2 millones para inversiones del Instituto de Geociencias.

Aunque la medida representa un avance, el monto está por debajo de los recursos que, según su director, Néstor Luque, requiere anualmente la institución.

Luque, quien dirige el instituto desde al menos 2021, ha señalado que se necesita un presupuesto de inversión de entre $1.5 millones y $3 millones anuales para atender las necesidades de infraestructura, tecnología y personal especializado.

La diferencia adquiere relevancia al considerar que, mientras se recomienda fortalecer el presupuesto de Geociencias con $1.2 millones, la Asamblea Nacional contempla un incremento de más de $23 millones para la vigencia fiscal de 2027.

Actualmente, el Instituto de Geociencias opera con recursos limitados. Según Luque, este año dispone de apenas $150,000 para inversión y $10,000 para funcionamiento.

«Yo nunca me he manejado con millones», afirmó el director, quien recibió con satisfacción la recomendación de incrementar los fondos de la entidad.

Los recursos adicionales permitirían dar mantenimiento a las estaciones existentes, fortalecer el sistema automático de localización de sismos, adquirir nuevos instrumentos y mejorar la transmisión de datos.

Una red de 65 estaciones para todo el país

El Instituto de Geociencias administra actualmente 65 estaciones sísmicas distribuidas en el territorio nacional. Sin embargo, la cobertura es desigual.

De acuerdo con Luque, las mayores limitaciones se encuentran en Darién y las comarcas, mientras que Chiriquí, una de las regiones con mayor actividad sísmica, cuenta con más instrumentos. Panamá central y Azuero también disponen de estaciones de monitoreo.

Para alcanzar una cobertura más amplia, incluso en las zonas apartadas, el director estima que el país necesitaría entre 700 y 900 estaciones.

La ampliación de la red no depende únicamente de instalar nuevos equipos. También requiere mejorar la conectividad y el suministro eléctrico, debido a que las interrupciones de estos servicios afectan la transmisión continua de los datos sísmicos.

A estas necesidades se suma la falta de personal especializado. El instituto considera indispensable incorporar al menos cuatro profesionales adicionales, entre especialistas en ingeniería de sistemas, programación de software sismológico e instrumentación electrónica.

Hacia un sistema de alerta temprana

Uno de los principales objetivos de fortalecer la red sísmica es avanzar hacia un sistema de alerta temprana que permita advertir a la población sobre la llegada de movimientos fuertes.

Estos sistemas utilizan sensores que detectan las primeras ondas generadas por un terremoto y transmiten la información a servidores que calculan la intensidad esperada del movimiento en distintas localidades.

Dependiendo de la distancia al epicentro, podrían proporcionar algunos segundos de anticipación, suficientes para que las personas adopten medidas de protección y se activen mecanismos automáticos, como el cierre de válvulas de gas o la detención de ascensores.

Sin embargo, estos sistemas no predicen terremotos. Su función es detectar rápidamente un evento que ya comenzó y emitir advertencias antes de que las ondas más destructivas alcancen determinadas zonas.

Réplicas del terremoto del 9 de octubre

La importancia del monitoreo quedó nuevamente en evidencia este martes 27 de octubre, cuando se registró un sismo de magnitud 5.6, según el Instituto de Geociencias, cerca de isla Coiba, en la provincia de Veraguas.

Luque explicó que el movimiento fue una réplica del terremoto del 9 de octubre y que forma parte del proceso de reajuste del sistema de fallas de la región.

Según el director, se trata de una zona integrada por varias fallas geológicas que continúan liberando energía después del terremoto principal.

El evento del 9 de octubre tuvo una magnitud de 7.5 según Geociencias, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) lo registró con una magnitud de 7.7.

El terremoto ocurrió a las 12:56 p. m., cerca de Pitaloza Arriba, en la península de Azuero, y fue percibido en gran parte del territorio nacional.

La actividad sísmica posterior ha mantenido al Instituto de Geociencias en constante vigilancia.

La institución es responsable de monitorear la sismicidad del país, administrar las estaciones de registro, elaborar informes técnicos y compartir información con organismos de seguridad y prevención, como el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc).

También desarrolla investigaciones relacionadas con amenazas geológicas, volcanes, recursos minerales e hidrogeología.

Con el reajuste presupuestario recomendado para 2027, el instituto espera comenzar a atender parte de sus necesidades más urgentes. No obstante, la ampliación de la red, la modernización tecnológica y el desarrollo de un sistema de alerta temprana requerirán inversiones sostenidas durante los próximos años.

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