Trump, Panamá y el nuevo Congreso:Pensak y Botello analizan lo que viene

5 de noviembre de 2026

Por: Rodrigo Noriega
Abogado

Exclusivo para Contrapeso


Miriam Pensak, catedrática de Historia de las Américas en Princeton University, y Luis Botello, fundador y presidente de Media for Democracy Foundation y profesor en Montgomery College, responden a las interrogantes de Contrapeso acerca de los resultados de las elecciones de medio término de Estados Unidos, realizadas el pasado 3 de noviembre.

Para la doctora Miriam Pensak, el resultado de las elecciones de medio término tuvo un efecto personal: “Sobre todo, me siento aliviada de que las elecciones se llevaron a cabo de una manera libre y limpia, y que la Casa Blanca afirmó que respetaría los resultados. Lastimosamente, los EE. UU. habían llegado a un punto de polarización política tan fuerte, y el gobierno de Donald Trump había mostrado un desprecio tan extremo por las normas constitucionales del país, que no se daba por hecho que tuviésemos una elección íntegra. El surgimiento dramático de candidatos demócratas en el Congreso provee un bastión contra posibles tentativas de subvertir los resultados”.

Por su parte, el profesor y periodista Botello considera que “estas elecciones son unas de las más significativas de los últimos 50 años. Están reconfigurando el mapa político tradicional, impulsando el surgimiento de figuras que representan cada vez más a las minorías del país y fortaleciendo la tradición democrática de Estados Unidos”.

Cortapisas a Trump

Pensak evalúa el resultado de las elecciones como un retorno al equilibrio de poderes y manifiesta que “la Constitución del país y la estructura democrática del gobierno fueron diseñadas para mantener un sistema de controles y equilibrios. Como ya el Partido Demócrata tiene una plena mayoría en el Congreso, el poder legislativo va a poder funcionar como un contrapeso a las políticas de la administración Trump”.

Para Botello, “estos resultados recuerdan a la clase política que el verdadero poder de decisión lo tiene el pueblo, no el inquilino de la Casa Blanca ni la élite tecnológica del país”.

Impacto sobre la región

Los resultados electorales de Estados Unidos obligan a los países latinoamericanos a revisar su política exterior y su agenda común con Estados Unidos.

Para la profesora Pensak, “... la manera más inmediata en que los resultados de las elecciones impactarán la relación entre EE. UU. y América Latina tiene que ver con la nueva ola de militarización que hemos visto en el hemisferio. El Departamento de Defensa de EE. UU. seguirá bajo el mando de Pete Hegseth, pero sus actos extralegales, como los ataques a embarcaciones en el Pacífico oriental, enfrentarán más escrutinio y, potencialmente, investigaciones formales. También habrá probablemente cambios en la supervisión del Congreso con respecto al llamado Escudo de las Américas”.

En términos similares, el profesor Botello expresa que “la incidencia en la política regional será inevitable, considerando que muchas de las políticas de la llamada ‘Doctrina Donroe’ se implementaron sin seguir los procedimientos habituales que requerían la aprobación del Congreso. Por ejemplo, es posible que se evalúen iniciativas como el denominado Escudo de las Américas; las muertes de lancheros en el Caribe y el Pacífico que fueron vinculados al narcotráfico sin pruebas concluyentes; los contratos para el traslado de migrantes a terceros países; y la ayuda financiera otorgada a países de América Latina donde se desarrollan operaciones militares. Panamá ha sido partícipe de muchos de estos programas que, con escaso escrutinio público, se han implementado sin los niveles de transparencia y rendición de cuentas que exige una democracia”.

La marea de la derecha

Los académicos reflexionan acerca de si los resultados electorales en Brasil, con la derrota de Flavio Bolsonaro, y la victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos significan un cambio de marcha de la derecha.

Para Pensak, “está por verse, ya que muchos líderes latinoamericanos que forman parte de la marea de victorias electorales de la derecha están al principio de sus mandatos. A pesar de que ya el gobierno de EE. UU. tiene mecanismos para limitar los excesos de la Casa Blanca de Trump, eso no significa necesariamente que Washington pueda efectuar una nueva política internacional coherente y eficaz de una vez. También tendremos que ver las consecuencias a largo plazo de las políticas liberales que estamos viendo en países como Colombia y Chile”.

Por su parte, Botello manifiesta que “no creo que las elecciones de medio término detengan las victorias electorales de la derecha en la región. La realidad es que, en el hemisferio occidental, la gente votó por un cambio de gobierno ante el fracaso de las políticas económicas, especialmente después de la pandemia, y debido a la corrupción rampante que debilitó el Estado de derecho y erosiona la esperanza de los ciudadanos de alcanzar una mejor calidad de vida. Esto se vio con claridad en Panamá, donde los programas sociales de asistencia y las megaobras fueron utilizados para fomentar prácticas corruptas en un contexto marcado por la falta de transparencia y rendición de cuentas. Es posible que haya una desaceleración del avance de la extrema derecha, pero será por los desaciertos de los gobiernos”.

Panamá y su relación con Estados Unidos

El balance general de las relaciones actuales entre Panamá y Estados Unidos, luego de las elecciones de medio término, y los futuros cambios que necesite dicha relación fueron considerados por los dos profesores desde perspectivas críticas de ambos gobiernos.

Para la profesora de la Universidad de Princeton, Miriam Pensak, Panamá debe abordar su relación con Estados Unidos tomando en cuenta que “el gobierno de Mulino ha sacrificado grados significativos de su soberanía nacional para tratar de mitigar la beligerancia de la administración de Donald Trump. Por los resultados de las elecciones de ayer, creo que Panamá tendrá más espacio para priorizar sus propios intereses geopolíticos más allá del control de daños que ha motivado el acercamiento del gobierno de Mulino con Trump. Como alternativa, tendría sentido que Panamá diversifique sus alianzas geopolíticas cercanas en los próximos años, lo que podría ofrecer más apalancamiento en el contexto de sus relaciones con Washington para proseguir políticas al servicio del pueblo panameño”.

A su vez, el profesor de Montgomery College, Luis Botello, afirma que “Panamá debería mantener su posición independiente y neutral, centrada en los intereses nacionales, que por lo general se alinean bien con los de Estados Unidos, su principal socio comercial y el país con el que mantiene los vínculos culturales y sociales más estrechos. El panameño aprecia mucho a Estados Unidos. Existe una alianza histórica que debería continuar, aunque en los últimos años esa relación se ha debilitado por decisiones y negocios poco transparentes que llevaron a Panamá a negociar en condiciones desfavorables. Me refiero, por ejemplo, al tema de la mina y a nuestra relación con China”.

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