Del sueño soberano al relevo histórico

7 de Septiembre de 2026

Por: Ana Matilde Gómez R.


Exclusivo para Contrapeso

Este 7 de septiembre, Panamá conmemora 49 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter y, en una coincidencia con una enorme carga simbólica, abre otro capítulo de su historia: la ingeniera panameña Ilya Espino de Marotta asume como la primera mujer administradora del Canal de Panamá.

Ambos acontecimientos hablan de un mismo país que ha aprendido a conquistar lo que parecía lejano. En 1977, los Tratados coronaron el esfuerzo de generaciones por recuperar la plena soberanía y encaminar el traspaso de la vía interoceánica a manos panameñas. Hoy, el ascenso de Espino de Marotta confirma que aquella conquista no terminó con una firma: continúa cada vez que el talento nacional asume la responsabilidad de cuidar, transformar y proyectar el Canal hacia el futuro.

Su nombramiento importa porque rompe una barrera histórica, pero su fuerza no reside únicamente en que sea mujer. Reside también en la solidez del camino recorrido. Graduada en Ingeniería Marina de Texas A&M University, con una maestría en Ingeniería Económica de la Universidad Santa María La Antigua y formación ejecutiva internacional, inició su carrera en el Canal en 1985 como la única ingeniera del astillero de la División Industrial. Durante más de cuatro décadas ocupó responsabilidades técnicas, operativas y ejecutivas, y tuvo un papel central en el Programa de Ampliación.

No llega, por tanto, a aprender la organización desde la cima. Llega después de haber conocido su engranaje desde dentro: sus exigencias, su gente, sus riesgos y sus posibilidades. La Junta Directiva reconoció ese mérito al elegir a quien había avanzado paso a paso y estaba preparada para asumir el relevo, sin entradas por la ventana ni saltos sorpresivos. Esa decisión fortalece la moral de todo un equipo de trabajo: confirma que la preparación, la constancia y el compromiso pueden abrir el camino hacia las más altas responsabilidades y ayuda a que el país siga creyendo en sus propias posibilidades. Su historia demuestra que el liderazgo más firme suele construirse con experiencia acumulada, disciplina y una comprensión profunda de la institución que se dirige.

También hay una lección familiar. La propia ingeniera ha contado que, para sus padres, la educación fue primordial y que en casa le inculcaron, junto con el estudio, los valores, el respeto y la responsabilidad. Esa confianza no hizo el trayecto por ella, pero sí ayudó a abrir una puerta. Atravesarla exigió años de trabajo, decisiones valientes y metas sostenidas.

Ese es quizá el mensaje más poderoso para las nuevas generaciones de panameñas y panameños: el entorno influye, pero no dicta por completo el destino. Los límites pueden ensancharse cuando convergen ideales, apoyo familiar, educación, esfuerzo y perseverancia. No todos partirán del mismo lugar ni encontrarán las mismas oportunidades; por eso, el país debe trabajar para ampliarlas. Pero cada joven necesita saber que su origen no tiene por qué ser su techo.

He vivido, guardadas las proporciones, lo que significa ser la primera mujer en la historia del país en dirigir una institución pública. Sé que detrás de ese “primer lugar” hay orgullo, pero también responsabilidad, retos y desconfianza: estará a prueba cada día para demostrar capacidad y dejar la puerta más abierta para quienes vienen detrás.

En este aniversario, Panamá celebra dos conquistas unidas por una misma certeza: la soberanía se gana, pero también se honra. Se honra formando a su gente, confiando en su talento y permitiendo que nuevas manos —preparadas por décadas de servicio— tomen el timón. Cuarenta y nueve años después, el Canal vuelve a recordarnos que los grandes destinos nacionales se construyen cuando un país se atreve a creer en sí mismo.

Cuando lleguen las dudas —porque llegarán—, mira a este pueblo que te aplaude y que, al mismo tiempo, espera de ti la defensa digna y firme de sus conquistas. No es un apoyo ciego, sino la voz vigilante de una ciudadanía que sabe cuánto costó alcanzar la soberanía y que exige preservarla. En esa tarea, estaremos siempre contigo. Felicitaciones y éxito en este nuevo capítulo que escribes en la historia del país y en tu propia historia.

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