Agua, el problema no es el IDAAN
28 de Abril de 2026
Exclusivo para Contrapeso
Panamá es el quinto país del mundo por la cantidad de lluvia recibida, que promedia unos 3,000 milímetros de agua por metro cuadrado al año. Este país cuenta con 5 regiones hidroclimáticas, 52 cuencas y más de 500 ríos. Estos datos revelan que existe una abundancia de agua como elemento natural en los ecosistemas panameños. En contraste, más de 10% de la población del país no tiene acceso al agua potable en ningún momento del día, y un 30% de la población carece del acceso continuo, es decir, las 24 horas del día. La inseguridad hídrica afecta entonces a más de 1.9 millones de panameños y panameñas.
Es importante aclarar que acceso al agua no significa convivir con una quebrada o un río en la cercanía, o tener agua proveniente de un pozo. El concepto de acceso al agua potable significa que es agua apta para consumo humano, libre de microorganismos y con el balance químico apropiado para el consumo de un ser vivo. Por razones sanitarias, el agua potable es por definición agua clorinada para garantizar que está libre de amebas, larvas u otros organismos. El problema del agua potable entonces es un desafío de orden logístico-sanitario y, por supuesto, financiero.
Quien manda
En materia del mandato legal o jurisdicción sobre el agua en Panamá, tenemos un paisaje variopinto. Si se trata de agua de la cuenca del Canal de Panamá, la entidad que manda es la Autoridad del Canal de Panamá. Fuera de la cuenca del Canal, el papel dominante lo debería llevar el Ministerio de Ambiente. Sin embargo, allí no termina la historia. Las normas de calidad del agua que usted y yo consumimos en Panamá las determina la Comisión Panameña de Normas Industriales y Técnicas del Ministerio de Comercio e Industrias, pero la entidad que debe vigilar que el agua cumple con dichas normas es el Ministerio de Salud (MINSA). Además, la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos tiene atribuciones en cuanto a la calidad del servicio, la presión del agua, el manejo de aguas residuales, entre otros aspectos. La gran mayoría del agua potable en Panamá la procesa y distribuye el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), pero el MINSA también tiene acueductos, sobre todo en zonas rurales y comarcales.
En materia de pozos, en Panamá existen varias entidades con el mandato de realizar pozos para la extracción de agua, como son el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el Ministerio de la Presidencia y el MINSA. En el Ministerio de la Presidencia solía intervenir en materia de agua potable el Fondo de Emergencia Social, luego denominado Fondo de Inversión Social, que posteriormente se cambió el nombre a Programa de Ayuda Nacional y finalmente desapareció. A su vez, otro despacho dentro de este ministerio fue cargando con una mayor responsabilidad en materia del agua potable; se trata del Consejo Nacional para el Desarrollo Sostenible (CONADES). El CONADES construye acueductos rurales y, en tiempos más recientes, se ha dedicado a hacer pozos para suplir la escasez de agua en distintas partes del país. El actual director de CONADES, el abogado Antonio González, ha sido nominado por el presidente de la República, José Raúl Mulino, para ser el nuevo director ejecutivo del IDAAN.
La adicción a los pozos
Un pozo es una excavación realizada en un suelo con la intención de encontrar agua subterránea atrapada en capas inferiores debajo de ese suelo. El primer problema con los pozos es que, si se hacen sin control y sin las apropiadas verificaciones, se podría crear un mayor problema para el futuro del país. El segundo gran problema de los pozos en Panamá es que casi cualquiera con el equipo apropiado puede hacer un pozo sin el control de calidad adecuado del agua que se extrae, y mucho menos de lo que pasa alrededor del pozo. El tercer problema de los pozos es que son una solución muy temporal, vulnerable a los mismos factores que afectan al agua superficial.
Entendamos que, si un pozo se hace cerca de un río o de una quebrada, en realidad se está sacando agua de dicho cuerpo hídrico. Por otra parte, si el pozo se hace muy cerca del mar o en una zona bajo el nivel del mar, la probabilidad de obtener agua salada es muy alta y, además, se contaminaría el agua subterránea. Este último problema sucede con muchos pozos en zonas agrícolas: el agua se contamina con tierra cargada de agroquímicos, con heces de animales y de cualquier otra fuente de contaminación cerca de la boca del pozo. En particular, hay que tener mucho cuidado con los pozos en la región de Azuero (Herrera, Los Santos y el sureste de Veraguas), ya que estos pozos pueden contener agua con metales pesados, lo que es una contaminación sumamente nociva para seres humanos, animales y plantas.
Las opciones
En esta materia hay grandes tareas por realizar para resolver verdaderamente el problema del agua potable. El primer desafío es simplificar el mapa de atribuciones y mandatos institucionales para que solo sean dos o tres instituciones del Estado las responsables del tema. El segundo desafío implica salir de la caja y repensar el tema del agua potable desde nuevas perspectivas. El IDAAN no puede ser una institución sometida a los vaivenes de la política; necesita estabilidad para implementar planes, programas y proyectos de mediano y largo plazo.
El desafío más importante es resolver la crisis actual y evitar las crisis futuras. Hay que sanear el río La Villa y sus afluentes cueste lo que cueste, sobre todo si las porquerizas de los copartidarios o los suelos contaminados con agroquímicos de los aliados son parte del problema. Hay tecnologías nuevas como la desalinización con energía solar o la concentración de la humedad en el aire para producir agua potable. Son tecnologías que tienen su propio desafío; no son tan baratas como los pozos, pero son más sostenibles.
En las zonas urbanas, el problema del agua potable ha sido causado por la falta de planificación y por la falta de mantenimiento de la red de acueductos. En la ciudad de Panamá y San Miguelito, el IDAAN pierde por roturas, fugas y otros daños un 38% del agua potable que procesa diariamente. Como esta agua potable proviene de la cuenca del Canal de Panamá, esto se puede dimensionar así: la pérdida diaria representa unos 120 millones de galones de agua o su equivalente a 2.8 tránsitos por la vía interoceánica. Esto es unos 1,008 tránsitos anuales, lo que representa más de 300 millones de dólares en peajes perdidos por cada año que no se arreglan las fugas y daños de la red de agua potable. Por si fuera poco, el agua producida por el IDAAN, a la que se le aplica un proceso de filtrado adicional, es embotellada por algunos comerciantes que la venden con un importante margen de ganancia. Otro aspecto a tomar en cuenta es que la desalinización de agua con energía solar puede producir hidrógeno verde, que es un combustible altamente valorado por sus ventajas ambientales.
Así, el IDAAN es una empresa que no puede cortar sus pérdidas y que no puede maximizar sus ganancias, lo que la condena al colapso. La crisis del agua en Panamá es el resultado de un fallo institucional producto de muchas décadas de ausencia de planificación, carencia de mantenimiento y bloqueo de las nuevas oportunidades de negocio que la entidad pudo realizar. Si no tenemos agua de calidad, no es por falta de lluvias, sino por un exceso de gobiernos incapaces que sometieron al agua a la misma lógica de los negociados, la improvisación y la postergación permanente.
Por: Rodrigo Noriega
Abogado
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