Martín Torrijos: ¿UNE o divide?
20 de Mayo de 2026
Exclusivo para Contrapeso
En los procesos electorales existen dos operaciones matemáticas fundamentales para competir exitosamente. La primera es “sumar” lo más posible en favor de la candidatura, partido o coalición de partidos que se apoye. La segunda operación matemática relevante es la de “restar” apoyos o respaldos que podrían beneficiar a otro competidor o competidora. A tres años de las elecciones de 2029, parece que las fuerzas políticas panameñas están muy interesadas en demostrar su intención de competir en el torneo presidencial. Aquí ninguna movida es prematura; el tiempo es el mejor amigo de una campaña presidencial.
El pasado domingo 17 de mayo, el expresidente de la República Martín Torrijos Espino (2004-2009) formalizó la conformación de un nuevo partido político denominado Unidad para la Nueva Era (UNE). La propuesta de valor esbozada en el discurso del exmandatario combinó el nacionalismo, la justicia social, una promesa implícita de eficiencia administrativa, la consabida lucha contra la corrupción y el respaldo a la propuesta de un referéndum minero. Todo esto como una fórmula dirigida a exponer las deficiencias del gobierno actual, mientras se intentan establecer distinciones potenciales con otros futuros rivales.
El juego de las posibilidades
Miremos el actual mercado electoral. La ley fundamental de las elecciones panameñas es que ninguna fuerza política repite. Supóngase que, en 2029, compiten la coalición Alianza-Cambio Democrático (CD) y Realizando Metas (RM), la coalición Partido Revolucionario Democrático y el Movimiento Liberal Nacionalista (MOLIRENA), el Panameñismo con el Partido Popular (PP), el Movimiento Otro Camino (MOCA) solo, y el movimiento Vamos también por su cuenta. Es probable que la izquierda tenga su propio candidato o candidata. En un esquema como el anterior, con todas las variaciones posibles, hay oportunidad para una fuerza política convincente y con un rostro conocido. La apuesta de UNE y Martín Torrijos es ser esa fuerza política con ese rostro conocido.
Es obvio que el principal grupo político al que UNE le va a sustraer votos es al PRD, pero ese no es el único partido sujeto a la resta. La segunda fuerza política a la que UNE le restará votos es al Partido Popular, el cual se benefició significativamente de la candidatura de Torrijos usando su bandera. Para entender mejor la lógica que subyace a UNE hay que estudiar los resultados de las dos últimas elecciones.
Los números electorales
En la elección presidencial del año 2019 resultó ganadora la nómina de Laurentino Cortizo y José Gabriel Carrizo, por parte del PRD con el MOLIRENA. Esta nómina obtuvo el 33.35% de los votos, lo que equivale a 655,302 votantes. En 2024, la nómina ganadora fue la encabezada por José Raúl Mulino, de los partidos políticos RM y Alianza. Esta nómina obtuvo el 34.23%, lo que fue equivalente a 778,766 votos.
En esa elección de 2024, Martín Torrijos obtuvo el 16.02% de la voluntad popular, equivalente a 364,584 votos. El candidato oficial del PRD, José Gabriel Carrizo, recibió el 5.88% de la votación, lo que fue igual a 133,782 votos. A su vez, la entonces diputada del PRD Zulay Rodríguez obtuvo 150,340 sufragios, lo que representó un 6.60%. Hipotéticamente, si el PRD hubiera estado unido con estas tres facciones, pudo obtener 648,706 votos, equivalente al 28.50% del sufragio, lo que no hubiera sido suficiente para derrotar a José Raúl Mulino, y estaría muy cerca de los votos obtenidos por Laurentino Cortizo en la elección de 2019. Esto permite hacer la inferencia de que el umbral razonable del PRD, incluso en alianza, es de 640 mil a 675 mil votos.
Proyectarse para el próximo torneo electoral con un horizonte de más de 600 mil votos es una situación hipotética. Los votos duros del PRD no abandonarán al partido. Los votos recibidos por la diputada Rodríguez fueron votos muy trabajados, sobre todo en la comarca Ngäbe-Buglé, para restarlos a cualquier competidor de José Raúl Mulino. Conseguir esos votos requiere de mucho esfuerzo; si no votaron por Torrijos en 2024, ¿qué hace suponer que en 2029 sí lo harán? La ruta de UNE pasa por capturar la mayor cantidad de votos del PRD y por añadir otros votos más.
Posicionándose para una alianza
La lógica del escenario electoral de 2029 sugiere la necesidad de conformar una alianza entre los votos antipartidos políticos tradicionales y los votos antigobierno de turno. Mezclar votantes del PRD con votantes de Vamos o de MOCA parece ser el objetivo natural de una salida temprana en el calendario electoral. La viabilidad de UNE como una fuerza electoral para 2029 depende de construir puentes hacia las dos fuerzas independientes y de sustraer lealtades al PRD. Es muy fácil pensarlo, pero en la práctica hay grandes barreras. Los anticuerpos de Vamos y de MOCA no combinan muy bien en una alianza con simpatizantes del PRD.
Además, es probable que Vamos también se constituya en partido político.
Entonces, un escenario electoral dividido sí favorece a UNE y a Martín Torrijos.
Si los 364,584 sufragios que recibió en 2024 son su piso, entonces la tarea es buscar por lo menos otros 400 mil votantes dispuestos a respaldar una versión light de un partido tradicional.
Por: Rodrigo Noriega
Abogado
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