Capibaras en Santa María

21 de Febrero de 2026

Exclusivo para Contrapeso

En Santa María, entre lagos perfectamente diseñados y un campo de golf impecable, viven los capibaras, el roedor más grande del mundo. La escena parece improbable: lujo, desarrollo urbano... y estos gigantes pastando con absoluta naturalidad. Pero no son intrusos. Su ecosistema siempre fueron los humedales. Nosotros llegamos después. Ellos simplemente se adaptaron a lo que quedó —o a lo que construimos sin darnos cuenta de que en parte imitábamos su antiguo hogar.

Ya los había fotografiado el año pasado y aquella vez los encontré casi de inmediato. Esta vez no. Me tomó casi una hora dar con ellos. Se esconden en las hierbas altas a la orilla de los lagos, inmóviles, silenciosos, casi invisibles. Encontrar al roedor más grande del planeta en un entorno abierto y aun así perderlo de vista es una lección en humildad.

Una vez ubicados, comenzó otro proceso: acercarme sin invadir ni asustar. Me tomó casi otra hora avanzar lentamente, apoyado en los codos, reduciendo mi silueta, bajando mi ritmo, respirando lento y controladamente. Mientras yo los observaba, ellos reciprocaban la atención. Hasta que algo cambió. Se aclimataron. Entendieron que yo no representaba una amenaza. Fue en ese momento —no antes— en que mi lente por fin pudo empezar a documentar.

Los capibaras no entienden de vida solitaria. Son gregarios por instinto y se congregan en grupos que fácilmente alcanzan entre 10 y 20 individuos, una tropa compacta que se desplaza entre agua y césped con disciplina silenciosa. Viven en comunidad, se alertan ante cualquier peligro y protegen a sus crías entre todos. No son agresivos; simplemente están en lo suyo. Pero si alguien se acerca demasiado para tomarse un selfie, lo más probable es que la tropa entera se zambulla de inmediato hacia la seguridad del agua y se aleje de sus admiradores. Y mientras el sol cae sobre los lagos artificiales de un barrio exclusivo, queda claro que la verdadera historia no es la urbanización... sino la capacidad silenciosa de la naturaleza para resistir y adaptarse.

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Por: Essdras M. Suarez

Fotógrafo panameño ganador de Premios Pulitzer

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