La guardiana de los búhos
20 de Mayo de 2026
Por: Essdras M. Suarez
Fotógrafo panameño ganador de Premios Pulitzer
Exclusivo para Contrapeso
Uno cree que ya conoce su ciudad y a sus habitantes, y que pocas cosas pueden sorprenderlo. Pero hace poco conocí, en una tranquila calle de Altos del Romeral, a alguien verdaderamente extraordinaria: Ileana Cotes, educadora, conservacionista y apasionada defensora de las aves rapaces.
Su hogar alberga el Refugio de Vida Silvestre Jason, un pequeño santuario donde conviven búhos, lechuzas y otras rapaces que han sobrevivido al choque, a veces brutal, entre la naturaleza y el ser humano.
A sus 70 años, Ileana fácilmente podría pasar por alguien de 50. Sospecho que el secreto de su juventud está en la fascinación casi infantil que aún siente por estas aves. Sus ojos brillan, su energía cambia y, por momentos, uno no está frente a una educadora consumada con un currículum impresionante, sino frente a alguien que sigue maravillándose con estas criaturas aladas. Esa conexión comenzó temprano, inspirada por su padre, quien, al ver su amor por los animales, le construyó un pequeño aviario cuando apenas tenía cinco años. Décadas después, aquella niña se convirtió en exdirectora de una prestigiosa institución educativa, rehabilitadora certificada de aves rapaces por la Universidad de Minnesota, colaboradora del Smithsonian, participante de iniciativas vinculadas a la NASA y del Proyecto JASON del explorador Robert Ballard, descubridor del Titanic.
Pero lo más impactante no es su currículum, sino la serenidad que se percibe al entrar al santuario y sentirse observado por grandes ojos inquisitivos. Allí vive Zeus, un búho listado que quedó ciego tras ser atropellado; Gema, que perdió un ala; y un gavilán zancón que jamás volverá a volar tras ser apedreado por niños en Cerro Patacón, caer en un fuego y sufrir heridas irreversibles. Y Couchy, 9, un búho autillo que es un embajador educativo y que tiene fanaticada alrededor del mundo. Algunas de sus historias son duras, sí, pero también de supervivencia. El santuario lleva el nombre de Jason, su primer búho autillo, y durante 24 años se ha convertido en refugio para aves que no tuvieron otra oportunidad.
Y no podemos dejar por fuera a la pareja de búhos autillos que Ileana llama “la pareja casada”: Rufa (de tonalidad rojiza) y Grey (de tonalidad gris), quienes prácticamente no se separan el uno del otro.
Una de las lecciones más valiosas de mi visita fue entender que no todo polluelo de búho que aparezca en el suelo necesita ser rescatado. Según Ileana, muchas veces los padres están cerca y ese proceso forma parte natural de su aprendizaje. La intervención humana, aunque bien intencionada, puede terminar haciendo más daño que bien. Solo cuando hay heridas evidentes o peligro real debe actuarse.
En tiempos donde abundan las malas noticias y donde pareciera que la crueldad hacia los animales nunca descansa, reconforta descubrir que en un rincón de Altos del Romeral existe una mujer extraordinaria que ha hecho de su vida una misión: recoger, sanar y proteger a criaturas aladas que, sin ella, probablemente no hubiesen tenido una segunda oportunidad.
Aves en el refugio actualmente:
Búhos autillos: Tropical Screech Owl (Megascops choliba)
Búho listado: Striped Owl (Asio clamator)
Gavilán zancón (no zancudo): Crane Hawk (Geranospiza caerulescens)
Gavilán plomizo: Gray-lined Hawk (Buteo nitidus)
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