¿Quién está frenando al Estado cuando todos quieren gastar más?
15 de Agosto de 2026
Por: Rubén Blades
Exclusivo para Contrapeso
Dice el ministro de Economía, Felipe Chapman, que los costos del salario de los empleados públicos descendieron en un 5 %, un verdadero acto de magia considerando que hay miles de posiciones agregadas a la planilla en lo que va del 2026 y los salarios del clientelismo político ascienden a casi 8 mil millones de dólares anuales.
Y hay otro préstamo, de 60 millones de dólares, para "modernizar y agilizar el registro de tierras". ¿Por qué tan caro, si eso lo puede hacer gratis la inteligencia artificial? Pues hay que pagarle a una "botella" para que, con su corrupto dedo, apriete el botón que activa la vaina y permita la repartidera del billete a las obsoletas "asesorías".
En otros temas, los diputados se aprobaron recientemente la capacidad de gestionar por ellos mismos "ayudas" a la comunidad. Ahora ya no solo crean leyes; también usan nuestros fondos públicos para asegurar su reelección, contentando a su clientela por sector específico y asegurando su apoyo electoral.
En Panamá hay dos poderes ejecutivos: uno en la Presidencia y otro en la Asamblea.
El Ministerio del Ambiente, para no quedarse atrás, aseguró un bono de Navidad de $300.00 a cada empleado. ¿Estará eso contemplado en los números que Chapman mencionó en su presentación del presupuesto para el otro año?
Y entonces sale el diputado Manuel Cohen y dice que "la Asamblea necesita más de 100 millones de dólares para funcionar". ¿Quién ofrece pruebas de eso, aportando hechos y justificando necesidades reales? Seguro que no será el señor Cohen.
Lo que se requiere es una reorganización total del Legislativo, que incluya la reducción del número de diputados a nivel nacional, la eliminación de asesorías politiqueras y su reemplazo por un sistema único de asesoramiento para toda la Asamblea, que solo se active cuando se haga una consulta específica al grupo asesor, eliminando los salarios mensuales de miles de dólares otorgados a los amigos, familiares y testaferros de la corrupción, civil y partidista, que controla al Poder Legislativo.
El otro tema preocupante es la Policía Municipal. ¿A quiénes responde ese cuerpo armado? ¿La Policía Nacional tiene jurisdicción sobre la Policía Municipal? Cuando aparezca el primer muerto por acción municipal, ¿a quién se demandará, al Estado o al municipio? ¿A quién le hago caso en la calle, a un policía nacional o a un policía municipal? ¿Quién es subordinado de quién?
Y de nuevo repito lo que pregunté hace años y que nadie respondió. ¿Contamos con un plan de evacuación en nuestros edificios públicos o privados en caso de emergencias? ¿Hay gente designada para liderizar las evacuaciones? ¿Tienen Atlapa y el nuevo Centro de Convenciones esas estrategias hechas? ¿Alguien se ha cerciorado de que los extintores de incendios ubicados en esos lugares funcionen, que las puertas de emergencia estén despejadas, que las alarmas de incendio no estén rotas, que existan personas responsabilizadas para que actúen y reaccionen, de ser necesario, ante emergencias?
¿Qué esperan? ¿Un desastre, para después llorar como con la mina?
Y para acabar, Lucy Molinar presentó su renuncia como ministra de Educación y han puesto como su reemplazo a Ventura Vega, un funcionario cuya hoja de vida ni siquiera remotamente lo asocia con la posición para la cual ha sido nombrado. O quizá más sabe el diablo por diablo que por rojo.
Lucy explicó su decisión indicando que, al hacerlo, facilitará la investigación sobre el accidentado proceso de compra de 54 mil computadoras por parte de su administración (un día antes había renunciado su viceministro, Roberto Sevillano, sin que sus razones hayan sido hechas públicas). Ella dijo directamente que el tema de las computadoras tuvo algo que ver con su renuncia. No entiendo por qué, o cómo, el separarse del cargo sea necesario para favorecer el desarrollo de la investigación.
Quizá, cuando se aclare el motivo de la dimisión de su viceministro Caballero y el traslado de Delia Marcela Herrera, la antes encargada del viceministerio de Infraestructura Educativa, podremos establecer una conexión que explique la súbita salida de Lucy Molinar del Ministerio de Educación.
La otra renuncia interesante es la de Karoline Leavitt, la vocera de prensa de la Presidencia de los Estados Unidos y, hasta ahora, encargada de anunciar, explicar y racionalizar las incoherencias, errores, barrabasadas y mentiras que su jefe, el presidente Trump, profiere diariamente. El anuncio fue hecho por el propio "Trompo Loco" a través de su cuenta social. La explicación brindada es que la Sra. Leavitt desea pasar más tiempo con sus hijos, y puede que efectivamente esa sea la causa para abandonar el cargo.
También podría ser que la vocera de prensa llegó a un punto de tal frustración, profesional y personal, que decidió renunciar para preservar su salud mental y lo que aún le queda de reputación. Porque todo lo que ha dicho y hecho durante sus años asistiendo y defendiendo a Trump está grabado y publicado, y ella tendrá, en algún momento de su vida, que enfrentarlo, una de las consecuencias de trabajar para una horrible persona.
Que tomen nota los profesionales de la lengua.