Apuntes desde la esquina: “Maduro fue entregado por sus propios cómplices”
5 de Enero de 2026
Exclusivo para Contrapeso
Primeras impresiones sobre la captura de Nicolás Maduro
Completamente inesperada fue la noticia, aunque en un escrito pasado ya había indicado la probabilidad de que el ejército podría retirar su apoyo a Maduro para evitar el colapso de sus intereses económicos.
La acción militar norteamericana en Venezuela, de inaudita y osada ejecución, sugiere al momento que Nicolás Maduro fue entregado por sus propios cómplices y paisanos. La información necesaria para efectuar una operación de este tipo solo puede provenir de adentro. Gente cercana al dictador tiene que haber cooperado suministrando a los norteamericanos detalles de su rutina, de la ubicación del lugar en donde dormiría, quiénes y cuántos estarían protegiéndolo, plano de la casa donde residía, etcétera.
Los previos o simultáneos ataques a las bases militares venezolanas fueron probablemente una distracción para permitir al cuerpo de extracción una mejor probabilidad de sorpresa en su misión de capturar a Maduro. Hay mucha confusión y todas las informaciones que leo están incompletas o son fabricadas para desorientar al lector. Sobre la invasión de Panamá, los medios internacionales no fueron veraces y la diseminación de noticias estuvo bajo el control de Estados Unidos. Tampoco son confiables los reportes que provienen de fuentes del gobierno venezolano o de centros noticiosos cubanos, o simpatizantes del comunismo. Habrá que esperar para poder entender la dimensión real de lo ocurrido; son tan complejas e innumerables las preguntas aún por responder y sus consecuencias. Una de ellas es que la acción debe preocupar a la dictadura cubana, incluso si sus servicios de inteligencia ya habían sido alertados sobre lo que iba a ocurrir en Venezuela.
La situación interna en Cuba se ha deteriorado al punto de que alianzas políticas basadas en la comunión ideológica son cosa del pasado. Hoy la cuestión es sobrevivir y a la isla se le ha extinguido el acceso a un recurso súper importante: el petróleo gratuito que recibía de Venezuela. Sin esa ayuda, en el futuro ocurrirán más apagones, menos uso de energía para producir, menos turismo, menos divisas y más dificultades para la población de la sufrida isla.
De ser correcto asumir que a Maduro lo entregaron sus compinches, lo mismo le puede pasar a la dictadura de Díaz-Canel en Cuba y a la de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. Sus propios ejércitos, cubano y nicaragüense respectivamente, los podrían retirar del poder y convocar a elecciones libres para evitar una posible intervención extranjera que fuerce un cambio de régimen.
La inmediata incógnita es qué pasará con la sucesión del poder post Maduro. El presidente Trump imperialmente declaró que “... Estados Unidos se encargará de administrar a Venezuela interinamente...”, sin explicar el cómo lo hará, y agregó que no apoyará a Corina Machado como nueva presidenta porque “... ella no tiene el apoyo ni el respeto popular suficiente para dirigir a Venezuela...”, algo que seguramente resultará desconcertante para Machado y sus seguidores, pero no para los que entendemos quién es Trump: él jamás le perdonará a Machado haber recibido el Nobel de la Paz, un premio que él deseaba desesperadamente obtener y creía merecer más que ella. Apoyarla como futura mandataria sería equipararla con él, la revalidaría y justificaría el haber sido electa para el galardón, algo inaceptable para él.
La pregunta es a qué figura apoyará Trump: ¿será Henrique Capriles, Leopoldo González o una nueva figura que antes no se destacó como potencial candidato o candidata en Venezuela? Pasadas experiencias sugieren que será Capriles, un candidato “potable”, por su pasado como opositor, su “pedigree” social y económico, por su probada disposición a dialogar con quien sea si eso ayuda a su ambición de ser presidente y, muy importante, su disposición a la constante adulación de Trump y a la complacencia de sus exigencias, especialmente en lo relacionado con el tema del petróleo y la participación de empresas, por él aprobadas, en la explotación del codiciado recurso fósil.
Cierro comentando la ausencia de socorro de Vladimir Putin quien, con su usual caradura, denunció la invasión a Venezuela como “... una violación a la soberanía de un país independiente...”. Este es el mismo Putin que invadió a Ucrania, un país independiente, violó su soberanía y mantiene una guerra que busca apropiarse ilegalmente de territorio ucraniano. A pesar de un pasado anuncio hecho por el depuesto Maduro proclamando la solidaridad de Rusia con Venezuela, Putin se abstuvo de intervenir en el asunto. ¿Cree alguien que Trump no avisó a Putin de antemano lo que le iba a hacer a Maduro? ¿Cree alguien que a Putin le interesa más ayudar a Venezuela que mantener su conexión con Estados Unidos? A cambio de no intervenir en defensa de Maduro, Putin debe haberse asegurado acceso al petróleo venezolano a través de sus amigos rusos billonarios, quienes seguramente participarán con sus homólogos norteamericanos en la explotación y disfrute de las mayores reservas de petróleo crudo en el mundo.
Seguiremos comentando después...
Panamá
2 de enero, el magnicidio del presidente Remón
El presidente panameño José Antonio Remón Cantera fue asesinado el 2 de enero de 1955. Recuerdo vivamente esa fecha porque por ese tiempo vivíamos precisamente frente al Hipódromo Juan Franco, en cuyo club se produjo la tragedia. Estábamos cenando cuando escuché lo que pensamos eran “triquitraques”, esos cohetitos que antes sonaban en Año Nuevo y Navidades.
Fue mi primer encuentro con la realidad política de Panamá, a mis seis años de edad. Hasta el sol de hoy existe una controversia sobre lo que realmente ocurrió y sobre quiénes participaron en el magnicidio.
Sobre la demolición del “monumento chino”
Ahora resulta que la Contraloría de la República aparentemente sabía que el “parador hecho en homenaje a China” iba a ser demolido. Se acaba de anunciar que hace un mes el contralor refrendó el cheque con el cual se pagó la operación para eliminarlo.
El punto fue presentado por el diputado independiente Ernesto Cedeño, y si él no lo menciona creo que nadie del gobierno hubiese abierto la boca. ¿Esta gente no lee lo que firma? ¿No preguntan cuál será el uso o destino del dinero de nuestros impuestos que ellos supuestamente administran y protegen? El punto es que la cosa no fue tan caprichosa ni oscura como la pintaron inicialmente. La solicitud de la Alcaldía de Arraiján requería la aprobación del contralor, pues sin el refrendo de la Contraloría no hubiese habido dinero con el cual pagar el trabajo. El diputado Cedeño agrega que la acción de eliminar un sitio de uso ciudadano requiere una previa consulta pública y eso no ocurrió. Entonces, ¿fue aprobado un desembolso que no cumplía con requisitos previos que permitieran su utilización? ¿Y ahora, qué?
Otra cosa: ¿cuándo se hará un monumento en memoria de los antillanos? Ellos también trabajaron y murieron en la construcción del Canal y del ferrocarril, e hicieron de Panamá su hogar permanente. Igual que nuestros paisanos chinos, merecen nuestro recuerdo, respeto y agradecimiento. Propongo empezar un movimiento de donaciones para ese memorial: me apunto con los primeros mil dólares.
Treinta y un mil billones de dólares: aporte del Canal de Panamá al tesoro nacional en 26 años
Se reporta que el Canal de Panamá ha entregado treinta y un mil billones de dólares a las arcas públicas en las últimas dos décadas y media (26 años). Si dividiéramos esa cantidad directa y equitativamente entre los cuatro millones y medio de panameños que hoy se calcula existen, nos hubiesen tocado seis millones y pico de dólares a cada uno. Quizás más, porque a las provincias del “interior” del país el gobierno, en vez de enviarles el dinero, les hubiese mandado postales con la foto del Canal. Imagina si esa extraordinaria cantidad hubiese sido invertida en proyectos generadores de riqueza. Desafortunadamente, tal “chen-chen” solo ha servido para seguir sosteniendo la corrupción del Estado clientelista y a la partidocracia que lo crea: así continuamos desperdiciando los benditos frutos de nuestro bien de primer mundo.
¿Y la deuda pública al final del 2025? Apunten: ¡está en casi sesenta mil millones de dólares!
Panamá eleva sus ingresos en la exportación de producto nacional
Es una excelente noticia que Panamá espere que la total exportación de bienes y servicios produzca más de un billón y medio de dólares este pasado 2025. Si las autoridades a cargo realizaran las pesquisas y estudios correspondientes, el resultado determinaría mercados existentes o emergentes que Panamá podría servir de manera directa y específica.
Si se considera seriamente aumentar el volumen de oferta de los productos denominados “no tradicionales”, estoy completamente seguro de que aumentarían considerablemente las ganancias. Podríamos identificar demandas de manera puntual, por ejemplo, en el Caribe completo, donde muchas islas no producen lo suficiente como para sostener sus demandas por sí mismas. Además, mejorar y aumentar la capacidad y el alcance internacional de Panamá como centro financiero debe ser una meta de carácter urgente. Preparemos el personal tecnológico panameño que pueda servir eficientemente para enfrentar y cumplir con la rápida y cambiante demanda de servicios de todo tipo, dentro y fuera de Panamá.
El discurso del presidente Mulino
El presidente pareció reclamar crédito por “detener la inmigración por el Darién”, aunque el flujo disminuyó porque “Trompo Loco” ha dificultado o imposibilitado la entrada a Estados Unidos de cualquiera que no haya nacido allí. La pregunta es: ¿qué hará Panamá si la masa emigrante que llega a nuestro territorio a través del Darién opta por suplantar el llamado “sueño americano” por “el sueño panameño”?
El presidente Mulino sugirió que Panamá ha recuperado totalmente su reputación internacional, algo que está sujeto a discusión si atendemos lo expresado por el conferencista Pascal St. Amans en su pasada visita a Panamá: “aún falta mucho por hacer”, dijo, pues aún estamos incluidos en listas como “paraíso fiscal” y todavía hay modificaciones a nuestras normas, exigidas desde fuera, que son resistidas por intereses internos. Se han producido cambios positivos bajo la gestión de Mulino, pero todavía no es el momento para el “confeti”.
Sobre lo del Canal, China y “Trompo Loco”, el presidente Mulino indicó que era una fase de “... tensiones superadas...”. Con esa declaración sugiere que para él la obsesión de Trump con el Canal y Groenlandia ha desaparecido. Mucho cuidado con eso, y más ahora con lo de Venezuela. Dice el vicepresidente Vance que Venezuela le había robado petróleo a las compañías gringas. No olvidemos que antes dijeron que Panamá se robó el Canal y que debía devolverlo. Ahora, envalentonado con lo de Maduro, cuidado con una vaina.
El presidente defendió sus viajes indicando que resultan positivos para el interés nacional, y yo admito esa posibilidad. También es posible que, si alguien ha deseado protagonismo social toda su vida, participar en excursiones con todo pagado, tratamiento VIP, fotos y exposición internacional del nombre y apellido resulte una oportunidad maravillosa para recoger anécdotas y memorias que alivien al desinflado ego, después de que la carroza real se transforme en la “chiva gallinera” original y regrese a su pasajero a la oscuridad de la que una vez escapó.
Sobre el proyectado tren hasta Chiriquí, el presidente solo mencionó que hacían falta más estudios. Espero que nadie olvide que se han pagado millones para estudios preliminares, que existen y deben ser consultados. Imagino que la inversión prometida a Panamá se esfumó, después de las falsas acusaciones del “asno naranja” de que el país estaba prácticamente convertido en una provincia china.
El presidente Mulino indicó que habían sido descubiertos los que solapadamente “conspiraron contra la democracia”. Aunque asumo que se refería al diario La Prensa, imagino que incluye además a todos los que consideramos que su candidatura fue inconstitucional. La afirmación de que “... Panamá se está saneando...”, me pareció desafortunada por lo contradictoria. Muchos en Panamá, especialmente en el sector económico de la llamada “clase alta”, continúan haciéndose los pendejos ante la realidad de que el actual mandatario llegó a la presidencia por el patrocinio y voluntad de un declarado corrupto y convicto, prófugo de la justicia nacional, y optan por el optimismo de ver “el vaso medio lleno”. Pero el problema nunca ha sido el vaso: es el líquido que contiene lo que debe preocuparnos porque puede resultar letal. Si es veneno, no importará que el vaso esté medio lleno o medio vacío; cualquier democracia que lo ingiera terminará en la sala de urgencias o en el cementerio.
El presidente no indicó nada sobre reformar el fallido y corrupto sistema administrativo que impera. Su discurso al país repitió las acostumbradas frases estilo “tarjetas de Hallmark”, llenas de buenos deseos para la República, pero sin nada sustantivo que efectivamente ayude o explique qué debemos hacer para que las esperanzas de bienestar expresadas en su discurso produzcan efectos reales.
En su discurso, el presidente dijo que “... busca que los subsidios dejen de ser una herramienta que perpetúa la pobreza y pasen a ser una herramienta para el desarrollo personal...”, algo imposible en Estados clientelistas como el de Panamá, donde partidos políticos necesitan la dependencia y la sumisión de la masa para nutrirse de su pobreza y manipularlos electoralmente. Los subsidios actúan con ese propósito y es absurdo esperar que un sistema político corrupto, que depende de esa extorsión para existir, reforme el sistema y haga imposible la supervivencia de los intereses que defiende. Aparte, ¿alguien puede explicarnos cómo transformar el subsidio del gas en “... una herramienta de superación y desarrollo personal...”? No existe una voluntad política para eliminar subsidios públicos porque estos son parte de “las herramientas” de la corrupción política para sostener y mantener su poder. En países como Panamá, los subsidios al Metro, bus, gas, electricidad, etc., permiten a la partidocracia presentar esas “ayudas” como muestra de un falso amor o respeto por “el pueblo”.
Regalar un jamón de veinte dólares para Navidad, a cambio de recibir apoyos electorales que se traducen en millones de dólares anuales, es un negociazo. No olvidemos que una cosa es ser corrupto y otra cosa es ser pendejo.
Roberto Zúñiga de Vamos
Uno de los diputados de nuestra Asamblea Nacional es el independiente Roberto Zúñiga, nieto de mi profesor de Penal en la Universidad Nacional, el Dr. Carlos Iván Zúñiga, un patriota de cepa. Recientemente, el legislador Zúñiga declaró que aproximadamente “... el 5 % del presupuesto estatal de los pasados 35 años, unos 45 mil millones de dólares, se los ha tragado la corrupción...”. Y sin eructar, agrego yo. Noticias como estas parecen no impresionar a la mayoría de los panameños, que prefieren repetir electoralmente sus preferencias por los representantes de la partidocracia corrupta y se resisten a tratar algo nuevo. Aunque en encuestas nacionales señalan a la corrupción como el problema número uno de Panamá, la ciudadanía no renuncia a su membresía en los partidos políticos que la fomentan.
Sigo y continuaré apoyando a Juan Diego y a Gabriel, y a la posibilidad electoral de Vamos hacia el 2029. Lo estoy anunciando con tres años de anticipación. Después no me pregunten sorprendidos por qué no apoyé a otros “independientes”.
Les deseo mucha salud y oportunidades a los lectores de estas columnas.
¡Y que no pierdan el sentido del humor, nunca!
Por: Rubén Blades