Apuntes desde la esquina: ¿transición en Venezuela?

12 de Enero de 2026

Exclusivo para Contrapeso

¿Transición en Venezuela?

La costumbre de los extremistas, ideólogos y “traga fuego” de la izquierda, cuando no tienen cómo resolver las evidentes contradicciones que enfrentan, es hacerse los pendejos o invocar aquello de “las condiciones objetivas”, para explicar por qué no hacen o se comportan como juraban que harían ante determinado tipo de ocurrencia adversa.

Cuando entre 1989 y 1991 el comunismo desapareció como argumento político-económico y se desmoronó el Imperio soviético, el único escritor de izquierda que tuvo la honestidad de aceptar la realidad y escribir sobre el desastre fue el mexicano Jorge Castañeda. Si me equivoco, por favor, corríjanme.

A pesar de lo colosal de la debacle, el silencio entre los intelectuales latinoamericanos defensores del marxismo-leninismo fue rotundo y compartido. Todos los países que estaban capturados detrás de lo que el imperialista Winston Churchill denominó “la cortina de hierro” sacudieron el yugo soviético y abandonaron en masa a la otrora poderosa URSS. Mikhail Gorbachev renunció en Navidad y oficialmente el 26 de diciembre Rusia era un “periódico de ayer”.

Hoy, después de la eficaz e ilegal acción de Estados Unidos, el dictador Nicolás Maduro está en una cárcel en Nueva York y su posición ha sido ocupada por su segunda, la Sra. Delcy Rodríguez. ¿Y cómo ha reaccionado la persona a cargo de la conducción y continuación de la dictadura en Venezuela?

Luego de la esperada, aunque comedida, denuncia al imperialismo y la inicial afirmación de que el real presidente de su país continúa siendo el hoy preso Maduro, en los días subsiguientes los actos de la Sra. Rodríguez hablan más que cualquier discurso de barricada y denuncia estilo 1960: ofreció conversar sobre Venezuela en un marco de respeto mutuo a quien les acaba de matar no sé a cuánta gente y llevarse preso a su jefe; aceptó entregar entre “40 mil y 50 mil barriles diarios de petróleo a Estados Unidos”, y se informa que ella se encuentra “estudiando aceptar una invitación a la Casa Blanca para conversar” con el sociópata Trump. En fin, los herederos del régimen aparecen actuando con la mayor sumisión posible después de la pasada horrible experiencia, hecho que contrasta con los desplantes, promesas y “slogans” de la llamada revolución bolivariana y sus actos represivos internos contra cualquiera que disienta de la línea oficial o critique a la dictadura y a sus representantes.

El único que aparentemente sigue hablando y comportándose como si de verdad fuese “un teórico duro” es Diosdado Cabello, e imagino que lo hace para evitar que la malandrada que ha organizado y armado, como una especie de ejército popular alterno, se lo coma vivo.

No estoy al tanto de las últimas noticias en Caracas, así que solo sé de lo reportado en medios cuya veracidad suele estar comprometida.

Y tan sorprendente es ver a los “comunistas” venezolanos alejarse a toda velocidad del “Patria o Muerte” cubano como lo es escuchar la oferta de Corina Machado de entregarle su premio Nobel al “asno naranja”, en lo que obviamente me parece un inútil intento de apaciguamiento, después de haber sido públicamente desechada como alternativa política para Venezuela.

El presidente Trump, haciendo gala de la estupidez que caracteriza sus pronunciamientos, aseguró que Machado no cuenta con el respeto de sus paisanos, a pesar de haber sido ella quien con su figura hizo posible el triunfo de la oposición en el pasado proceso electoral, derrotando el control, la represión y el fraude llevados a cabo por la dictadura, a la cual pertenece y continúa hoy representando la Sra. Rodríguez.

El argumento de Marco Rubio, de que al mantener el “status quo” se garantiza la estabilidad en Venezuela y se evita una guerra civil interna, parece que no ha convencido a los supuestos beneficiados de la acción imperial de Estados Unidos: las compañías petroleras.

En la reunión celebrada el pasado viernes 9 de enero, Trump prácticamente exigió el regreso de grupos como Exxon a Venezuela, pero hasta el momento no ha encontrado un apoyo definitivo a esa solicitud. Varios de esos conglomerados aún recuerdan la nacionalización de sus intereses durante el gobierno del difunto Hugo Chávez y comprenden claramente el peligro de hacer negocios con dictaduras que pueden resultar igual o más rapaces que sus empresas.

Volviendo a Venezuela, la actual “presidenta” Rodríguez anunció la remoción del encargado de la seguridad del apresado Nicolás Maduro. El general Gustavo Genaro López fue hasta ese momento el titular de la Dirección General de la Contrainteligencia Militar. Cabe preguntarse cuál “inteligencia” fue esa, si consideramos lo fácil que le resultó a la fuerza especial capturar en tiempo limitado al presidente de Venezuela y a su esposa, en el mayor descalabro público de un servicio de protección presidencial en la historia de Venezuela y probablemente uno de los mayores fracasos conocidos en el mundo entero desde el asesinato del presidente Kennedy y el de Haití.

Hasta el momento, la dictadura en Venezuela no ha mencionado la necesidad de una investigación para entender y determinar cómo fue posible la operación contra Maduro. ¿Hubo o no una conspiración contra Nicolás Maduro? El silencio alienta la especulación de que hubo miembros del gobierno y de las fuerzas armadas envueltos en el asunto, algo que será posible ocultar, aunque la cooperación sin ambages de la señora Delcy Rodríguez con el gobierno de Trump por el momento ocupe la atención de todos.

Panamá

Otra vez me veo impelido a comentar sobre una declaración del presidente Mulino de Panamá que leí en un diario local. Durante su pasada alocución sobre el estado de la nación panameña, Mulino aseveró que, a menos que sea reformado el Estado, Panamá fracasará. Este es un ejemplo de algo completamente cierto, pero sobre lo cual no existe la menor disposición oficial de actuar. Describe una realidad: el actual paradigma administrativo estatal está basado en el clientelismo y en la corrupción política.

Pero ¿cómo esperar que la reforma a ese podrido e inoperante sistema provenga de quienes necesitan de ese estado de cosas para mantener control y defender sus intereses de manera impune? El presidente Mulino tuvo la oportunidad de crear una alianza de diputados que permitiera la creación de las leyes necesarias para reformar el sistema. Entre los independientes y miembros de los partidos Panameñista y Cambio Democrático, pudo ejercer su poder como presidente para derrotar el “más de lo mismo” y sentar las bases para el cambio. Mulino evitó esa posibilidad, pero ahora expresa al país la necesidad de que ocurra.

Si la necesaria reforma al Estado no ocurre, la responsabilidad y la vergüenza serán solo suyas, señor presidente Mulino.

Al canciller Acha:
¿Tiene Panamá una estrategia para enfrentar la posibilidad de una invasión de Estados Unidos, limitada a ocupar solamente la extensión territorial necesaria para el control, manejo y administración del Canal de Panamá? A diferencia de 1989, esta vez no tienen que entrar a la ciudad ni bombardear ningún punto de la geografía nacional. Para ellos, sería la “recuperación” de un área que, según Trump, fue concedida a Panamá “de manera ilegal”, “mal utilizada por Panamá” o “en poder del control chino comunista”. Inventos y justificaciones para volver a invadir no les faltarán.

Mi pregunta es: ¿existe o no un plan para la contingencia?

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Por: Rubén Blades

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