Apuntes desde la esquina: Carrizo y Odebrecht
1 de Febrero de 2026
Exclusivo para Contrapeso
El ex vicepresidente José Gabriel “Gaby” Carrizo ha sido arrestado por un presunto enriquecimiento ilícito. La información señala que Carrizo no ha podido justificar $1.9 millones en su patrimonio actual y por eso se efectuó su detención. Aunque Carrizo tiene derecho a ser miembro diputado del PARLACEN, órgano parlamentario centroamericano, por su condición de ex vicepresidente de Panamá, no ha sido debidamente juramentado, hecho que aparentemente le niega la inmunidad para evitar ser procesado. Cabe mencionar que José Gabriel Carrizo regresó a Panamá voluntariamente a enfrentar los cargos, al día siguiente de haber sido acusado. Su acción contrasta con la de Ricardo Martinelli, convicto y prófugo de la justicia, quien se ha negado a volver a Panamá a encarar la acusación de aceptar sobornos de la empresa brasileña Odebrecht.
Para evitar ir a juicio en el caso de los sobornos de la empresa brasileña Odebrecht, Riccardo Francolini, el ex banquero y socio del prófugo y convicto expresidente Ricardo Martinelli, llegó a un “arreglo de pena” consistente en el pago de $1.9 millón y el cumplimiento de una pena de 30 meses de prisión. Pero como en Panamá es posible cambiar los meses de prisión por “días multa”, eso significa que el señor Francolini, a pesar de haber confesado admitiendo su delito, no verá el interior de una celda, como sí les ocurre a los que no tienen la influencia o el dinero para evadir las consecuencias que sus trampas les han producido.
Francolini fue beneficiario de varias compañías/sociedades que recibieron fondos de Odebrecht, en cuentas creadas y ubicadas fuera de Panamá, y aceptó haber sido utilizado por Martinelli para recibir los sobornos y para “blanqueo de capitales”. El arreglo extrajudicial de Francolini evita que en un juicio público y abierto le hagan preguntas directas sobre sus cómplices en la trama de sobornos de Odebrecht y lo excusa de revelar detalles relacionados con el delito.
También han sido reportados otros “arreglos de pena” para evitar juicios públicos y se publican los nombres de Francisco Pérez Ferreira y Juan Carlos Espinosa. En teoría, “…uno de los procesados aceptó devolver quinientos mil dólares y cumplir 40 meses de prisión…”. Pregunto: ¿cuál de ellos fue? ¿Por qué no lo identificaron por nombre? ¿Cuál fue el monto inicial por el cual fue acusado?
En Panamá, ex banqueros, políticos, financistas o ejecutivos como Francolini, a pesar de ser expuestos como ladrones, criminales y sinvergüenzas, continúan su existencia como si nada hubiese pasado. Sus “amigos”, probablemente tan corruptos como él, seguirán tratándolo socialmente y aceptando como normal su deshonestidad. Y si es miembro de clubes, estos no le retirarán su membresía, ni su apellido sufrirá consecuencias por su inmoralidad. La vergüenza social prácticamente ha desaparecido.
Hoy, cuando un corrupto tiene “chen chen”, sus crímenes se convierten en simples travesuras, y su amistad y contacto social son aceptables e incluso deseados.
Por: Rubén Blades