“Difíciles y tensos”: los primeros días del Código Procesal Civil

29 de Diciembre de 2025

Exclusivo para Contrapeso

El sistema de justicia civil panameño enfrentó un cambio fundamental en el año 2025, cuando el lunes 13 de octubre entró en vigencia el nuevo Código Procesal Civil. El cambio no fue simplemente de legislación, sino también de modelo, transitando de un esquema concebido en la Europa napoleónica hacia un sistema más anglosajón fundamentado en audiencias orales. Aunque todavía no se han cumplido los primeros 100 días de este cambio, el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Olmedo Arrocha Osorio, le dio a Contrapeso Panamá su primera valoración de la vigencia del nuevo sistema procesal civil.

El magistrado Arrocha Osorio ha sido un líder de esta transición, dado que impulsó la compleja aprobación del Código Procesal Civil por medio de la Ley 402 de 2023 y, a la vez, coordinó el proceso de preparación interna del Órgano Judicial para cumplir con los mandatos y expectativas de este nuevo sistema procesal, que pone a Panamá en la tendencia actual de la justicia civil en la región latinoamericana.

Los primeros días.

Para el magistrado Arrocha Osorio, esta primera etapa de implementación a nivel nacional del Código Procesal Civil la cataloga como unos días “difíciles y tensos, aunque menos críticos de lo que se esperaba. Ha sido un período propicio para observar, evaluar y ajustar. Nuestro equipo humano ha venido adaptándose y superando la ansiedad de lo enigmático del cambio, para construir el nuevo paradigma con responsabilidad, con vocación de servicio y mística colaborativa”.

La transición de un sistema a otro ha provocado insatisfacción y algunas quejas, que el propio magistrado Arrocha reconoce: “Muchas quejas obedecen al desconocimiento de su contenido. Ejemplo, la presentación de demandas y solicitud de medidas cautelares hechas todavía en base al Código Judicial. Adicionalmente, ubicar, consultar y gestionar expedientes, por la mudanza y migración a los juzgados liquidadores de los existentes y en proceso antes del cambio”.

Los aprendizajes de la implementación.

A pesar de que el nuevo sistema procesal civil ya está en marcha, el magistrado Olmedo Arrocha Osorio considera que es prematuro evaluarlo y que “se requiere mediano plazo (2 años) para una evaluación ex post. No solo es un cambio normativo, necesita una transformación cultural e institucional para adoptar el nuevo paradigma. Se trata de diseñar una política pública que se va puliendo día a día”.

Sobre el grado de preparación que tuvo el Órgano Judicial para asumir el reto de implementar un nuevo sistema procesal civil, el magistrado Arrocha Osorio reconoce que: “Como misión, sí. Materialmente requiere garantizar la dotación de los recursos necesarios para la sostenibilidad de la implementación. El proyecto de ley original del Órgano Judicial proponía 4 años de plazo para la entrada en vigor. En la Asamblea Nacional se aprobó solo 2 años. Ello supuso un reto descomunal”.

Los usuarios.

Uno de los componentes fundamentales para la efectiva implementación del nuevo sistema procesal civil son las abogadas y los abogados panameños que litigan dentro de la jurisdicción civil, ya sea de forma recurrente o intermitente. El breve período que concedió la Ley 402 de 2023 para la entrada en vigencia del nuevo sistema procesal conspiró contra la adecuada formación y capacitación de los profesionales del derecho. Para Arrocha Osorio, los litigantes han enfrentado dificultades por la preparación inadecuada que han tenido para formar parte del nuevo sistema procesal: “no todos [los litigantes] como se desearía ni en el nivel óptimo. Es natural en los cambios normativos la curva de aprendizaje y el abordaje extemporáneo del estudio del texto normativo. El riesgo que se debe administrar es que la academia no ajuste y actualice sus planes de estudios”.

La exitosa implementación del sistema procesal civil es compleja y requiere compromisos y acompañamiento del propio Órgano Judicial, así como de los demás poderes públicos, y la participación de la comunidad jurídica en toda su extensión. Así, el magistrado Olmedo Arrocha considera que “lo perfecto no existe. Sin embargo, es necesaria la divulgación, el acompañamiento, la evaluación y el seguimiento gerencial de forma planificada, estratégica y sostenida; la dotación de los recursos presupuestarios suficientes y necesarios; la formación continua y el empoderamiento del juez; y procurar la unificación interpretativa fiel a la intención legislativa”.

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Por: Rodrigo Noriega

Abogado

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