El país que destruye su historia.

15 de Junio de 2026

Por: Rodrigo Noriega

Abogado


Exclusivo para Contrapeso

El 18 de abril de 2011 se inició la demolición del edificio en el cual funcionó la embajada de los Estados Unidos de América en Panamá durante 69 años. Lo que debió convertirse en un museo de la historia de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos, incluyendo el rechazo al Tratado Filos-Hines en 1947, la gran protesta del 9 de enero de 1964 y hasta el golpe militar de 1968, hechos que tuvieron vinculación con ese edificio borrado del espacio urbano, iba a ser sustituido por una torre financiera construida por el Estado panameño y popularmente denominada “La Tusa”. Aunque se pagaron los planos, el proyecto fue abandonado y, en su lugar, allí se construye el nuevo Hospital del Niño.

La historia de la nación panameña tiene importantes capítulos que están vinculados con el ferrocarril transístmico. Desde el Incidente de la Tajada de la Sandía, el 15 de abril de 1856, la independencia de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903 y, por supuesto, la propia construcción del Canal de Panamá entre 1904 y 1914, no hubieran sido hechos históricos sin el ferrocarril. El Ministerio de Obras Públicas (MOP) quiere demoler la histórica estación de Balboa, construida en 1915. La supuesta razón de esta demolición es la necesidad de construir parte del acceso este del cuarto puente sobre el Canal de Panamá. El Ministerio de Cultura emitió la típica opinión cobarde de la burocracia, diciendo que esta estación del ferrocarril no cuenta con una declaratoria de Patrimonio Histórico. Esto a pesar de que esta estación fue inaugurada en 1915, un año antes que el edificio de los Archivos Nacionales y ocho años antes que la Plaza de Francia en el Casco Antiguo, estructuras que sí cuentan con declaratoria de Patrimonio Histórico. Su edad, su importancia histórica y su estatus de única estación original que existe deberían ser suficientes para que el MOP respetara esta estructura.

El colegio de Las Tablas

El MOP no es el único que quiere demoler una edificación con valor histórico. En 1942 se construyó en Las Tablas, provincia de Los Santos, un colegio que funcionaba como primer ciclo y que, para 1962, se convirtió en una escuela secundaria completa con bachilleratos en ciencias y letras. En 1969, la Escuela Secundaria de Las Tablas recibió el nombre de Colegio Manuel María Tejada Roca, en honor al primer maestro tableño titulado como tal, quien dedicó su vida a la educación, a la organización de cooperativas y al rescate de los valores y tradiciones.

El Ministerio de Educación está construyendo un nuevo colegio Manuel María Tejada Roca, para lo cual no era necesario demoler el colegio existente, sino remodelarlo, como se hizo con la escuela República de Venezuela, construida en 1929. Aunque el viejo colegio de Las Tablas estuviera demasiado limitado de espacio para atender a docentes y estudiantes, el edificio solo necesitaba una remodelación para actualizarlo y usarlo o, si no se quería mantenerlo como un colegio secundario, convertirlo en un centro de Arte y Cultura, como se hizo en Colón con el viejo Colegio Abel Bravo, que fue inaugurado en el año 2024. Para los santeños, el Colegio Manuel María Tejada Roca es su equivalente al Instituto Nacional para los capitalinos. Es un emblema de identidad. Esas edificaciones que fueron demolidas representaban la historia y la memoria de un pueblo que creció alrededor de ese colegio y que, en gran medida, pudo formar generaciones de profesionales santeños porque pudieron cursar estudios secundarios completos en dichas aulas.

La gula urbana

La ciudad de Panamá está enfrentando importantes presiones urbanísticas que tendrán como efecto que el tradicional horizonte urbano de zonas como Amador o la Vía España cambie radicalmente. En el caso de Amador, un área con extraordinario valor histórico y cultural, siendo uno de los pocos espacios públicos gratuitos disponibles para las familias panameñas, dos proyectos urbanísticos, “Cavarosa” y “Passage”, cambiarán el paisaje costero de Amador y probablemente tendrán un efecto de embudo sobre el tráfico que ya se embotella en la Calzada del mismo nombre. Cavarosa es un edificio de 15 pisos de apartamentos de lujo con vista al mar y Passage es un complejo de menor altura para 126 apartamentos y ocho locales comerciales. Estos proyectos le adicionarán tráfico a la Calzada de Amador y cambiarán parte de la hermosa vista panorámica que existía a la entrada del Canal. Además, es probable que se inicie un proceso de gentrificación del área y se convierta en una mini-Punta Pacífica, lo que tendría como consecuencia que los panameños y panameñas de menores ingresos pierdan acceso a un bien que le costó muchísimo recuperar a esta nación.

La tragedia de Amador no es la única que alterará el panorama urbano de áreas de interés público. La ampliación de la Vía España desde la Vía Cincuentenario hasta la Vía Porras es un proyecto emblemático cuya intención es facilitar la circulación de los Metrobuses a costa del afeamiento de una de las principales vías de la ciudad de Panamá.

Es totalmente necesario facilitar la circulación de los vehículos de transporte público para que el servicio sea más eficiente. Los usuarios del Metrobus se merecen un transporte más rápido que los lleve a sus puestos de trabajo, centros educativos, instituciones de servicio público, centros de compras y entretenimiento y, por supuesto, los devuelva a sus hogares. De allí a meterle dos carriles más a solo una parte de la Vía España y a obligar que los pasajeros aborden y desembarquen en el centro de la vía hay un cambio complicado que no necesariamente va a favorecer la calidad de vida de los habitantes de la ciudad de Panamá.

Con esta ampliación, la Vía España va a perder árboles y áreas públicas; los negocios en la zona afectada perderán estacionamientos y el tráfico se va a enredar porque estamos en Panamá. En la Cinta Costera hay un carril exclusivo para el transporte público, pero en la práctica es utilizado por todo el tráfico. Existía una alternativa más barata para mantener la Vía España intacta y facilitar el tráfico de los Metrobuses. Solo bastaba con uniformar todo el tráfico de la Vía España, desde la Vía Cincuentenario hasta la Vía Porras, de forma tal que fuera en un solo sentido de entrada hacia la parte interna de la ciudad de Panamá. Así, el tráfico fluiría de forma más rápida, porque los cuatro carriles estarían dedicados a un solo sentido y se mantendría el espacio público existente. Para compensar el cambio de sentido de ese último segmento de la Vía España, la Avenida Santa Elena y la Avenida La Pulida estarían dedicadas permanentemente al sentido opuesto de la Vía España. Seguramente no es una solución perfecta, pero permitiría mantener espacios públicos, calidad de vida y una estética urbana que representan, en su conjunto, elementos fundamentales de la identidad panameña. Esa misma identidad que peligra por todos aquellos que han demolido y quieren demoler nuestra historia y privarnos de los espacios públicos que definieron a generaciones de panameños.

WhatsApp Compartir en WhatsApp

Más de Contrapunto

Anterior
Anterior

¿Por qué fracasó el Congreso Anfictiónico de 1826?

Siguiente
Siguiente

¿Necesita Panamá un nuevo orden constitucional?