¿Por qué fracasó el Congreso Anfictiónico de 1826?

22 de Junio de 2026

Por: Rodrigo Noriega

Abogado


Exclusivo para Contrapeso

Siendo presidente de Perú, el 7 de diciembre de 1824, Simón Bolívar invitó a todos los países hispanoamericanos a que participaran en el Congreso Anfictiónico que se llevaría a cabo en la ciudad de Panamá. Las metas del Congreso Anfictiónico eran muy ambiciosas y, en su carta de invitación, Bolívar dijo: “Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público y recuerde los pactos que consolidaron su destino, registrará con respeto los protocolos del Istmo. En él encontrará el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá?”.

La selección de la ciudad de Panamá como sitio para el Congreso Anfictiónico pudo deberse al hecho de que el secretario y médico particular de Simón Bolívar era el panameño José Domingo Espinar. Bolívar jamás había puesto un pie en el istmo y no sabía las dificultades logísticas o las malas condiciones sanitarias que padecía la ciudad de Panamá. Quizás habría sido más conveniente hacer el Congreso Anfictiónico en Cartagena. No obstante, la selección del lugar no fue el único problema.

La idea básica de Bolívar era formar una confederación de los países libres de América Latina con un ejército común, con reglas comerciales sumamente atractivas, y que contribuyera a la independencia de Cuba y Puerto Rico. Además, Bolívar quería uniformar las reglas del Derecho Internacional entre los países latinoamericanos. Con esto último y la definición pacífica de las fronteras, la región debía prosperar para convertirse en un poder republicano y libre que fuera un contrapeso a la corona española.

Las invitaciones

Todas las invitaciones, menos una, fueron firmadas por Simón Bolívar. Se invitó a: México, las Provincias Unidas de Centroamérica, la Gran Colombia, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Paraguay y Brasil. Además, Bolívar invitó como observadores a Inglaterra y Holanda. El vicepresidente de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander, invitó a los Estados Unidos de América.

Brasil, que era un imperio bajo Pedro I, declinó. Paraguay, que era una república pero que vivía una dictadura, quiso mantenerse aislado de la geopolítica bolivariana y también rehusó participar. Argentina, que estaba en guerra, no gustaba del expansionismo de Bolívar, por lo que se negó a venir a Panamá. Igual pasó con Chile, país que tenía excelentes relaciones con Estados Unidos e Inglaterra y no quería intermediarios. En el caso de Bolivia, su presidente Antonio José de Sucre aceptó la invitación, pero los conflictos internos del país retrasaron la conformación de la delegación y, para cuando pudo partir, ya había terminado el Congreso Anfictiónico.

Así que el congreso fue esencialmente una reunión de cuatro países: México, Perú, las Provincias Unidas de Centroamérica y la Gran Colombia. Junto a ellas ocupó un rol preponderante la delegación inglesa, mientras que la holandesa desempeñó un papel poco significativo, dado que Holanda no había reconocido la independencia de los países latinoamericanos; por lo tanto, el delegado holandés fue recibido casi como turista.

En un congreso en el cual el tema de la abolición de la esclavitud era sumamente importante, se cometió la omisión imperdonable de no invitar a Haití, primera república independiente de América Latina y el Caribe, y cuyo gobierno debía enfrentar el asedio de Francia, que nunca le perdonó la independencia, y a su vez debía protegerse de España, que todavía dominaba lo que actualmente es la República Dominicana.

Ambiciones y dudas

Simón Bolívar no acudió al Congreso Anfictiónico. Quizás su ausencia se debió al cálculo político de que podía causar muchas fricciones y que el proyecto se identificara exclusivamente con él. Los planteamientos del Congreso Anfictiónico representaban en la práctica una enorme cesión de soberanía, ya que los países debían comprometerse a mantener un ejército común, así como debían aceptar las fronteras existentes en 1810, sumado a una importante reducción de aranceles para el comercio regional y la creación de un parlamento compuesto por representantes de todos los países miembros. La delegación inglesa procuró disuadir a los países participantes de apoyar la independencia de Cuba, Puerto Rico, las Islas Canarias y Filipinas. Inglaterra quería acuerdos comerciales con cada país.

El congreso fue teniendo resultados decrecientes y cada vez menos ambiciosos. En un intento de México de salvar el proyecto de integración hispanoamericana y tomar distancia de Bolívar, se propuso cerrar el evento en Panamá y continuarlo en Tacubaya, en las afueras de la Ciudad de México. Allí se uniría la accidentada delegación de los Estados Unidos, pero para todos los efectos ya era tarde. El Protocolo de Panamá solo fue ratificado por la Gran Colombia. Ante esto, Bolívar escribió que: “El Congreso de Panamá solo será una sombra”.

Las lecciones

Las grandes innovaciones y los máximos éxitos de la humanidad siempre empezaron como fracasos. La visión de Bolívar para América Latina en 1826 es equivalente a conformar un organismo como la Unión Europea en América Latina y el Caribe. Suena muy utópico, pero en realidad es sumamente práctico y se fundamenta en el viejo principio de que la unión hace la fuerza.

El Congreso Anfictiónico de Bolívar fracasó por cuatro razones:

● Desde un principio tuvo una agenda muy ambiciosa y no tomó en cuenta la posibilidad de hacer cambios graduales.

● Algunos de los gobiernos participantes y casi todos los no participantes consideraron que el proyecto representaba la ambición de poder de Bolívar y no atendía a sus intereses nacionales.

● Se invitó a Inglaterra. Ese país era el poder hegemónico adversarial a España e influyó en el desarrollo de la agenda del Congreso. Esto sería como si actualmente se hiciera un congreso para neutralizar a los Estados Unidos y se invitara como observador a China.

● Finalmente, América Latina carecía de una masa crítica de ciudadanos e instituciones que respaldaran el proyecto integracionista. De haber ocurrido, la región habría enfrentado muchos conflictos innecesarios por la implementación de un orden pactado por élites.

Tenemos mucho que agradecer al Congreso Anfictiónico de 1826. Algunas de sus ideas todavía son fantasía el día de hoy; sin embargo, este congreso fue el lanzamiento del panamericanismo y sirvió como inspiración para grandes proyectos regionales. Un poco más de un siglo después del Congreso Anfictiónico, las naciones de la región se reunieron en La Habana, Cuba, para aprobar un Código de Derecho Internacional Privado, conocido como el Código de Bustamante, en 1928. Eso era parte del sueño del Congreso Anfictiónico.

La Organización de los Estados Americanos, el Mercosur, el Sistema de Integración Centroamericana y hasta el Parlacen tienen sus raíces en el Congreso Anfictiónico. El gran legado de Bolívar y de ese momento de 1826 fue que América Latina podía pensar por sí misma cómo gestionar su futuro y cómo insertarse en la geopolítica mundial. Para los panameños, Bolívar nos dejó una misión que se materializa con el Canal de Panamá, la Zona Libre de Colón, la Ciudad del Saber y el Hub de las Américas: unir a América Latina con el mundo.

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