Cosas que no entiendo de Panamá: ¿por qué este árbol es tan importante?

29 de Marzo de 2026

Exclusivo para Contrapeso

Una de nuestras reglas no escritas en Panamá para ubicarnos es utilizar referencias en nuestras direcciones. Por ejemplo, cuando decimos que el punto que buscamos queda después de un palo de mango. En un país donde nuestra mayor riqueza está en la biodiversidad, no es extraño que una de nuestras más populares referencias camino al interior sea un árbol pasando Cerro Campana.

A este árbol se le suele confundir con 2 especies nacionales. Una de ellas es con un árbol Panamá... La otra especie con la que se le suele confundir es con un árbol de espavé, al estar ubicado a la altura de la comunidad de El Espavé, en el corregimiento de Sajalices, Panamá Oeste. Las personas suelen asumir que el lugar lleva este nombre por el árbol, pero tampoco es la especie que estamos buscando.

Su nombre más acertado es el cuipo del kilómetro 67.

Una manera de identificar a los árboles de cuipo es con el abultamiento que se forma en la base del tronco, como una barriga, que se forma para almacenar agua. La misma técnica de supervivencia que usan otras especies familiares con las que se le confunde: el árbol barrigón o los árboles baobab, como los del libro El Principito. En este caso, las hojas de los cuipos son la manera de diferenciarlos de estos árboles.

Estos árboles pueden llegar a vivir más de 60 años, y se estima que este puede llegar a tener más de 400. Significa que este árbol es más viejo que nuestros años como República, que el Canal y que Casco. No es un monumento construido, es un monumento natural, lo que lo hace un candidato a patrimonio histórico diferente. Su especie es de las elegidas por las águilas harpías para anidar, nuestra ave nacional. A pesar de ser el único árbol en la zona y no un bosque, los proyectos urbanos han tenido que cambiar su diseño para protegerlo.

Esta fue una acción que entra dentro del marco legal de nuestra robusta ley forestal, la Ley 1 del 3 de febrero de 1994, que en sus artículos llega a reconocer que los terrenos forestales tienen valores educacionales, históricos, turísticos y recreativos, además de los ambientales. El cuipo del kilómetro 67 no es un bosque completo, pero es un árbol que carga con todo el peso de nuestra cultura, sin un mirador, sin espacios turísticos que hablen de él (por definir si está) y sin placas conmemorativas.

Y ustedes, ¿creen que se le da el valor que merece?

Puedes ver el video de este artículo en instagram

WhatsApp Compartir en WhatsApp

Por: Esperanza Villalobos

Siguiente
Siguiente

Cosas que no entiendo de Panamá: ¿un examen para ser panameño?