¿Cómo reacciona un país cuando alguien le muestra un espejo?
4 de Agosto de 2026
Por: Carlos Barsallo
Abogado
Exclusivo para Contrapeso
1. Introducción
Cada cierto tiempo aparece un nuevo informe internacional sobre Panamá. Cambian los autores, cambian los temas y cambian las metodologías. Pero la reacción suele repetirse.
Primero se cuestiona el informe. Luego se cuestiona al evaluador. Se alega que es un ataque al prestigio y a la reputación del país. Finalmente, el informe desaparece de la agenda pública y, con él, la mayoría de sus recomendaciones.
Estos estudios cuestan tiempo, dinero y conocimiento. Muchos han sido pagados con recursos de Panamá, de organismos multilaterales, de cooperación internacional o de gobiernos amigos. Representan miles de horas de trabajo de expertos. Y, con demasiada frecuencia, terminan archivados. Ese es un desperdicio institucional enorme.
Un informe olvidado es una oportunidad perdida de aprender sin tener que repetir los mismos errores.
¿Por qué en Panamá tantos informes terminan olvidados? Existen dos maneras de leer una evaluación internacional: como un ataque o como una oportunidad. En nuestro caso, lamentablemente, suele prevalecer la primera.
Cuando los organismos internacionales publican verdades incómodas, algunos gobiernos eligen defender el “prestigio nacional” en lugar de comprometerse con los defectos sistémicos que se exponen. Desaprovechan, así, una valiosa oportunidad de mejorar.
No hablo de casos aislados. Hablo de un patrón. Invertimos más esfuerzo en responder al evaluador que en responder a la evaluación.
2. Mi experiencia
Durante tres décadas he observado informes excelentes terminar archivados. También he visto otros convertirse en verdaderas hojas de ruta para transformar instituciones. La diferencia nunca estuvo en la calidad del informe. La diferencia siempre estuvo en la actitud del país que lo recibió.
3. Los diez informes de 2012
Hace catorce años reuní diez estudios distintos sobre Panamá y publiqué un trabajo titulado 10 informes sobre Panamá. Puede verse aquí:
https://barsallocarlos.blogspot.com/2012/11/10-informes-sobre-panama-para-conocer.html.
Observaciones sobre gobierno corporativo, supervisión de mercados de valores y prácticas contables conservan una sorprendente actualidad catorce años después.
4. Casos personales
Profesionalmente he vivido todo el abanico de respuestas posibles. Desde una consultoría pagada con fondos públicos sobre la creación de la Superintendencia de Pensiones, que luego fue olvidada, hasta múltiples trabajos positivos del Toronto Centre en varios países latinoamericanos interesados en fortalecer su capacidad institucional. También acumulé experiencias con el FMI y el Banco Mundial en países africanos.
5. Contraste internacional
En un artículo que publiqué hace quince años, titulado Llevar a la práctica las sugerencias internacionales, relaté el taller de implementación del Financial Standards Assessment Program (FSAP) para los reguladores de mercados de valores y seguros de Chile. El programa fue organizado, a petición del regulador chileno, por el Toronto Centre.
Chile no perdió tiempo discutiendo si el informe era ofensivo. Se preguntó cómo implementar las recomendaciones. Buscó el mejor asesoramiento y hubo voluntad política real para actuar. Ahí estuvo toda la diferencia. Se puede ver información aquí:
https://barsallocarlos.blogspot.com/2012/10/llevar-la-practica-las-sugerencias.html?q=chile+fsap
6. La cultura panameña
Con demasiada frecuencia, la primera reacción institucional consiste en cuestionar el informe antes que examinar seriamente sus recomendaciones. Lo hemos visto en las últimas tres décadas. No es un asunto de un gobierno en particular. Se repitió ante las evaluaciones del GAFI/FATF en diferentes rondas, tras los Panama Papers y frente a evaluaciones del Banco Mundial sobre educación o justicia.
¿Por qué los gobiernos caen en esta trampa de desviar o rechazar las críticas internacionales? En ocasiones responde a un cálculo oportunista de corto plazo: proyectar una imagen de estabilidad para proteger la inversión extranjera, evitar costos políticos internos y satisfacer a los grupos de interés que se benefician del statu quo.
Sin embargo, como demuestran nuestras luchas históricas con las listas de refugios fiscales y las designaciones internacionales, tratar estos informes como batallas de relaciones públicas retrasa las reformas estructurales necesarias para proteger realmente el prestigio del país a largo plazo.
7. Ejemplo: TRACIT
La Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito (TRACIT) publicó en 2026 una evaluación que destacó cómo la Zona Libre de Colón (ZLC) sigue siendo altamente vulnerable a la delincuencia organizada transnacional, particularmente a través de falsificación, contrabando y flujos financieros ilícitos.
En lugar de tomar los hallazgos como una hoja de ruta para la reforma, el Ministerio de Asuntos Exteriores y la administración de la ZLC emitieron declaraciones que rechazaron rotundamente el informe. Lo calificaron de una distorsión que “ignora la realidad” y afirmaron que la zona opera bajo los más altos estándares.
Esta respuesta priorizó la defensa de la marca comercial por encima de abordar las vulnerabilidades reales. El patrón se repite: defender el prestigio nacional en lugar de corregir los defectos sistémicos.
8. BTI 2026
El Índice de Transformación (BTI) 2026 de la Bertelsmann Stiftung, con datos hasta 2025, mide gobernanza, estabilidad de la economía de mercado y calidad de la democracia. Es simplemente el ejemplo más reciente.
Su análisis sobre América Latina señala obstáculos estructurales en Panamá, entre ellos la influencia de partes de la élite económica en la formulación de políticas, un fenómeno que se asemeja a la captura estatal. También destaca la corrupción profundamente arraigada, un sistema de partidos débil y la incapacidad de traducir el crecimiento macroeconómico en menor informalidad y menor desigualdad.
La “captura de élites” que menciona el BTI es un diagnóstico que duele porque toca un nervio real: el desbalance entre poder económico concentrado y débiles contrapesos institucionales. Negarlo no lo hace desaparecer. Una respuesta defensiva clásica, descartar el índice como un ataque externo, solo ignora la advertencia sobre la decadencia institucional.
9. Cuestionar no es descalificar
Separo claramente dos planos. No es lo mismo cuestionar la metodología de un informe, algo legítimo que exige estudiarla a fondo (lo que no sucede con mucha frecuencia), que descalificarlo sin responder a sus observaciones sustantivas.
Los informes internacionales no son infalibles, pero una crítica seria debe venir acompañada de evidencia y, sobre todo, de una agenda concreta de mejoras.
10. Recomendaciones y conclusiones
Toda evaluación importante debería activar automáticamente cuatro acciones institucionales:
a. Una respuesta técnica oficial, un plan de acción con responsables y plazos claros, y un informe público de seguimiento anual.
b. Lectura sistemática por parte de tomadores de decisión, academia y formadores de opinión.
c. Su estudio en las universidades panameñas, según las áreas de competencia.
d. Una regla básica: no comisionar nuevos estudios sin antes haber demostrado avances concretos en la implementación de recomendaciones anteriores.
Un informe internacional nunca define el prestigio de un país. Lo que realmente lo define es la forma en que responde cuando alguien le señala aquello que puede mejorar.
Los países más exitosos no son los que reciben menos críticas. Son los que convierten las críticas en reformas. Son los que han institucionalizado la capacidad de aprender de la experiencia ajena.
Países como Chile, Estonia, Singapur y Corea del Sur tienen en común precisamente eso: lograron absorber la crítica externa y transformarla en agendas de reformas exitosas.
El prestigio de un país no se protege negando los diagnósticos. Se protege corrigiendo aquello que los diagnósticos revelan.
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