¿Por qué los panameños no somos inteligentes?

30 de Abril de 2026

Por: Rodrigo Noriega
Abogado


Exclusivo para Contrapeso

El cociente intelectual (CI) es una medición parametrizada de la inteligencia humana fundamentada en exámenes. Los famosos test de CI fueron históricamente cuestionados por su eurocentrismo y por el hecho de que algunas de sus premisas estuvieron basadas en criterios racistas. Estos exámenes fueron refinados y depurados en el tiempo hasta que en décadas más recientes han representado una medición fiable de una clase de inteligencia humana.

En el resultado comparativo para el año 2026, Corea del Sur ocupa el primer lugar seguido de China y Japón. El primer país europeo es España en el puesto 11, mientras que el primero del continente americano es Canadá en el puesto 13. Perú es el primer país de América Latina con el puesto 24. Como un dato de contraste geopolítico mundial, Irán ocupa el lugar número 4 y Estados Unidos la posición 18 de la lista. Panamá está en la posición 115 de 137 naciones, debajo de Kenia y arriba de Zimbabue. (La lista completa puede verse en: IQ por países 2026 (mapa y ranking mundial)).

El alcance de la inteligencia

Sería lógico pensar que la principal causa de esta baja calificación del CI panameño es el sistema educativo. Después de todo, Panamá está en la cola de la prueba PISA y de pruebas similares que miden el dominio del lenguaje, la capacidad de resolver operaciones matemáticas y la competencia para realizar una lectura crítica de un texto desconocido para el lector. Sin embargo, esas pruebas, incluyendo la de CI, están midiendo los síntomas y no las causas. Son termómetros que nos dicen que el paciente tiene fiebre, pero no le identifican el origen de la infección.

¿Cómo es posible que países con menos recursos económicos tengan mejores resultados que Panamá? Uruguay y Costa Rica son países pequeños como Panamá, relativamente con poca población y con un producto interno bruto inferior al panameño. Uruguay ocupó la posición 78 de la prueba de CI y Costa Rica el sitio 96. Es decir que Uruguay nos superó por 37 posiciones y Costa Rica por 19 lugares. Si un inversionista en el sector de alta tecnología tuviera que decidir por cuál de los tres países se inclina para hacer un importante proyecto, la respuesta probablemente no sería Panamá. Uruguay y Costa Rica demuestran con creces que con menos recursos se obtienen mejores resultados.

La cultura del conocimiento

Panamá invierte anualmente el 0,08% de su PIB en todos los programas de innovación y desarrollo científico y tecnológico. Para el año 2024, Costa Rica invirtió 0,34% de su PIB, que aunque inferior al panameño, fue una inversión mucho mayor que la nuestra. Uruguay invirtió 0,70%. Es decir que estos dos países con menos recursos que Panamá priorizan mucho más el desarrollo de su talento científico.

Una selección de algunos países destacados en este tema refleja su nivel de desarrollo científico. Así tenemos que Israel invierte un 6,35% de su PIB en ciencia y tecnología, Corea del Sur asigna 4,94%, Estados Unidos focaliza 3,45% de sus recursos en esta área, Japón 3,44%, Singapur 1,81% e Irlanda 1,59%. Este dato es sumamente revelador porque a pesar de que todos estos países tienen un PIB mucho mayor al de Panamá, su compromiso con la ciencia y tecnología es decenas de veces más significativo. Panamá invierte más en la organización y celebración de las festividades de los carnavales que en su desarrollo científico.

El desarrollo intelectual de una comunidad requiere de la actividad intelectual en dicha comunidad. Si Panamá tiene una cultura del conocimiento muy débil, esto se refleja en las decisiones empresariales, en la formación laboral, en las políticas públicas y en la vida cotidiana de los ciudadanos. La ausencia de una cultura del conocimiento robusta lleva a una sociedad dominada por lo básico, la copia, la imitación superficial y el dominio de los atajos físicos y éticos, aunque no sean lícitos.

La dictadura del juega vivo

El neurocientífico de la Universidad de Harvard Steven Pinker ha analizado profundamente las diferencias que se daban entre niños blancos y niños afrodescendientes en los Estados Unidos cuando se les sometía a una prueba orientada a medir su capacidad de valorar el largo plazo. En la prueba se le daba un premio a los niños que cumplían con una tarea. Si realizaban satisfactoriamente su asignación podían recibir un premio pequeño; si esperaban a realizar todo el conjunto de actividades organizadas para ellos, el premio sería mayor. El resultado usual era que predominantemente los niños blancos esperaban hasta el final para recibir el premio mayor, y los niños afrodescendientes preferían el premio inmediato. El profesor Pinker explicó esto como un problema de falta de confianza.

El "juega vivo" es un atajo ético, una práctica cultural enfocada en la maximización de beneficios a corto plazo, sacrificando posibles beneficios a largo plazo. El juega vivo es una apuesta a la desconfianza, y es una conducta irracional que no conduce al desarrollo de Panamá. El juega vivo en la vida privada o pública tiende a debilitar la confianza y los lazos del capital social que permitan elaborar grandes proyectos en común. Si tengo que cuidarme de mi socio, vecino o de un político juega vivo, se erosiona la base de proyectos de vida o de acción en el largo plazo.

La dimensión ética de la inteligencia requiere de la confianza para que pueda desarrollarse una sociedad del conocimiento que fomente el potencial de los talentos del país. Esos talentos requieren de compromisos a largo plazo que suelen ser muy débiles o inexistentes en Panamá. Si lo que nos enseña la calle va en contradicción con lo que nos enseña el aula de clases, la calle gana. Esa disfunción ética es un importante desafío para Panamá.

La fábrica de inteligencias

La inteligencia tiene muchas facetas; en realidad se debería hablar de múltiples inteligencias. El índice comparativo de los CI retrata lo que los países han hecho para formar a su población, tanto a nivel educativo como en la dimensión artística o en los planos del deporte o la ciencia. Un gran deportista suele tener una gran inteligencia no verbal, enfocada en la lógica y en la física. Un gran artista suele poseer una inteligencia muy avanzada en el plano de lo abstracto, inventando o integrando conceptos que no existían. Un científico suele destacarse por su inteligencia lógico-matemática capaz de entender y resolver problemas. Los tres están dotados de una gran inteligencia para resolver los desafíos que enfrentan y para obtener constantemente los resultados esperados. Esto no puede coexistir en forma alguna con el juega vivo, tampoco se puede generar una inteligencia altamente desarrollada en un entorno autoritario y dogmático.

A la pregunta que titula este artículo no hay una única respuesta, sino un conjunto de causas entrelazadas que han privado al conjunto de panameñas y panameños de su máximo potencial. Ashley Castillo, una joven adolescente bocatoreña, es la primera mujer centroamericana en convertirse en maestra internacional de ajedrez. El médico chiricano José Domingo de Obaldía ha focalizado sus esfuerzos en Israel como especialista en neurología vascular intervencionista. Aún en condiciones de guerra, el doctor de Obaldía se ha caracterizado por su compromiso con los pacientes y su dominio de la neurocirugía. En su propia dimensión, el beisbolista santeño José “Chema” Caballero, roba bases, anota carreras e impulsa a su equipo, los Yanquis de Nueva York, hacia una mayor competitividad en las Grandes Ligas estadounidenses.

Los tres ejemplos antes descritos confirman distintas facetas de la inteligencia que panameños y panameñas pueden llegar a tener. Aunque seguramente hay grandes diferencias entre estos tres valiosos compatriotas, ellos tienen en común la práctica reiterada de su disciplina, el estudio dedicado y un entorno que les favoreció. ¿Cuántos otros y otras no han tenido ese entorno, han carecido de los recursos para ese estudio dedicado y no han podido acceder a la práctica reiterada de su disciplina? Entre más panameños y panameñas puedan dedicarse a ser mejores, más inteligente y más honesto será este país.

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