¿Por qué Thomas Christiansen debe continuar como DT de Panamá?
23 de Junio de 2026
Por: Rodrigo Noriega
Abogado
Exclusivo para Contrapeso
El 8 de agosto de 2020, en medio de la pandemia del COVID-19, Thomas Christiansen, un reconocido jugador de fútbol profesional hispanodanés (ahora panameño), tomó las riendas de la selección nacional de fútbol. Cuando todavía no había vacunas disponibles, Christiansen empezó a entrenar a sus jugadores.
Pequeños y grandes milagros empezaron a ocurrir con los canaleros, desde derrotar contundentemente a Costa Rica hasta jugar de tú a tú con Estados Unidos y vencerlo en su propia cancha. El salto cualitativo de nuestro juego pasó de ser ese fútbol tropical, con sus raíces en los callejones y veredas de las ciudades de Panamá y Colón, a convertirse en un fútbol más estilizado y técnico.
Tomó ocho años que Panamá volviera a un Mundial de fútbol con la frente en alto. Sea cual sea el resultado del juego de hoy contra Croacia y del sábado contra Reino Unido, Panamá ha tenido un crecimiento innegable, y esa es la rúbrica de nuestro ahora compatriota Thomas Christiansen. Algunos opinólogos del deporte, y fuera de él, preferirían otro cuadro. Señalan que Kadir Barría lo haría mejor que nadie, pero lo cierto es que los jugadores que hoy están en Toronto, y el fin de semana estarán en Nueva York, son esencialmente el equipo que nos clasificó.
Entre ofertas
Es evidente que hay selecciones de otros países de la región a las que les interesaría tener como director técnico a Christiansen. Probablemente hay equipos profesionales con bolsillos grandes que pueden considerar al técnico panameño como una próxima adquisición. Aparte de estas posibles ofertas, los responsables de la Federación Panameña de Fútbol deberían considerar una mejora en el contrato actual del señor Christiansen.
Es usual que después de un Mundial de fútbol las federaciones nacionales dejen ir o despidan a su director técnico. En el caso de Panamá tenemos una situación muy interesante. Con este Mundial, se van muchas figuras de la selección nacional, y esto abre camino a los Kadir Barría, Josué Vergara y Stevis López de este mundo para que porten la camiseta roja y lleven la antorcha de su generación. Estas figuras necesitan la escuela de Christiansen para integrarse en un equipo que ya tiene una cultura, una identidad y está a la búsqueda del dominio técnico que la hará alcanzar nuevas cimas.
La hoja de ruta
En Panamá tenemos la costumbre de volvernos expertos en todo. Ahora todos somos directores técnicos y nos engañamos afirmando que lo haríamos mejor que Christiansen. Es evidente que la ausencia de Adalberto Carrasquilla en los dos primeros partidos ha tenido algún efecto. Eso no es culpa de Christiansen ni de Carrasquilla. Todos quisiéramos que el equipo de Panamá fuera Cabo Verde, pero a Panamá no le tocó ese grupo, en el cual las tácticas del país africano han tenido tanto éxito. Los panameños aspiramos a alcanzar, en un corto período de tiempo, el nivel de fútbol de nuestros pares sudamericanos. Recordemos que Chile está fuera del Mundial y, para lo que vale, Italia también está viendo el Mundial a la distancia. Uruguay empató con Cabo Verde y Brasil ha tenido sus dolores de cabeza. Estos países sudamericanos juegan fútbol desde finales del siglo XIX.
Esto es un proceso de largo plazo. Sí, a todos nos gustaría ver más goles y que nuestro portero atajara todo lo que se le acerca. Por eso es que necesitamos continuar con Thomas Christiansen. El nuevo ciclo que inicia a la mañana siguiente de la clausura del Mundial recaerá sobre una nueva generación de jugadores que están alcanzando muy buenos niveles, pero que necesitan ser pulidos y requieren aprender a jugar juntos. Soñamos con el delantero que sea el Messi panameño, pero quizás olvidamos que Messi necesita a los mejores mediocampistas del mundo para recibir los pases que le permiten lucirse como el gran goleador de los mundiales. A su vez, ese mediocampo argentino requiere que los extraordinarios defensas neutralicen a los adversarios y liberen el balón para hacer los pases que busca el mayor goleador de la historia de los mundiales.
Es un trabajo de equipo el que hace lucir grande al delantero argentino. Hasta que todo nuestro equipo de fútbol tenga el nivel óptimo de juego, no podemos esperar otro resultado distinto al de la casualidad o el accidente. Prepararnos para ese fútbol sistemático y, sobre todo, insertar a esa nueva generación en ese esquema es una tarea para la que Christiansen está preparado.
En un escenario en el cual un nuevo director técnico fuera contratado por la Federación Panameña, tendría que empezar de cero. No conocería a los jugadores ni tampoco la cultura local. Tendría que comenzar su curva de aprendizaje haciendo un equipo con puros legionarios, que no juegan juntos, o, por el contrario, formar un onceno predominantemente con jugadores de la liga local. Esa curva de aprendizaje ya se superó con Christiansen, y hay que permitir que concluya ese proyecto de cambiar la mentalidad de nuestros jugadores.
Esto no significa que Thomas Christiansen deba ser el director técnico para siempre. Por el contrario, lo que esto implica es que se le permita completar el ciclo de formación de la selección nacional con la nueva generación de jugadores. Para llegar a la universidad hay que completar la primaria y la secundaria. Thomas Christiansen debe seguir en la preparación del equipo panameño hasta que esté listo para la universidad. Entonces, en ese otro nivel, buscaremos a quien nos corresponda.
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