EU aplica retiro de visas por influencia china en Panamá

16 de Diciembre de 2025

Exclusivo para Contrapeso

EU empezó a aplicar el comunicado emitido el 4 de septiembre de 2025 por el secretario de Estado, Marco Rubio, en el que advirtió que Washington comenzaría a restringir y revocar visas en Centroamérica a personas que, desde cargos públicos o espacios de influencia, promuevan intereses extranjeros que afecten la seguridad y los intereses estratégicos de EU.

Contrapeso tiene en exclusiva la primera lista. Los incluidos figuran ahí, según las fuentes oficiales, porque ellos o sus organizaciones han recibido o reciben fondos vinculados al Partido Comunista Chino, con el objetivo de influir en la opinión pública y empujar la agenda de China en Panamá.

En esta primera lista hay nueve nombres: cuatro políticos panameños y cinco ciudadanos panameños de origen chino.

La lista empieza con Didiano Pinilla, diputado por Cambio Democrático y primer vicepresidente de la Asamblea (2024–2025). Según registros oficiales, Pinilla viajó a China del 9 al 18 de septiembre de 2025 en misión parlamentaria, con viáticos reportados, e integra el Grupo de Amistad Panamá–China. En lo legislativo, sus votos han sido consistentes con posiciones favorables a China, incluida la oposición a los proyectos anticorrupción apoyados por EU.

En la lista, a Pinilla le siguen dos diputados del Parlacen: Rubén Darío Campos y Carlos Outten. Ambos formaron parte de la plenaria del Parlacen que, el 21 de agosto de 2023, aprobó la decisión de retirar a Taiwán su estatus de observador permanente y dárselo a China.

Además, Carlos Outten ha reconocido públicamente que ha colaborado como facilitador para que la empresa Linglong explore la instalación de una fábrica de llantas en Panamá, señalando que su rol ha sido atraer inversión extranjera.

En el plano político interno, Rubén Darío Campos busca la presidencia del partido Realizando Metas, una disputa que —según lecturas políticas— podría tener implicaciones en la orientación de la política exterior del partido, hoy en el poder, en un contexto de creciente tensión entre EU y China en la región.

Noriel Araúz —el siguiente de la lista— fue administrador de la Autoridad Marítima, y su gestión estuvo marcada por señalamientos públicos, denuncias de gremios y cuestionamientos por decisiones poco transparentes, incluidos reclamos ante la Procuraduría por presuntos favorecimientos y prácticas monopólicas. En ese período, la concesión de Panama Ports Company (CK Hutchison) fue renovada por 25 años, una decisión que luego detonó auditorías de la Contraloría y anuncios de acciones legales por posibles perjuicios al Estado. Bajo su administración, las decisiones clave beneficiaron a CK Hutchison, y la fiscalización vino después, no antes.

El siguiente en la lista es Leonardo Kam, exembajador de Panamá en China tras el establecimiento de relaciones diplomáticas en 2017. Ese giro en política exterior —el rompimiento con Taiwán y el reconocimiento de China— fue cuestionado por EU y otros actores internacionales por la forma en que se realizó: con opacidad y sin debate público amplio. Kam ha sido además promotor de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road), un programa impulsado por China que ha tenido cuestionamientos internacionales por problemas de transparencia, endeudamiento y riesgos geopolíticos en distintos países.

Sigue Junhui David Wu Yi, director del Instituto Confucio de la Universidad de Panamá. Estos institutos —financiados y supervisados por entidades estatales chinas— han sido señalados por EU y otros países occidentales como instrumentos de poder blando, utilizados por Beijing para influir en narrativas, contenidos académicos y percepción pública. Por esas preocupaciones, universidades y gobiernos en EU, Europa y Australia han cerrado o restringido institutos Confucio, alegando riesgos para la autonomía académica y la seguridad nacional.

En la lista también figura Xiong Tong (Tony) Juang Lau, presidente de la Sociedad Benéfica Fa-Yen y de la Asociación de Jóvenes Huahu. En 2022 recibió un reconocimiento de la Alcaldía de Panamá, durante la administración de José Luis Fábrega, como “buen ciudadano”. Además, ha participado activamente en actividades públicas y comunitarias en las que coinciden autoridades locales y representantes de la Embajada de China, actuando como facilitador de encuentros y vínculos comunitarios. Su rol no es comunicacional, sino de gestión de relaciones e influencia, un elemento relevante para entender cómo se tejen estos acercamientos.

Los dos últimos nombres de la lista son Zhou Jian (Kin Chow Tang), secretario general de la Asociación China de Panamá, y Zhong Jinming (Kam Ming Chung Loo), presidente de la Cámara de Comercio e Industria Chino Panameña. Ambas organizaciones han sido señaladas en informes y pronunciamientos de Estados Unidos y otros países como parte del ecosistema de influencia del Partido Comunista Chino en el exterior, a través de la difusión de narrativas oficiales mediante actividades públicas, comunicados y posicionamientos institucionales. No se trata de cargos diplomáticos formales, sino de canales de amplificación, un patrón que Washington ha advertido repetidamente a nivel global.

Entre los empresarios cuyos nombres aún no se conocen hay miedo y confusión, sobre todo entre quienes han hecho negocios con empresas chinas y, en particular, con Huawei. EU dice que no se trata de una simple disputa comercial y sostiene que la tecnología de esa empresa permite espionaje, accesos remotos y control de infraestructura crítica. Por eso ve riesgosa su presencia en telecomunicaciones, puertos o incluso en el Canal de Panamá, donde —según ese argumento— decisiones técnicas podrían quedar expuestas a control externo. El mensaje de Washington es claro: hacer negocios con Huawei —según su criterio— sí puede ser suficiente para una revocatoria de visa. En este tablero geopolítico, hacer negocios también tiene consecuencias.

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Por: Flor Mizrachi

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