Ilya, el Canal y los retos que vienen
24 de Mayo de 2026
Por: Jorge Luis Quijano
Ex administrador del Canal de Panamá
Exclusivo para Contrapeso
Ilya Espino de Marotta conoce bien el Canal de Panamá y llega a la administración en un momento en que hay varios temas importantes que atender. Algunos tienen que ver con la operación diaria; otros, con la relación internacional, el agua, los proyectos futuros, la fuerza laboral y la integración del Canal con el desarrollo marítimo/logístico del país.
En cuanto al tema con los norteños, mi única sugerencia es abrazar el Tratado de Neutralidad. Ahí está toda la protección que necesita nuestro país para llevar adelante una buena relación con Estados Unidos.
Ese tratado tiene muchos beneficios para Estados Unidos, incluyendo que sus buques puedan saltarse la cola. Hoy, un buque puede pagar hasta 4 millones de dólares en una subasta para saltarse la fila, algo que Estados Unidos no tendría que pagar. Hay ahorros importantísimos, no solo porque la ruta es más corta, sino porque poder pasar sin pagar una subasta es un beneficio que no tiene nadie.
También debe resaltar, y estoy seguro de que lo sabe muy bien, que el Canal que recibimos en 1999 no es el mismo que tenemos hoy. Incluso el Canal viejo, las esclusas originales de 1914, han sido rehabilitadas y modernizadas con nuevas tecnologías. Los cauces del Canal han sido ensanchados y profundizados.
Se invirtieron 2,500 millones de dólares adicionales, ya bajo administración panameña, para actualizar el Canal viejo y se siguen haciendo mejoras. Además, le hemos metido 5 mil 500 millones de dólares a una ampliación que hicimos todos los panameños pidiendo dinero prestado, deuda que ya se está pagando y a la que le falta muy poco por terminar.
También construimos un puente adicional en el Atlántico que costó $600 millones, pues las esclusas de Gatún interrumpían el creciente flujo vehicular de la costa baja de Colón. Es decir, el Canal que tenemos hoy no es el que recibimos. Todo lo contrario. Si en aquel momento los activos podían valer unos 10 mil millones de dólares, hoy tienen un valor superior a los 24 mil millones. Hay que estar claros: los panameños hemos hecho del Canal algo mucho más grande, añadiéndole más capacidad. Eventualmente vamos a poder pasar prácticamente el doble del tonelaje que podía pasar por el Canal hasta 1999.
Por eso, ella debe amarrarse al Tratado de Neutralidad.
Una cosa que podría trabajar con la Cancillería —y me parece que Cancillería ya lo está haciendo— es aumentar el número de adherentes al Tratado de Neutralidad. Creo que ahora mismo estamos en 40 o 41. Se ha hablado de que Suiza quiere sumarse, y también Portugal. Eso no le toca tanto a Ilya, le toca más al país, pero ella siempre puede decirle algo al canciller para que siga en esa gestión, que me parece que va muy bien.
Nosotros servimos a 160 países del mundo y, sin embargo, no tenemos 160 países en la lista de adherentes al Tratado de Neutralidad. Sería bueno para el futuro buscar más adherentes.
Otro tema importante, que ya se está llevando a cabo, tiene que ver con Río Indio. Es un proyecto que, desafortunadamente, no empezó en 2019 o 2020, como era el plan, sino que se ha retrasado siete años.
Ahora supuestamente se repite un fenómeno de El Niño y nos puede volver a pegar. El cambio climático es un tema que quien ocupe el puesto de administrador tiene que tener clarísimo, porque impacta al Canal de Panamá. Es un riesgo grande: estos cambios pueden traer una mayor frecuencia de eventos como El Niño, con sus graves consecuencias que ya hemos experimentado en el pasado reciente.
Por eso hay que tener clara la urgencia de asegurar que Río Indio se complete y logre alimentar al Canal, para darle suficiente agua no solo a la población, sino también al Canal, de manera que pueda seguir creciendo.
Yo no veo a Ilya desvinculándose del proyecto, como mucha gente piensa. Creo que va a tener un rol distinto. Tiene muy buena gente trabajando con ella en el campo, recordando que ella también tiene un rol como subadministradora. A ella se le ha dado esa responsabilidad, pero no lleva el día a día. Eso lo está manejando un grupo muy capaz de alrededor de 100 personas.
Es un equipo muy bueno y con mucha experiencia, porque muchos trabajaron anteriormente en la ampliación. Así que ella se va a desligar un poco, pero no se va a poder desvincular totalmente.
Y eso esperamos todos: que su parte humana, su parte de mujer, le ayude a entenderse mejor con las madres de esos poblados, donde habrá mucha discusión para llegar a acuerdos con las personas afectadas. Creo que su posición como mujer favorece el diálogo con quienes, en verdad, dirigen muchas de esas familias.
En cuanto a otros proyectos, están el puerto de Corozal, el puerto de Telfers y otros que todavía están en papel, sin planes de negocios que sustenten la inversión; por lo menos el público no conoce los detalles. En el caso de Corozal y Telfers, aunque hay un pliego para precalificación, no sé si eso va a progresar tan rápido.
En el tema portuario es importantísimo que haya integración con el Estado, porque el Estado también tiene otros dos puertos que antes manejaba PPC: Balboa y Cristóbal. Además, está la posibilidad del puerto de Isla Margarita. Todo eso tiene que estar secuenciado de manera adecuada.
Al final, estaríamos hablando de cinco puertos, no tres, buscando a quién le interesarían esas concesiones. Hay que secuenciarlos de forma que permita a los interesados —que van a invertir alrededor de 1,500 millones de dólares en cada uno— ver qué les conviene. Queremos operadores portuarios de la más alta calidad, nuevos o ya presentes, para afianzar nuestra posición como centro logístico global.
También está el tema del gas licuado de petróleo y el paso energético. Para mí, eso todavía requiere mucha evaluación. Sí hay planes, hay dibujos, pero creo que ella va a tener que involucrarse, porque todavía no hay suficientes datos sobre la factibilidad económica de esos proyectos ni sobre cómo se van a adjudicar: si serán concesiones, si alguien más hará la inversión y operará por 20 años.
El Canal, por ejemplo, no puede dar concesiones por más de 20 años. Tendría que ser 20 años más otros 20 opcionales, y eso trae situaciones especiales.
Definitivamente hay que ver los números. El Canal no puede aventarse a asumir una inversión de 8 mil millones de dólares para ver si después llega la carga en un mundo con tanta volatilidad de mercado. La carga tiene que venir con el proyecto. En otras palabras, el Canal no debe construir un proyecto para ver si la carga aparece. Tenemos que tener certeza; de lo contrario, estaríamos arriesgando más de lo que costó la ampliación.
Ahí hay que tener mucha cautela. Yo, en verdad, tengo una posición diferente. Pienso que ese corredor energético muy bien podría darse en la parte oeste del país, donde está PTP con su servidumbre, comunicando Chiriquí Grande, en Bocas del Toro, con Charco Azul, en Chiriquí.
Ahí hay dos puertos con calados suficientes para ese tipo de carga. Me parece que sería una mejor inversión mantener todo lo energético a través de ese canal seco en el oeste. Eso llevaría un impulso económico importante a una región que necesita empleo y, además, separaría los riesgos que puede tener un proyecto de ese tipo pegado al Canal de Panamá.
También hay otros proyectos en ese grupo que deben evaluarse, como el corredor logístico, que va a requerir un puente de 3 km cuando llegue al brazo de Trinidad, en el Atlántico. Son inversiones importantes. Hay que ver si tienen sentido y si cuentan con el retorno de la inversión necesario.
Por otro lado, hay un tema que no tiene que ver directamente con proyectos del Canal, pero que a largo plazo es de los más importantes para el país, aunque pareciera que no nos damos cuenta: resolver los problemas de acueductos y alcantarillados en Panamá. No solo en la ciudad de Panamá o en Colón, sino en todo el país.
Al resolver los problemas de acueductos y fugas, también se empieza a resolver parte del problema del agua para el Canal de Panamá. Por eso el Canal tiene que participar, promoviendo con el Gobierno proyectos que no son suyos, pero que sí lo afectan.
Como bien dijo ella en su entrevista, va a tener que trabajar bien con el Gobierno. Eso se puede hacer. Yo nunca tuve grandes inconvenientes trabajando con los presidentes, pero siempre manteniendo la independencia política que necesita el Canal para seguir operando.
En la integración con el sector marítimo-logístico, el vehículo es que el Canal se integre a la Estrategia Marítima, que está en la Constitución, en el artículo 317:
“Artículo 317. La Autoridad del Canal de Panamá y todas aquellas instituciones y autoridades de la República vinculadas al sector marítimo formarán parte de la estrategia marítima nacional. El Órgano Ejecutivo propondrá al Órgano Legislativo la ley que coordine todas estas instituciones para promover el desarrollo socioeconómico del país.”
También hay que asegurar que el Canal pueda optimizar el flujo de tránsitos. Eso se logra, en alguna medida, con una negociación con los prácticos del Canal de Panamá, siempre sin obviar la seguridad. Es necesario que los cauces estén disponibles para operar prácticamente en ambas direcciones. Ese es un tema que por décadas nos ha impactado y, en la medida en que queremos seguir creciendo —no solamente el Canal, sino también los puertos—, hay que atenderlo.
Por ejemplo, el acceso a los puertos en el Pacífico requiere una vía mucho más libre, que permita el paso simultáneo de barcos grandes, Neo Panamax, en ambas direcciones. Eso es clave para asegurar que los puertos también puedan operar, particularmente si se va a construir un puerto en Corozal.
Se necesita abrir el acceso del cauce del Pacífico para que sea de doble vía y no mantener esa restricción.
Eso ayudaría no solo al puerto y al sector logístico panameño, sino también al Canal, porque agilizaría los tránsitos. Es un tema operativo que ella conoce muy bien, porque estuvo allí y lo vivió. Y es un asunto que impacta directamente la capacidad de la operación.
Otro tema es construir equipo. El Canal tiene una gran fuerza laboral y contratos con los sindicatos que le dan cierta estabilidad, logrando una buena relación laboral para los próximos años.
Pero tiene que ir construyendo equipos. Hay una necesidad importante de relevo generacional, porque muchos empleados con mucho conocimiento se van a estar jubilando, tanto en áreas técnicas como administrativas y contractuales. Ella tiene que enfocarse en asegurar que ese conocimiento se mantenga mientras se entrena a quienes vienen detrás.
A lo mejor va a tener que dar extensiones a algunos trabajadores para que no se vayan antes de que haya personas más jóvenes, bien entrenadas, listas para asumir. Eso abre posibilidades de nuevos empleos, normalmente bastante bien pagados comparado con el mercado local. Y, si se acompaña con programas de progresión, podría tener trabajadores que poco a poco vayan asumiendo más responsabilidad y recibiendo mayor remuneración.
Así que, en el tema laboral, se trata sobre todo de crear los equipos necesarios y asegurar que estén las personas adecuadas para el futuro del Canal, dado que habrá un gran relevo generacional en los próximos años.
Además, no puede dejar por fuera la relación con los clientes. Hay que llevar adelante una mejor integración con ellos, oírlos bien, saber qué necesitan y entender cuáles pueden ser los precios futuros del paso por el Canal y cómo estructurarlos. Panamá debe ser siempre lo más importante, claro está, por los aportes al país; pero también hay que mantener la confiabilidad del Canal para que los clientes sigan viendo esta ruta como su ruta preferida.
Eso requiere mucho trabajo, a veces de día a día, muchas visitas y contacto cara a cara. Hay culturas para las que hablar por Zoom o por teléfono no es suficiente. Necesitan verte la cara. Y eso implica viajar.
Yo sé que muchas veces eso se critica, que si muchos viajes y demás, pero si no lo haces, ellos no te ven la cara y tú tampoco les ves la cara a ellos. Es importante mantener ese contacto directo, para que escuchen planteamientos fuertes y francos, pero también para que vean que uno está abierto a recomendaciones. Eso ayuda a mantener una relación que perdure en el tiempo, como ha ocurrido a través de los años.
Muchas de estas cosas que estoy diciendo son más para el resto del país, y a lo mejor hasta para el Gobierno, para que también se entiendan. No necesariamente son recomendaciones para Ilya, porque estoy seguro de que ella ya ha identificado.
Jorge Luis Quijano,
Ex administrador del Canal de Panamá
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