Búho de anteojos
3 de Junio de 2026
Por: Essdras M. Suarez
Fotógrafo panameño ganador de Premios Pulitzer
Exclusivo para Contrapeso
Nos tomó más de una hora encontrarlo.
Lo curioso es que el objeto de nuestra búsqueda mide unas 15 pulgadas de altura y tiene solo dos meses de edad. Más curioso aún es que, una vez que lo vimos, resultó difícil tomarlo en serio como ave rapaz. Parecía más un peluche que la cría del búho más grande de Panamá.
Nuestra expedición estaba compuesta por el guardaparques Leonel Lasso, el guía de aves José Manuel Rivera Leguisamo, la profesora Ileana Cotes —conocida por muchos como "La Guardiana de los Búhos"— y, más tarde, se nos uniría la directora del Parque Nacional Camino de Cruces, Yakline González. Todos buscábamos lo mismo: una familia de búhos de anteojos que habita en el sendero que lleva precisamente el nombre de esta emblemática especie.
Lo primero que llama la atención de este lugar es su accesibilidad. A pocos minutos de la Ciudad de Panamá, basta caminar unos cuantos pasos desde el estacionamiento para sentirse inmerso en plena selva tropical.
Sin embargo, el bosque nunca deja que olvidemos del todo dónde estamos. De vez en cuando, el sonido distante de autos y camiones atravesando el Corredor Norte se filtra entre los árboles, recordándonos que uno de los ecosistemas más ricos del país sobrevive prácticamente a las puertas de la capital.
Mientras avanzábamos por el sendero, el bosque nos iba entregando pequeñas recompensas. Monos aulladores observándonos desde las alturas. Un ave chocolatiza recorriendo pacientemente la corteza de un árbol en busca de insectos. Un milpiés gigante desplazándose sobre un tronco cubierto de musgo. Una diminuta rana tan bien camuflada que parecía formar parte de la corteza.
Pero el premio mayor todavía nos esperaba.
Finalmente, gracias a la ayuda de Yakline, encontramos a la pequeña celebridad del sendero.
No se escuchan cuando vuelan. Los adultos aparecen y desaparecen entre las ramas como sombras silenciosas. El pichón, en cambio, parece completamente ajeno al prestigio de su especie. Cubierto de un suave plumón blanco, observa el mundo con la curiosidad de quien apenas comienza a descubrirlo.
Este pequeño búho representa la tercera generación observada en este sendero desde su fundación en 2018. Y no es casualidad.
El Parque Nacional Camino de Cruces forma parte de uno de los corredores biológicos más importantes de Panamá, conectado con áreas protegidas como el Parque Natural Metropolitano, Soberanía y Chagres. Gracias a esta continuidad forestal, la vida silvestre sigue encontrando refugio a pesar del crecimiento urbano que la rodea. Además, estos bosques rebosan de vida: pequeños mamíferos, reptiles, anfibios e innumerables aves forman parte de una compleja cadena alimenticia que permite la presencia de depredadores tan impresionantes como el búho de anteojos.
Mientras observaba a aquel pequeño búho, que a su corta edad ya es casi del tamaño de sus padres, era fácil imaginar cómo eventualmente se convertirá en el búho más grande de Panamá. Por ahora sigue pareciendo un peluche. Pero también es un recordatorio de que la naturaleza continúa escribiendo sus historias a pocos minutos de nuestras casas. En lugares como el Sendero Búho de Anteojos, lo único que hace falta es detenerse, caminar un poco más despacio y prestar atención.
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