03/29/26

Sin permiso: El peligro de los carros nuevos sin placa.

En Panamá entran unos 5 mil vehículos nuevos por mes. Y, según la propia ATTT, ya había otros 5 mil circulando sin placa física por el atraso en la entrega de las nuevas placas 2026–2030. O sea que no solo hay placas vencidas y permisos temporales. También hay carros nuevos en la calle sin identificación visible.

Sí, muchos pueden estar circulando legalmente con un permiso temporal. Pero una cosa es resolver el trámite y otra muy distinta es resolver el control. Cuando algo pasa en la calle, nadie se pone a escanear un QR. Si un carro atropella a alguien y se va, lo primero que busca un testigo es la placa. Si choca y huye, lo primero que intenta anotar la víctima es la placa. Si alguien ve un vehículo involucrado en un robo o manejando como loco, necesita una referencia visible y rápida. Y en Panamá, además, los vehículos particulares llevan una sola placa, colocada atrás. En otros países, la ley obliga a tenerla adelante y atrás.

Por eso importa que la propia ATTT haya dicho que esto es “un tema de seguridad” porque “la gente lo aprovecha”. Más claro, imposible. La autoridad sabe que ese vacío se presta para abuso. Y no se trata solo del juega vivo de siempre. En un país con desorden, fragilidad institucional y controles débiles, ese tipo de vacíos también se vuelve caldo de cultivo para cosas más graves: vehículos mal habidos circulando y mezclándose sin levantar sospechas, transacciones sin respaldo, movimientos difíciles de rastrear. La improvisación no solo complica trámites. También le abre espacio al crimen. Y en el caos, el crimen reina.

La explicación oficial es la de siempre: que la ATTT inicia el trámite, que Chapala se encarga de la licitación y la producción, que hubo reclamos entre empresas y que todo quedó esperando el refrendo de la Contraloría. Todo eso puede ser cierto. Pero al final significa lo mismo: todos tenían una parte y nadie resolvió a tiempo.

Y lo peor es que esto se sabía. La Ley 214 de 2021 ya había fijado que las placas emitidas ese año tendrían vigencia de cinco años. O sea, el Estado sabía desde 2021 que las de 2021 vencían en diciembre de 2025 y que en 2026 tocaba arrancar el nuevo ciclo. No fue una sorpresa. Llegaron tarde.

Mientras tanto, la salida ha sido repartir permisos temporales. Solo en el Municipio de Panamá se emitieron alrededor de 65 mil por mes entre enero y febrero, unos 130 mil en total. Eso no describe un caso aislado. Describe un sistema funcionando a medias.

Y esa es la crítica seria. No que todo el mundo ande invisible. No que nadie pueda identificar ningún carro. Sino que el Estado dejó vencer el sistema vigente, no tuvo listo el nuevo y ahora está administrando el desorden con salvoconductos. Y dentro de ese desorden hay miles de carros nuevos circulando sin placa física.

Eso debería importarle a cualquiera que maneje, camine o cruce una calle. Porque cuando el carro que se dio a la fuga no tiene placa visible, el problema es tuyo y de más nadie. Y porque cuando un país convierte en sorpresa lo que era perfectamente previsible, lo que demuestra no es mala suerte: es improvisación. Y en la improvisación, casi siempre gana el que opera mejor en el desorden.

Por: Flor Mizrachi
Periodista

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