04/22/26

Bolo Flores: entre escándalos, abusos y burdos conflictos de intereses. | Sin Permiso

Bolo Flores sigue en titulares, pero no por auditorías memorables, sino por escándalos, extralimitaciones y uso del cargo para ventajas personales. Un día sí y el otro también. Ahora, por ejemplo, por el bloqueo de pagos a funcionarios de diputados de Vamos. Empezó con los despachos de tres diputados justo después de votar contra el bioetanol; ahora ya son 39 funcionarios de ocho diputados. En la plataforma hasta aparecen como si estuvieran de licencia sin sueldo, aunque siguen yendo a trabajar. Mientras tanto, los bancos ya los presionan por hipotecas y carros. Eso no es fiscalización. Eso es venganza personal desde un cargo público. Usan el salario público como ficha de presión.

Vamos habla de extorsión: apruébame el bioetanol y te libero la planilla. No sé cómo no estamos pegados al techo, indignados con lo que está haciendo el contralor. Está desquiciado.

Jorge Herrera, presidente de la Asamblea, respondió como ha respondido en todo este enredo: tibio, enredado y prometiendo investigaciones internas que, como ya hemos visto, no llegan a nada. La Contraloría, por su lado, negó la extorsión en un comunicado, pero admitió la retención y la vistió de “cumplimiento” y “fiscalización”, como si no fuera una decisión arbitraria, sino un proceso conforme a la ley. Tremenda fiscalización. Si no, que lo niegue Jessica Canto, que gana cinco mil dólares mensuales en la Asamblea mientras defiende al mismo tiempo a Ricardo Martinelli desde Colombia. Lo mismo pasó con la irrupción en la audiencia de Gaby Carrizo por parte del contralor: sí, lo hice, pero... no lo hice. Pero al final sí lo hice. La típica respuesta del malcriado acostumbrado a salirse con la suya, más ahora que tiene poder y a su jefe de su lado. Bolo es el malcriado del momento. En el gobierno pasado era Gaby. Ahora es este.

Sobre el bioetanol, varios diputados que en privado rechazan el proyecto ya entendieron el mensaje: hay línea, y el que no vote a favor se arriesga a perder funcionarios recomendados en el gobierno. Así de transparente el asunto. Los de RM y los partidos tradicionales que están en contra andan ahora bajo perfil, tibios y preocupados, pero igual van a votar a favor porque ya recibieron la orden. Y hay miedo, además, porque saben que ese proyecto puede pasarles factura en las próximas elecciones a quienes aspiren a reelegirse. Aun así, todo apunta a que va a ser aprobado. Hubo hasta reunión con desayuno incluido ayer para cocinar esa aprobación.

Ahora la Asamblea hasta evalúa extender el pleno hasta el viernes para sacar el tercer debate a la carrera, pese a que prometieron consulta nacional y al final consultaron, convenientemente, donde mejor les salía: solo en el circuito del presidente de la Asamblea. Después preguntan por qué la gente desconfía. Lo inconsulto siempre huele a negocio.

Y la pregunta ya no es solo qué está haciendo Bolo Flores, sino qué va a hacer Mulino y por qué no ha sido tajante con Bolo como sí lo es con otros. Ayer circularon publicaciones asegurando que el procurador fue visto subiendo al elevador del edificio de la Contraloría, justo después de que el presidente pidiera que “limaran asperezas”. O, dicho sin maquillaje: le dio el espaldarazo a Bolo y los mandó a arreglarse. Por órdenes superiores, besos, abrazos y colorín colorado: aquí el contralor nunca irrumpió en una audiencia judicial.

Obviamente, todo el mundo lo negó. Dijeron que el procurador estaba en Paraguay, en una reunión de procuradores. Perfecto. ¿Y la foto? Tan fácil que era mostrarla y callar bocas. No lo hicieron. No quieren que la gente piense mal, pero tampoco hacen nada para ser transparentes. Siléncienos con pruebas, entonces. Porque, presidente, que usted ponga a dos de sus fichas a pelear y respalde abiertamente a una dice mucho. Muchísimo. ¿Uno es subalterno y el otro socio?

Por: Flor Mizrachi
Periodista

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