Panamá no sabe cuántos hidrantes tiene | Sin Permiso con Flor Mizrachi.
Ayer hablamos de camiones, escaleras y capacidad real de respuesta. Hoy toca la otra mitad: el agua.
Porque de nada sirve que llegue el camión si el hidrante no funciona.
Un hidrante es el punto de conexión en la calle que debería permitirles a los bomberos sacar agua rápido cuando hay fuego. Debería.
Muchos están oxidados, mal ubicados, sin presión, solo con la base o simplemente no existen. Otros están ocultos, enterrados, tapados por árboles, bloqueados o son incompatibles con las herramientas de los bomberos.
¿Quién instala? ¿Quién revisa? ¿Quién responde? ¿MOP? ¿Idaan? ¿Alcaldía? La respuesta parece diseñada para que nadie responda por ese muerto.
Ni siquiera sabemos cuántos hidrantes hay. No existe un inventario nacional. Este año, la Asamblea discutió un proyecto para regular su instalación, protección, mantenimiento y gestión. Excelente protegerlos, pero primero habría que encontrarlos.
Hay dos problemas: agua y presión.
Muchos hidrantes no tienen suficiente presión porque la misma tubería que debería servir para apagar incendios también abastece a la población. En plena emergencia, la gente sigue usando agua en casas, comercios y edificios. Entonces toca llamar al Idaan para que cierre el suministro del área y suba la presión.
El sistema depende de que alguien cierre una llave.
Ya pasó en 2017, en la Zona Libre de Colón: se usaron 14 vehículos de emergencia, pero la baja presión obligó a pedir apoyo de carros cisterna de Panamá, la ACP y el Idaan. En una zona llena de bodegas y mercancía, la respuesta terminó dependiendo de ir a buscar agua.
En Cerro Patacón, el incendio de 2024 tenía un solo hidrante cerca. Uno. El fuego demoró semanas en apagarse. Los vertederos de Bugaba y Chepo se han prendido cinco o seis veces este año, cada uno. Mismo patrón: fuego, basura, humo y poca agua.
Aunque parezca mentira, el agua para apagar incendios sale de la misma red potable que usamos para bañarnos, cocinar y bajar el inodoro. Agua tratada y cara. Entonces, cuando hay fuego, compite con el resto.
Ni siquiera en la capital la presión es pareja: en el área canalera ronda los 80 PSI (que son las libras por pulgada cuadrada); en el resto de la ciudad baja a 25 o 30. O sea: el agua no empuja lo suficiente.
Las zonas donde más faltan hidrantes son Chilibre, San Miguelito, Panamá Este y Pacora. Y los bomberos muchas veces lo descubren al llegar. Hacia atrás es difícil corregirlo, sí. Pero hacia adelante no hay excusa. En proyectos nuevos debería exigirse infraestructura real contra incendios.
En 2025, en Bella Vista, donde hay más de 500 edificios, había 69 hidrantes inoperativos: el 30 %. Solo un ejemplo.
Pero claro, como las tuberías no se ven ni dan votos, se dejan para después, y después es nunca.
Si vives en un piso alto, no basta con un hidrante cerca. Tu edificio necesita tanque, bomba, sistema húmedo, tuberías funcionales, escaleras presurizadas y un plan de evacuación. En incendios residenciales, la inhalación de humo, sola o combinada con quemaduras, explica la mayoría de las muertes. Si vives en el piso 30 y el incendio está en el 17, no puedes bajar. Puede tocarte subir al techo. Pero si las escaleras están llenas de humo, ¿cómo haces?
Tu próxima reunión de condominio no debería ser solo para hablar de pintura. Debería incluir estas preguntas: ¿los hidrantes cercanos sirven? ¿Hay presión? ¿El tanque está lleno? ¿Funciona la bomba? ¿Las escaleras presurizan? ¿Quién tiene el plan de evacuación?
Entonces… el problema no es solo que falten camiones. Es que, cuando llegan, puede que tampoco haya agua.
Está en nosotros seguir tratando la prevención como un lujo y la emergencia como una sorpresa.
Por: Flor Mizrachi
Periodista
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